Las ventas de placas base para PC han sufrido un fuerte retroceso en China durante abril de 2026. Según datos publicados por medios chinos a partir de cifras de canal, los envíos de placas base en el mercado continental cayeron alrededor de un 44% interanual frente a abril de 2025 y un 9% respecto a marzo de este mismo año.
El dato es especialmente relevante porque la placa base suele funcionar como un buen termómetro del mercado DIY, el de quienes montan o actualizan su propio ordenador por piezas. Si se venden menos placas, normalmente significa que menos usuarios están cambiando de plataforma, renovando CPU o montando nuevos equipos completos.
El contexto tampoco ayuda. El precio de la memoria RAM, los SSD y otros componentes lleva meses tensionado por la enorme demanda vinculada a la inteligencia artificial, especialmente en centros de datos. Esa presión está encareciendo la memoria y complicando una de las decisiones más habituales entre usuarios de PC: renovar ahora o aguantar con el equipo actual. Tom’s Hardware apunta, de hecho, a que el 60% de los jugadores de PC consultados no tiene previsto montar un nuevo ordenador en los próximos dos años.
La caída no afecta solo a China como caso aislado. Digitimes ya había informado de que los principales fabricantes taiwaneses de placas base, entre ellos ASUS, Gigabyte, MSI y ASRock, han rebajado sus previsiones para 2026 ante un mercado mucho más débil de lo previsto. Algunas estimaciones hablan de un retroceso conjunto cercano al 28% en los envíos anuales.
La RAM cara está frenando las actualizaciones de PC
El problema de fondo es sencillo de entender: una placa base rara vez se compra sola. Normalmente forma parte de una actualización más grande que incluye procesador, memoria, refrigeración y, en muchos casos, tarjeta gráfica o almacenamiento. Si la RAM y los SSD suben demasiado, el coste total del cambio se dispara.
Eso afecta especialmente a los usuarios que estaban pensando en saltar a una plataforma más moderna, como AM5 en AMD o las últimas generaciones de Intel. Comprar una placa base nueva implica, en muchos casos, pasar a DDR5, y ahí es donde el encarecimiento de la memoria se nota más. Lo que hace unos meses podía parecer una actualización razonable ahora puede convertirse en una inversión difícil de justificar.
La situación también golpea al mercado de segunda mano. Aunque algunos usuarios intentan ahorrar comprando piezas usadas, la presión sobre la memoria y el almacenamiento reduce el margen de ahorro real. Actualizar el PC ya no depende solo de encontrar una buena placa o un buen procesador, sino de cuadrar un conjunto de componentes que, en 2026, se ha vuelto claramente más caro.
Las previsiones de los fabricantes reflejan ese cambio. Según informaciones recogidas por varios medios asiáticos, ASUS podría cerrar 2026 con unos 10 millones de placas base vendidas, frente a los cerca de 15 millones de 2025. Gigabyte, MSI y ASRock también habrían reducido sus objetivos anuales por debajo de lo esperado.
En China, ASUS sigue liderando el mercado de placas base, pero también aparece entre las marcas que más han sufrido la caída mensual. Gigabyte, en cambio, habría resistido mejor en abril, con una mejora frente a marzo, mientras que MSI también retrocedió. Colorful, una marca mucho más fuerte en el mercado chino que en Europa, habría logrado crecer ligeramente en ese periodo.
El festival 618 puede aliviar el golpe, pero no cambia el problema
Los fabricantes y tiendas miran ahora al 618 Shopping Festival, una de las grandes campañas comerciales del calendario chino. Este evento suele concentrar descuentos importantes en plataformas de comercio electrónico y puede servir para mover inventario, especialmente si las marcas aplican promociones agresivas en placas base, procesadores o packs de actualización.
Aun así, el problema no parece resolverse únicamente con ofertas puntuales. Si los componentes clave siguen caros, muchos usuarios pueden limitarse a comprar solo lo imprescindible o retrasar la renovación completa del equipo. Dicho de otra forma: una placa rebajada puede ayudar, pero no compensa del todo si la memoria, el almacenamiento o la gráfica siguen disparados.
La situación deja una lectura clara para el mercado del PC. La demanda relacionada con la IA está absorbiendo una parte enorme de la capacidad de producción de memoria y otros componentes estratégicos. Eso puede ser una buena noticia para fabricantes centrados en servidores, centros de datos y hardware profesional, pero está teniendo un efecto incómodo en el usuario doméstico y en el mercado entusiasta.
También explica por qué algunas compañías están desplazando parte de su atención hacia servidores de IA y soluciones empresariales. Si el margen y el crecimiento están en el centro de datos, el hardware de consumo queda en una posición más vulnerable. El PC gaming y el montaje por piezas siguen teniendo una comunidad muy fiel, pero la paciencia de esa comunidad depende mucho del precio.
Para el usuario final, el escenario es poco atractivo. Quien tenga un PC funcional puede preferir aguantar uno o dos años más antes de actualizar. Quien necesite comprar sí o sí tendrá que mirar con más cuidado las ofertas, reutilizar componentes cuando sea posible y evitar cambios de plataforma innecesarios.
La caída del 44% en China no significa que el PC DIY esté muerto, pero sí confirma que atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. Mientras la memoria siga tensionada por la IA y los precios no vuelvan a niveles más asumibles, montar un ordenador nuevo seguirá siendo una decisión mucho menos impulsiva y bastante más cara.
