El Gobierno de Corea del Sur ha dado un paso significativo en la protección del acceso digital al garantizar que más de siete millones de usuarios de telefonía móvil puedan seguir conectados a Internet, incluso después de consumir el límite de datos de sus tarifas. Esta medida coloca al país en la vanguardia de la inclusión digital y redefine la relación entre consumidores, operadores telefónicos y el Estado.
En el centro de la noticia se encuentra la decisión del Ministerio de Ciencia y Tecnologías de la Información y Comunicaciones, que obliga a las tres principales operadoras —SK Telecom, KT y LG Uplus— a proporcionar acceso ilimitado a datos móviles a una velocidad de 400 Kbps una vez agotada la cuota mensual del plan contratado. Esta velocidad, aunque limitada, permite mantener la conectividad para servicios esenciales, como mensajería, mapas o la autenticación en dos pasos.
Acceso básico a Internet móvil: un nuevo derecho para los ciudadanos coreanos
La nueva política surge tras un periodo marcado por incidentes de seguridad en las principales operadoras, incluyendo filtraciones de datos y la distribución de software malicioso. Como respuesta a estas fallas y dentro de un conjunto de medidas para fortalecer los derechos de los consumidores, el Gobierno ha declarado el acceso ilimitado a Internet como un «derecho básico de las telecomunicaciones».
La velocidad de 400 Kbps puede parecer modesta si se compara con los estándares de las redes 5G, capaces de superar 1 Gbps, pero resulta suficiente para garantizar que ningún usuario quede desconectado de las funciones esenciales de la red. Este servicio ilimitado sustituye a las restricciones estrictas o los recargos excesivos que hasta ahora se aplicaban al superar el límite de datos, contribuyendo así a reducir la brecha digital.
Más allá de los datos: mejoras en servicios y acceso para colectivos vulnerables
Además del acceso universal a datos básicos, las operadoras han asumido otros compromisos relevantes: aumentar los límites de llamadas y datos para las personas mayores, mejorar la conectividad Wi-Fi en el transporte público, y lanzar tarifas 5G a precios más asequibles. Estos cambios reflejan una visión integral de la equidad digital, ampliando el alcance de las redes a sectores de la población tradicionalmente menos conectados.
En palabras del vicepresidente y ministro surcoreano Bae Kyung-hoon, «hemos llegado a un punto en el que debemos ir más allá de promesas para no repetir errores y aportar transformaciones tangibles que la ciudadanía pueda percibir directamente». El Gobierno insiste en que el impulso a la conectividad constituye una contribución clave a la calidad de vida de la sociedad digital contemporánea.
Implicaciones para el sector de las telecomunicaciones y la sociedad digital
El anuncio surge en paralelo a presiones gubernamentales para que los operadores movilicen más recursos a la mejora de sus redes, especialmente de cara al despliegue de infraestructuras para inteligencia artificial. En un país líder en innovación tecnológica, la exigencia de acceso básico a Internet móvil universal no solo es una respuesta coyuntural, sino la consolidación del acceso a la red como un pilar fundamental de la vida cotidiana.
La decisión del Gobierno de Corea del Sur se alinea con la tendencia mundial hacia la consideración de la conectividad digital como un componente esencial de la ciudadanía, acercándose a modelos como la garantía de otros servicios públicos básicos. Esto también podría perfilarse como un referente internacional, influyendo en políticas públicas relacionadas con el derecho a Internet en otros países.
Para más información sobre esta política y otras medidas oficiales, se puede consultar el Ministerio de Ciencia y TIC de Corea del Sur.
En conclusión, el reconocimiento de la conectividad móvil básica como un derecho marca un antes y un después en la protección de los consumidores y en la concepción de la infraestructura digital surcoreana. La iniciativa, derivada tanto de la necesidad de corregir vulnerabilidades de seguridad como de la voluntad de impulsar la equidad digital, sitúa a Corea del Sur como uno de los referentes en la institucionalización del acceso universal a Internet.

