Lake Tahoe se enfrenta a una posible crisis eléctrica en mayo de 2027, cuando cerca de 49,000 residentes podrían quedarse sin suministro debido a la creciente demanda de electricidad de centros de datos vinculados a la inteligencia artificial (IA) en Nevada. Este problema, aunque impulsado por la expansión tecnológica, presenta una complejidad que va más allá de la simple presión sobre la red eléctrica.
La compañía eléctrica NV Energy planea redirigir la mayor parte del flujo eléctrico hacia doce centros de datos situados en el centro industrial Tahoe Reno, propiedad de grandes tecnológicas como Google, Microsoft y Apple. Estos centros podrían demandar hasta 5,900 megavatios en picos máximos, superando ampliamente el consumo actual de la región.
La demanda eléctrica de los centros de datos y su impacto en Lake Tahoe
En 2024, los centros de datos consumieron ya el 22% de la electricidad de Nevada, una cifra que podría aumentar al 35% antes de 2030. En concreto, el crecimiento previsto de la carga energética asociada a estos centros en 2024 estimaba un aumento de 25,590 gigavatios hora, lo que representa más de la mitad de la generación neta del estado.
La singularidad de Lake Tahoe radica en que su suministro eléctrico depende casi en un 75% de NV Energy, a través de Liberty Utilities, que opera en la zona dentro del área de equilibrio de la red gestionada por NV Energy. Esta dependencia es problemática porque no existe una conexión directa con la red californiana, lo que haría inviable importar electricidad desde el estado vecino sin una costosa infraestructura que actualmente no está en los planes.
Esta situación ha perdurado durante casi veinte años, desde que NV Energy vendió sus activos en California a Liberty Utilities en 2009. Un acuerdo temporal para gestionar el suministro ha sido extendido en repetidas ocasiones, sin resolverse definitivamente. Las limitaciones regulatorias y la falta de una supervisión unificada complican aún más el escenario.
Un problema sin una solución clara
La combinación de una rápida expansión de los centros de datos y un entramado regulatorio fragmentado provoca incertidumbre sobre el futuro energético de Lake Tahoe. A pesar de que NV Energy está construyendo una nueva línea de alta tensión, la Greenlink West de 525 kV, que podría aliviar la situación, su entrada en funcionamiento está prevista justo para mayo de 2027, el momento en que se prevé que se produzcan los primeros cortes. Queda por ver si el proyecto se ejecuta sin retrasos.
El contexto local también añade capas de dificultad. Lake Tahoe es una zona con consumo estacional, en especial por el turismo navideño y la industria del ocio, lo que genera una demanda concentrada y una facturación irregular. Los residentes y organizaciones locales defienden una mayor intervención de la Comisión de Servicios Públicos de California en la supervisión de Liberty Utilities, pero esto no incide directamente sobre NV Energy.
En definitiva, el caso de Lake Tahoe ilustra cómo el auge de la inteligencia artificial y sus infraestructuras asociadas pueden generar tensiones inesperadas en mercados eléctricos regionales, moldeados por factores geográficos, económicos y regulatorios. La dependencia energética y la falta de alternativas viables sitúan a esta zona en una situación precaria que requerirá soluciones a medio y largo plazo, tanto técnicas como políticas, para garantizar un suministro estable.
