El Lenovo Legion Go S ha visto cómo su precio se dispara en el mercado, reflejo de los efectos que la crisis global de memoria RAM está teniendo sobre los dispositivos de gaming portátil. Esta subida, que en algunos casos se acerca a duplicar el coste inicial, pone en evidencia las consecuencias de la llamada «RAMageddon» en el sector.
Desde su presentación, el Lenovo Legion Go S se había posicionado como una alternativa compacta y asequible dentro del segmento de consolas portátiles para PC. Con una pantalla de 8 pulgadas, procesador AMD Ryzen Z2 Go y SteamOS nativo, prometía un equilibrio entre potencia y movilidad. Sin embargo, su limitada memoria RAM de 16 GB LPDDR5X, soldada e indisponible para ampliación, suscita críticas en una época donde el multitasking y la emulación exigente demandan configuraciones más robustas.
El impacto de la crisis global de memoria RAM en el Lenovo Legion Go S
La escasez actual y el alza en el precio de los módulos de memoria han llevado a que el Lenovo Legion Go S vea incrementos notables en su coste comercial. El modelo con SteamOS y chip Z1 Extreme, que originalmente se lanzó por 829,99 euros, ahora se vende en tiendas como Best Buy por cerca de 1.579,99 euros. Esta subida es incluso más severa que la vista en otros productos de Lenovo, como el Legion Go 2.
Otros modelos del Legion Go S también sufren aumentos significativos. Por ejemplo, la versión Windows con el mismo chip se encuentra disponible por unos 1.049,99 euros tras considerables subidas, mientras que el más limitado Legion Go Z2 se acerca ya a precios de mil euros.
Varias tiendas han retirado listados completos del dispositivo, lo que sugiere una respuesta cautelosa de Lenovo ante esta situación. La denominación «Gen 1» en su página indica potenciales planes para lanzar una segunda generación o un modelo revisado, aunque por ahora no hay confirmación oficial al respecto.
RAMageddon y sus repercusiones en el mercado de gaming portátil
La crisis conocida como «RAMageddon» afecta especialmente al segmento de consolas portátiles para jugar títulos de PC. Varios fabricantes han reducido la memoria RAM en sus dispositivos, limitando la capacidad para ejecutar juegos exigentes o realizar multitarea avanzada en Windows 11. Mientras competidores como Asus ROG Ally X o MSI Claw 8 apuestan por configuraciones de 24 GB o más, Lenovo y otros optan por los 16 GB, una decisión que los usuarios y expertos han cuestionado por ir contra la tendencia a futuro.
El término «RAMageddon» se popularizó en foros y medios especializados para referirse a esta desconexión entre publicidad y realidad técnica, especialmente en dispositivos con procesadores potentes pero memoria insuficiente, lo que condiciona la experiencia, la longevidad y el valor de estos equipos.
La subida de precios afecta además a otros dispositivos de la industria, con ajustes recientes en consolas y gafas de realidad virtual por problemas similares. Mientras algunos fabricantes logran mantener estabilidad, la mayoría enfrenta incrementos que repercuten directamente en el consumidor.
¿Qué significa este aumento para el futuro del Lenovo Legion Go S?
Este incremento en el precio no solo encarece la entrada a un dispositivo que prometía asequibilidad, sino que también pone en entredicho la viabilidad del modelo actual. La limitada expansión de memoria RAM y la escalada en costes podrían hacer que Lenovo apueste por una segunda generación mejor equipada o cambie sus estrategias de comercialización.
Para los usuarios, la situación invita a la cautela: la decisión de adquirir un Legion Go S hoy implica aceptar limitaciones técnicas y un precio elevado, con incertidumbre sobre su soporte a medio plazo.
En un mercado donde la competencia aumenta con propuestas más ambiciosas en cuanto a hardware, la armonización de potencia, precio y memoria sigue siendo un desafío. La evolución del Lenovo Legion Go S será un caso a seguir para entender cómo se adaptan los fabricantes ante una crisis global que afecta a toda la industria tecnológica.
