China ha establecido un nuevo objetivo para que el 70 % de las obleas de silicio utilizadas en la fabricación de sus semiconductores provengan de productores nacionales este año. Esta medida refleja una estrategia creciente para localizar su cadena de suministro de chips en un contexto marcado por la creciente importancia de la inteligencia artificial y las restricciones a las exportaciones.
Según fuentes citadas por el medio Nikkei Asia, este objetivo se ha convertido en una directriz no oficial para los fabricantes chinos de semiconductores, quienes deben priorizar el uso de obleas de silicio de 12 pulgadas fabricadas localmente. Un ejecutivo del sector explicó que, mientras que en algunos segmentos de alta tecnología sigue siendo necesaria la colaboración con proveedores internacionales, el mercado doméstico para chips maduros y tradicionales puede satisfacerse con la producción nacional.
Avances en producción y reducción de dependencia extranjera
Actualmente, China produce la mayoría de sus obleas de 8 pulgadas, orientadas a chips de generaciones anteriores y componentes electrónicos de potencia. Sin embargo, la fabricación de chips de última generación requiere obleas más avanzadas de 12 pulgadas (300 mm), un mercado aún dominado por compañías extranjeras, especialmente japonesas como Shin-Etsu Chemical y SUMCO.
El desarrollo de una producción local competitiva en estas obleas es crucial para el país, que además enfrenta restricciones por parte del gobierno estadounidense para acceder a componentes y tecnologías clave. El impulso hacia la autosuficiencia se ha intensificado tras los recientes anuncios de bloqueos a exportaciones de chips avanzados de inteligencia artificial hacia China.
Xi’an Eswin Material Technology lidera la expansión nacional con planes para alcanzar una producción mensual de 1,2 millones de obleas de 12 pulgadas para 2026. Esta cantidad representaría cerca del 40 % de la demanda interna y situaría a la empresa con más del 10 % del mercado global, además de suministrar a fabricantes principales como Semiconductor Manufacturing International Corporation (SMIC).
Contexto del mercado y desafíos actuales
Además de Eswin, otras empresas chinas como National Silicon Industry Group, Zhonghuan Advanced y Hangzhou Lion Microelectronics están ampliando sus capacidades para cubrir una mayor cuota de producción. Samsung Electronics y SK Hynix mantienen el liderazgo mundial en memorias, mientras que Intel y NVIDIA dominan el segmento de chips para computación de alto rendimiento, subrayando el reto para que China desarrolle tecnología competitiva en segmentos avanzados.
La apuesta por mejorar la fabricación local también alcanza a la producción de chips avanzados, de tecnologías aproximadamente entre 7 y 5 nanómetros, utilizados en aplicaciones de IA cada vez más sofisticadas. No obstante, el sector sigue dependiendo parcialmente de obleas extranjeras para cubrir la demanda total.
Investigaciones recientes de Bernstein Research estiman que para 2025 China cubrirá alrededor del 50 % de la demanda nacional de obleas de 12 pulgadas, aumentando la capacidad global de los fabricantes chinos del 3 % en 2020 al 28 % en 2025, con previsiones de alcanzar el 32 % en 2026.
Estos datos evidencian un progreso rápido, aunque aún insuficiente para lograr una cadena de suministro completamente independiente.
Perspectivas de la industria de semiconductores en China
Este impulso significa mucho más que un simple avance tecnológico. Refleja una estrategia con fuertes implicaciones geopolíticas y económicas, con China intentando asegurar el acceso y la producción de componentes críticos para mantener su crecimiento tecnológico y capacidad de innovación en ámbitos estratégicos como la inteligencia artificial.
El desarrollo de una producción nacional robusta de obleas de silicio es esencial ante un panorama global cada vez más fragmentado y con mayores restricciones comerciales. Sin embargo, la complejidad técnica y la inversión necesaria hacen que este proceso sea a largo plazo y que la cooperación internacional siga siendo relevante en el corto y medio plazo.
Por ahora, la evolución del sector semiconductor en China seguirá siendo un indicador clave para evaluar el avance tecnológico del país y la redefinición de la cadena global de suministro ante un entorno en constante cambio.
