Huawei está en camino de convertirse en el principal proveedor de chips de inteligencia artificial (IA) en China para 2026, en un contexto en el que Nvidia enfrenta trabas regulatorias que dificultan el envío de su último modelo H200. Esta situación refleja el impulso del gobierno chino por fortalecer su autonomía tecnológica en el sector de hardware para IA, en un mercado cuyo valor podría alcanzar los 67 000 millones de euros para 2030.
Huawei gana terreno mientras Nvidia queda en un limbo regulatorio
Según un informe de Financial Times, Huawei ha experimentado una notable demanda de sus chips 950PR, lo que ha impulsado una previsión de ingresos en IA que pasaría de 7 500 a 12 000 millones de euros en 2026. Este crecimiento, estimado en un 60 %, se basa en pedidos confirmados y la reciente entrada en producción masiva de estos componentes. Además, la compañía planea lanzar una versión mejorada del chip 950DT en el último trimestre para ampliar su capacidad de fabricación.
En contrapartida, Nvidia enfrenta interrupciones en su negocio en China debido a las restricciones impuestas por Estados Unidos y China. Aunque la empresa obtuvo licencias estadounidenses para vender su chip H200 en China y reinició la producción para satisfacer la demanda, los envíos han sufrido retrasos por la compleja regulación aduanera local. Mientras Pekín exige que las compañías chinas limiten el uso de chips Nvidia a sus operaciones fuera del país, las autoridades estadounidenses solicitan que estos no se utilicen en territorio chino. Este conflicto genera un bloqueo efectivo en la distribución del H200.
La estrategia de Huawei para dominar los chips de inteligencia artificial
La apuesta de Huawei no pasa por superar tecnológicamente a Nvidia en potencia bruta de sus chips, sino por focalizar en un segmento clave: la inferencia de IA. Este proceso permite que los modelos ya entrenados generen respuestas y ejecuten tareas concretas, una función que gana peso debido a la proliferación de asistentes inteligentes y agentes autónomos.
El chip 950PR de Huawei se posiciona como el preferido para operaciones de inferencia dentro de China, donde las exigencias computacionales son menores que durante el entrenamiento de modelos. Para compensar diferencias en el rendimiento individual, Huawei conecta múltiples chips mediante su tecnología de red, creando clústeres de alta capacidad computacional. Esta estrategia ya se ha aplicado con éxito en casos como DeepSeek, que utiliza Nvidia durante el entrenamiento pero confía en Huawei para la inferencia.
Este enfoque representa un cambio relevante en la competencia tecnológica, puesto que Nvidia ha expresado preocupación sobre el creciente uso de hardware doméstico para IA. Según Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia, la preferencia por chips no estadounidenses podría tener consecuencias para la influencia global sobre los desarrollos de inteligencia artificial.
Desafíos para Huawei: ecosistema de software y futuro del mercado
A pesar del avance en hardware, Huawei continúa desarrollando su plataforma de programación Cann para competir con el ecosistema CUDA de Nvidia, que sigue siendo el estándar más maduro y ampliamente adoptado mundialmente. Las limitaciones en la usabilidad y mayor complejidad de Cann incrementan los costes para desarrolladores y usuarios, lo que representa una barrera significativa para la adopción masiva de los chips chinos fuera del país.
La cuota de mercado de Nvidia en China, antes dominante sobre todo con el modelo H20 adaptado a las restricciones de exportación, ha disminuido tras las recientes prohibiciones de Washington. Según Morgan Stanley, se espera que para 2030 el 86 % de la demanda de chips de IA en China sea cubierta por fabricantes locales, con una estimación de 21 000 millones de euros solo en 2026. Esto refleja el rápido crecimiento y la apuesta estratégica del país por la autosuficiencia tecnológica en inteligencia artificial.
Este movimiento no sólo tiene repercusiones económicas y comerciales, sino que también redefine el equilibrio en la carrera internacional por el control de los componentes clave para la inteligencia artificial. La consolidación de Huawei en este ámbito podría cambiar la dinámica de desarrollo y adopción tecnológica global, especialmente si logra superar las limitaciones actuales en software y escalabilidad.
En conclusión, el ascenso de Huawei en el mercado de chips de inteligencia artificial en China responde a un contexto de tensiones regulatorias y estratégicas entre Estados Unidos y China, con un creciente esfuerzo por parte del gobierno chino para impulsar la producción local y disminuir la dependencia de suministradores extranjeros. Esta evolución marcará sin duda el desarrollo tecnológico y la competencia en IA en los próximos años.
