Una inversión de 140 millones de dólares ha sido confirmada para financiar a Panthalassa, una empresa que desarrolla un centro de datos IA impulsado por energía de las olas. Esta iniciativa busca aprovechar la energía oceánica para alimentar nodos informáticos autónomos situados en alta mar, ofreciendo una alternativa sostenible frente a los centros de datos tradicionales terrestres.
Peter Thiel, cofundador de Palantir y exdirector ejecutivo de PayPal, encabezó esta ronda de financiación Serie B para Panthalassa, junto a otros inversores. La startup con sede en Portland utilizará estos fondos para completar la planta piloto en Oregón donde se fabricarán los nodos Ocean-3, unidades autónomas que combinarán la infraestructura necesaria para tareas de inferencia en inteligencia artificial con sistemas generadores de energía basados en movimientos oceánicos.
Funcionamiento del centro de datos IA impulsado por energía de las olas
El centro de datos IA de Panthalassa se estructura en nodos autónomos que capturan la energía de las olas mediante un sistema cerrado hidráulico. Cada nodo, diseñado con una cabeza esférica flotante unida a un tubo vertical sumergido, se desplaza con el movimiento ondulatorio del mar. Esta oscilación genera un flujo de agua que se canaliza hacia turbinas internas, que transforman el movimiento en electricidad para alimentar los sistemas electrónicos alojados en la misma unidad.
Además de producción energética continua —gracias al movimiento permanente del océano—, el emplazamiento offshore aporta un refrigeramiento natural que supera las barreras térmicas de los centros de datos en tierra. Esto aborda uno de los principales retos cuando se trata de mantener activos informáticos de alta potencia durante largos períodos.
El diseño permite que los nodos mantengan su posición o que formen redes distribuidas en el océano, comunicándose con tierra mediante satélites en lugar de cables, lo que posibilita una mayor flexibilidad y alcance. Panthalassa planea desplegar su serie piloto Ocean-3 en el Pacífico Norte como demostración funcional y precomercial para 2027.
Por qué el centro de datos IA necesita energía alternativa
La demanda energética para la inteligencia artificial crece a un ritmo que supera la capacidad de las infraestructuras convencionales. Las redes eléctricas en muchas regiones ya afrontan dificultades para abastecer nuevos centros de datos, exacerbadas por preocupaciones sociales sobre uso del suelo, ruido y desvío de energía. Estas dinámicas incentivan la investigación en soluciones alternativas y menos convencionales.
Peter Thiel comenta que el futuro exige un poder computacional imposible de imaginar hoy, y que iniciativas como la de Panthalassa están abriendo nuevas fronteras en el aprovechamiento del océano como espacio energético viable y limpio.
Esta apuesta se enmarca en una tendencia creciente donde empresas invierten en tecnologías disruptivas para alimentar centros de datos con fuentes sostenibles, como el reciente acuerdo de Meta para usar energía solar espacial. Así, el centro de datos IA impulsado por energía de las olas representa un desarrollo innovador que puede transformar la forma en que se sustentan las demandas tecnológicas actuales.
El proyecto de Panthalassa avanza tras décadas de investigación, combinando conocimientos en energía renovable y tecnología de datos para ofrecer una solución integrada que evite limitaciones terrestres y reduzca la huella ambiental derivada del procesamiento masivo de datos.
En definitiva, la creación de estos centros de datos IA en alta mar tiene potencial para aportar una alternativa sostenible y escalable que responda al auge del uso de la inteligencia artificial en distintos sectores, contribuyendo además a diversificar las fuentes de energía renovables más allá del sol y el viento.
