TSMC ha revisado al alza sus previsiones de ingresos y su programa de inversiones para 2026, impulsado principalmente por la fuerte demanda de chips utilizados en aplicaciones de inteligencia artificial (IA). Sin embargo, la empresa taiwanesa advierte que el conflicto en Oriente Medio podría afectar sus márgenes debido al aumento de costes, especialmente en suministros críticos.
El impacto de la inteligencia artificial en la demanda de TSMC
El auge de la IA ha producido un incremento notable en la demanda de semiconductores avanzados, un fenómeno que TSMC define como un megatrend multianual. Según el consejero delegado de la compañía, C.C. Wei, esta demanda seguirá siendo fundamental en el horizonte próximo, especialmente para nodos de fabricación avanzados como los de 3 nanómetros (nm).
Durante el primer trimestre de 2026, el segmento de computación de alto rendimiento (HPC), que incluye todo desde ordenadores personales hasta aceleradores de IA, supuso el 61 % de los ingresos de TSMC, alcanzando aproximadamente 21.900 millones de dólares y mostrando un crecimiento exponencial respecto a 2024. En paralelo, otros sectores como smartphones, internet de las cosas (IoT) y automoción mantuvieron participación relevante con el 26 %, 6 % y 4 %, respectivamente.
El crecimiento en IA se refleja también en la clientela de TSMC, donde Nvidia ha desplazado a Apple como principal comprador, representando un 19 % de los ingresos de la fundición en 2025. Esta relación se sostiene en los aceleradores de IA de alto rendimiento como Blackwell, fabricados con procesos de 5 y 3 nm.
Expansión de capacidad y nueva infraestructura
Para satisfacer esta demanda creciente, TSMC está acelerando su inversión en capacidad productiva, especialmente para el nodo de 3 nm (N3). La compañía planea añadir tres nuevas fábricas compatibles con esta tecnología en los próximos años, incluyendo una expansión en Taiwán y la fase 2 de su planta en Arizona, cuya producción en volumen está prevista para el segundo semestre de 2027.
Además, TSMC tiene planes para actualizar su Fab 23 fase 2 en Taiwán, inicialmente pensada para nodos de 6 y 7 nm, para que sea capaz de producir chips utilizando tecnología de 3 nm a partir de 2028. También continúan adaptando instalaciones con capacidad para 5 nm hacia 3 nm y gestionando la flexibilidad entre nodos 7, 5 y 3 nm para optimizar la producción.
Una de las limitaciones actuales es la escasez en la cadena de suministros de maquinaria y equipamiento, que impone un cuello de botella para ampliar la capacidad a la velocidad que demanda el mercado. La colaboración con proveedores es clave para agilizar estas entregas.
Récords trimestrales con advertencias sobre costes
El primer trimestre de 2026 fue excepcional para TSMC, con ingresos de 35.900 millones de dólares, un 40,6 % más respecto al mismo periodo del año anterior, y un beneficio neto récord de 18.200 millones. La compañía prevé que el segundo trimestre continúe esta tendencia con un crecimiento interanual esperado del 32 %.
Para todo 2026, TSMC ha elevado sus previsiones de ingresos a un crecimiento superior al 30 %, lo que lleva a un aumento en la inversión de capital (CapEx) hasta un rango entre 52.000 y 56.000 millones de dólares.
No obstante, la empresa ha alertado sobre posibles incrementos en los costes operativos vinculados a la escalada del conflicto en Oriente Medio, en particular por los precios crecientes de ciertas sustancias químicas y gases esenciales para la producción. Aunque es pronto para cuantificar el impacto exacto, estas tensiones geopolíticas constituyen un riesgo significativo para la rentabilidad.
TSMC entre crecimiento y riesgos globales
La dualidad del crecimiento en la demanda impulsada por la inteligencia artificial y las amenazas geopolíticas es el principal desafío para TSMC en este momento. La multinacional taiwanesa domina la fabricación de semiconductores avanzados, representando un pilar fundamental para proveedores clave del sector tecnológico, pero debe gestionar cuidadosamente su expansión para evitar cuellos de botella y la presión en márgenes debido a costes externos.
El futuro inmediato de TSMC depende en buena medida de mantener su liderazgo tecnológico con la capacidad adecuada y de cómo evolucione el escenario geopolítico, especialmente en regiones que afectan a su cadena de suministro y costes.
La inversión en nuevos nodos y fab de última generación no solo responde a una demanda creciente, sino también a la necesidad de diversificación geográfica y reducción de riesgos. Esto es especialmente relevante en un entorno global marcado por la competencia tecnológica, las tensiones internacionales y la exigencia de innovar a gran escala.
