Tesla ha reconocido que HW3 no podrá ejecutar FSD sin supervisión y ha abierto la puerta a una readaptación con ordenador y cámaras AI4 para algunos vehículos. El movimiento es relevante porque afecta a clientes que compraron el sistema de conducción autónoma con la promesa de que el hardware existente podría servir durante más tiempo.
La admisión llega en un momento delicado para la compañía, que durante años mantuvo viva la idea de que una actualización de software bastaría para desbloquear la conducción autónoma completa. Ahora, el problema ya no parece ser solo de software: el cuello de botella estaría en la memoria y en la arquitectura del propio sistema.
HW3, fuera de la carrera para FSD sin supervisión
Elon Musk lo explicó durante la presentación de resultados trimestrales de Tesla al reconocer que HW3 “simplemente no tiene la capacidad” para lograr FSD sin supervisión. Según su versión, el límite no está en la potencia de cálculo, sino en el ancho de banda de la memoria, una restricción que no se corrige con una simple actualización remota.
El matiz importa porque cambia por completo el relato de Tesla sobre su hardware. Durante años, la compañía defendió que el sistema instalado en muchos coches seguiría siendo válido para alcanzar la conducción autónoma completa. Sin embargo, esta nueva lectura implica que parte de esos vehículos se ha quedado atrás antes de tiempo.
El problema no es menor: muchos propietarios pagaron por FSD con la expectativa de que su coche estaría preparado para futuras funciones avanzadas. Si el hardware no da más de sí, el valor real de esa compra queda ligado a una promesa que Tesla no ha cumplido del todo.
Actualización a AI4: ordenador nuevo y cámaras nuevas
Para esos usuarios, Tesla plantea dos salidas. La primera sería entregar el coche y optar por un vehículo más nuevo con un descuento todavía no detallado. La segunda consistiría en sustituir tanto el ordenador como el conjunto de cámaras por componentes AI4.
La readaptación no sería trivial. Musk confirmó que no bastará con cambiar el ordenador: también habrá que instalar nuevas cámaras. En la práctica, eso significa una intervención física importante en el vehículo, con parte del desmontaje necesario para completar el proceso.
Ese detalle añade complejidad operativa y logística. Tesla tendría que gestionar miles de coches en servicio sin colapsar su red de talleres, de ahí que el propio Musk mencionara la posibilidad de crear microfábricas en grandes zonas urbanas. La idea sería hacer estas adaptaciones fuera de los centros de servicio habituales para no ralentizar reparaciones y mantenimiento.
Qué pasará con los propietarios de HW3
De momento no está claro si la actualización de HW3 a AI4 será gratuita. Tesla no ha concretado si asumirá el coste completo para quienes compraron FSD o si ofrecerá algún tipo de tarifa reducida. La ambigüedad no ayuda a una base de clientes que lleva tiempo esperando respuestas más precisas.
Eso sí, la compañía ha lanzado una pequeña concesión a corto plazo. Ashok Elluswamy, responsable de Autopilot, confirmó que una rama de software FSD v14 llegará a HW3 a finales de junio. Según su explicación, contará con las principales funciones que ya se ejecutan en AI4.
Es una mejora importante, aunque limitada. Los coches con HW3 venían quedándose en FSD v12.6 mientras los modelos con hardware más reciente avanzaban a versiones superiores. La nueva rama puede aliviar la sensación de abandono, pero no cambia el hecho de que la conducción sin supervisión seguirá fuera de su alcance.
AI4 también se prepara para dar un salto
La situación resulta especialmente llamativa porque Tesla no solo está dejando atrás HW3, sino que también prepara una revisión de su propia plataforma más nueva. La futura versión AI4 Plus duplicaría la memoria RAM de 16 a 32 gigabytes por chip, hasta alcanzar 64 gigabytes totales en el sistema.
Además de ese aumento de memoria, la mejora incluiría alrededor de un 10% más de capacidad de cálculo. La lectura es evidente: Tesla quiere evitar que la nueva plataforma repita las limitaciones que han condenado a HW3, aunque eso también deja en evidencia que el margen tecnológico sigue siendo estrecho.
La ironía es difícil de pasar por alto. Si el ancho de banda de la memoria fue el factor que dejó obsoleto HW3, Tesla ahora refuerza AI4 para no tropezar con el mismo problema. Es una decisión sensata desde el punto de vista técnico, pero también una admisión indirecta de que la compañía ha ido ajustando el hardware al ritmo de sus propios límites.
Para los propietarios, la clave no está solo en si habrá una actualización. También importa saber si Tesla podrá ejecutar ese proceso a escala sin convertirlo en un nuevo cuello de botella comercial y de servicio. Si la readaptación se convierte en una operación lenta o costosa, el impacto reputacional puede ser tan serio como el técnico.
En paralelo, la posible integración de los coches actualizados en la futura flota de Robotaxi añade otra capa de interés. Tesla no presenta esta readaptación solo como una corrección para clientes descontentos, sino también como una vía para convertir coches antiguos en activos con capacidad de generar ingresos. Falta por ver si ese escenario será realista o si volverá a chocar con los límites de la tecnología y del despliegue operativo.
