La Corte de Apelaciones de Estados Unidos ha reabierto el juicio por patente entre VLSI Technology y Intel, un proceso legal con valoraciones que superan los 3.000 millones de dólares. Este paso revierte una decisión anterior y envía el caso de regreso a un jurado para su evaluación, manteniendo abierta una disputa que se originó en 2017 y que tiene importantes implicaciones en la industria de semiconductores.
Una batalla legal prolongada por patente clave en procesadores
El litigio se centró en la supuesta infracción de la patente número 8,566,836 de VLSI, que describe un método para medir la frecuencia máxima de la unidad central de procesamiento (CPU) en chips multinúcleo y utilizar esta información para asignar tareas a cada núcleo. La Corte de Apelaciones para el Circuito Federal anuló la decisión de 2024 del Tribunal del Distrito Norte de California que había determinado que Intel no infringía esta patente.
Los jueces argumentaron que la cuestión no debía resolverse mediante un juicio sumario, es decir, sin entrada de un jurado. Por tanto, el caso vuelve a juicio para que un jurado analice con más detalle si los procesadores de Intel vulneran las reivindicaciones de VLSI.
Sin embargo, la Corte apoyó la exclusión del informe del experto en daños de VLSI, lo que limita la vía para reclamar compensaciones económicas bajo esta vía, aunque no impide la presentación de un nuevo experto.
Conflicto sobre territorio de infracción y alcance del acuerdo de licencias
Intel ha defendido que las limitaciones relacionadas con la medición incluidas en la patente se infringieron únicamente fuera de Estados Unidos, durante etapas de testeo y embalaje, no durante la fabricación efectiva de los chips en territorio estadounidense. VLSI cuestiona esta afirmación, señalando que dicha interpretación reduce artificialmente el marco para calcular daños y perjuicios.
Además, el litigio se complica debido a que VLSI está controlada por Fortress Investment Group, que también controla a Finjan. Intel sostiene que un acuerdo de licencia firmado con Finjan en 2012 debería aplicarse a VLSI, lo que eliminaría la validez de las reclamaciones. VLSI responde que dicho acuerdo no le afecta al haberse constituido cuatro años después de que se firmara la licencia.
Un caso emblemático dentro de la controversia de patentes en semiconductores
Este juicio es parte de una serie de demandas interpuestas por VLSI contra Intel en Estados Unidos y otras jurisdicciones, por la infracción de 19 patentes originadas en empresas como Freescale, NXP y SigmaTel. Algunos de estos litigios han concluido con veredictos favorables a VLSI, como una compensación de 2.180 millones de dólares reconocida inicialmente en 2021, aunque anulada posteriormente y ahora reinstaurada.
Desde 2017, el conflicto ha sido un reflejo de la complejidad que rodea a las patentes en tecnologías avanzadas de semiconductores, con decisiones que incluyen anulaciones y reanálisis por distintos tribunales y jurados.
El control de Fortress Investment Group y su implicación en licencias cruzadas añade un componente estratégico a esta disputa, que está lejos de resolverse.
Por qué este juicio por patente sigue siendo relevante para el sector
La resolución del litigio impactará directamente en las finanzas de Intel, empresa que en 2024 reportó pérdidas y que podría enfrentarse a una compensación millonaria que asciende a miles de millones. Además, sienta precedentes sobre cómo se interpretan las reclamaciones en sistemas multinúcleo y el alcance de acuerdos de licencia que vinculan varias empresas bajo propiedad común.
La reanudación del juicio obliga a un análisis riguroso de las tecnologías implicadas y a la evaluación por un jurado, lo que añade incertidumbre para Intel y refuerza las estrategias legales de empresas que gestionan portafolios de patentes mediante licencias y litigios.
En un contexto tecnológico marcado por la evolución constante de procesadores y la demanda creciente en inteligencia artificial y computación avanzada, este caso ilustra las tensiones legales que acompañan la innovación en semiconductores.
Por tanto, este juicio por patente no solo es relevante por la cuantía económica involucrada, sino también por cómo puede delinear el futuro del control y uso de tecnologías clave en la industria tecnológica global.
