La crisis de las placas base se ha intensificado en 2026, con fabricantes enfrentando una caída significativa en ventas y producción. Este fenómeno resulta especialmente relevante porque refleja cambios en el mercado de hardware para ordenador y condiciona la evolución futura del sector.
El descenso en la fabricación y compra de placas base responde, en gran medida, a la reciente crisis de memoria. El auge de la inteligencia artificial ha incrementado la demanda de memoria DRAM de forma considerable, lo que se traduce en un encarecimiento notable de estos componentes, dificultando su adquisición por parte de los usuarios y, por ende, la renovación de equipos.
Factores clave en la caída del mercado de placas base
Según un informe de Digitimes, las ventas de placas base en 2026 están experimentando un desplome en comparación con años anteriores, superando incluso las caídas vistas durante la primera fase de la pandemia por COVID-19. Los principales fabricantes, entre ellos MSI, Gigabyte, ASRock y Asus, prevén un descenso significativo que podría implicar volúmenes de venta mínimos en más de una década.
La crisis de memoria es uno de los motores de esta situación. La escasez y el elevado precio de DRAM y otros componentes esenciales, como las tarjetas gráficas, han hecho que el coste de actualización o construcción de nuevos ordenadores sea considerablemente más alto. Muchos usuarios optan por posponer sus compras a la espera de una estabilización en los precios.
Jese Martínez, representante de la empresa PowerGPU, señala que este encarecimiento no se limita a unos pocos euros, sino que las subidas pueden duplicar o triplicar el coste en varios elementos claves.
Falta de incentivos técnicos para renovar equipos
Además del impacto económico, el informe destaca un estancamiento tecnológico en el mercado de ordenadores de gama media-alta, especialmente en el sector gaming. La expectativa en torno a nuevas generaciones de tarjetas gráficas, como la línea Nvidia RTX 50, ha disminuido debido a la ausencia de actualizaciones relevantes o lanzamientos esperados como la serie RTX 50 Super.
Esta situación genera una falta de estímulos técnicos para que los usuarios consideren o justifiquen una actualización inmediata de sus sistemas, afectando directamente las ventas de placas base habituales en estos perfiles de consumidores.
Situación concreta de los principales fabricantes
Asus, líder en el segmento de placas base, vendió 15 millones de unidades en 2025, pero en la primera mitad de 2026 sus envíos se han reducido a 5 millones. La proyección para el cierre de 2026 sitúa sus ventas totales en 10 millones, la cifra más baja en una década.
No obstante, los directivos de Asus mantienen una perspectiva moderada, confiando en la fortaleza de su mercado de alta gama y el impulso que la inteligencia artificial pueda proporcionar a medio plazo para superar la crisis. En este sentido, tanto Asus como Gigabyte y ASRock están explorando modelos de negocio vinculados a la inteligencia artificial para compensar el impacto actual.
El sector, por tanto, se encuentra en un equilibrio entre la presión de la crisis de memoria, la falta de innovaciones atractivas para el consumidor y las nuevas oportunidades comerciales generadas por la inteligencia artificial.
Implicaciones para usuarios y mercado de hardware
Para los compradores, el actual contexto implica menos incentivos para invertir en nuevas placas base y componentes, lo que puede retrasar el ritmo de renovación tecnológica y limitar la experiencia de los usuarios más exigentes. Esta situación también puede tener un efecto dominó sobre la industria de hardware para juego y productividad, afectando la demanda general y la innovación futura.
La evolución de este escenario dependerá en gran medida de la capacidad de los fabricantes para adaptarse a los cambios en las tecnologías asociadas, así como de la resolución de los problemas que afectan a la producción y costes de memoria y otros componentes clave.
En definitiva, la crisis de las placas base pone en evidencia las tensiones actuales en el mercado global de hardware para ordenador, donde la inteligencia artificial juega un papel dual: por un lado, incrementa la demanda de ciertos materiales que encarecen la fabricación; por otro, abre nuevas vías de negocio y desarrollo para las empresas del sector en un horizonte próximo.
