El proyecto para construir un centro de datos en Kenia impulsado por Microsoft y la empresa de inteligencia artificial G42, con sede en Abu Dhabi, ha quedado paralizado debido a obstáculos relacionados con la capacidad eléctrica y la infraestructura energética del país.
El presidente keniano William Ruto declaró recientemente que para abastecer de energía a esta instalación sería necesario desconectar la electricidad en la mitad del país, poniendo en perspectiva la magnitud del consumo energético que requiere este centro de datos.
Limitaciones energéticas y escala del proyecto
Anunciado en mayo durante la visita de Ruto a Washington, el proyecto contemplaba un centro de datos alimentado por energía geotérmica en la región de Olkaria, en el Valle del Rift. La primera fase contemplaba una capacidad de 100 megavatios, con el objetivo de escalar hasta 1 gigavatio a medio plazo.
La realidad es que la capacidad instalada total de electricidad en Kenia ronda entre 3.000 y 3.200 megavatios, con un consumo pico que alcanzó los 2.444 megavatios en enero. Por ello, el centro de datos a gran escala demandaría aproximadamente un tercio de la capacidad eléctrica total del país, constituyendo un reto importante para el sistema eléctrico.
Incluso la fase inicial de 100 megavatios supondría una gran carga para la producción geotérmica de la zona, que actualmente se sitúa en torno a 950 megavatios distribuidos en varias plantas.
Negociaciones y alternativas en curso
John Tanui, secretario principal del Ministerio de Información de Kenia, ha indicado que el proyecto no se ha descartado completamente y que las conversaciones continúan. A su vez, considera que la magnitud y complejidad del centro de datos requieren una estructuración adicional para ser viable.
Además, está en discusión un segundo proyecto impulsado por la empresa local EcoCloud, que contempla una capacidad inicial de 60 megavatios, lo que podría ajustarse mejor a la realidad energética del país.
Este centro de datos iba a ser la primera colaboración tras la inversión de Microsoft en G42 valorada en 1.500 millones, un movimiento estratégico alineado con la retirada de componentes chinos y el replanteamiento de cadenas de suministro bajo la presión de Estados Unidos.
Contexto energético y tecnológico en África
A nivel continental, África solo representa alrededor del 1% de la capacidad mundial en centros de datos, lo que denota un potencial significativo pero también desafíos en infraestructura básica.
Microsoft, que planea invertir 190.000 millones en gasto de capital en 2026, añade cerca de un gigavatio de capacidad de centros de datos cada tres meses globalmente, pero se enfrenta a limitaciones similares relacionadas con infraestructura en distintas regiones, incluida la propia Estados Unidos.
Por otro lado, Huawei continúa ampliando su presencia en Kenia, habiendo lanzado recientemente un servicio de banda ancha de fibra óptica junto a Safaricom, principal operador de telecomunicaciones del país.
Este caso pone de manifiesto la importancia de una infraestructura energética robusta para la implementación de proyectos tecnológicos de gran escala y cómo dichas limitaciones pueden frenar el desarrollo digital en regiones emergentes.
El centro de datos propuesto en Kenia es un ejemplo claro de las complejas relaciones entre crecimiento tecnológico, inversión extranjera y capacidad local para soportar cargas energéticas significativas.
En el futuro, será crucial además explorar modelos sostenibles y escalables que permitan atraer inversiones tecnológicas sin comprometer la estabilidad energética nacional.
