Un alto cargo surcoreano ha sugerido que los ingresos fiscales generados por el auge en la industria de semiconductores para la inteligencia artificial deberían repartirse entre la ciudadanía mediante un «dividendo nacional». Esta propuesta se hizo pública en un momento delicado para Samsung, cuya negociación con su principal sindicato sigue sin resolver y ha generado inquietud en los mercados financieros.
Kim Yong-beom, jefe de gabinete presidencial para políticas, expresó en una publicación en Facebook que los beneficios generados por la expansión de la infraestructura tecnológica en torno a la inteligencia artificial son fruto de una base industrial construida durante más de medio siglo por toda la sociedad surcoreana. Por ello, considera que parte de esos ingresos deberían retornar directamente a los ciudadanos.
La fuerte caída en la bolsa y aclaraciones oficiales
Tras el anuncio, el índice Kospi sufrió una caída de hasta un 5,1%, aunque recuperó parte del terreno finalizando con un descenso del 2,3%. La volatilidad se debió a la confusión inicial sobre si esta propuesta implicaría un nuevo impuesto extraordinario sobre las compañías tecnológicas. Más tarde, Kim especificó que se refería únicamente al sobrante de ingresos fiscales y no a una nueva tasa sobre los beneficios empresariales.
Por su parte, un representante del Gobierno confirmó que no existen planes oficiales para implementar esta medida y que la opinión expresada es personal del funcionario.
El contexto de Samsung y las negociaciones sindicales
La declaración de Kim se produjo al margen de la continuación de las negociaciones entre Samsung y su sindicato principal, mediadas por el Gobierno en el marco de la Comisión Nacional de Relaciones Laborales en Sejong. Tras once horas de diálogo sin acuerdo, las conversaciones se reanudaron buscando evitar un conflicto mayor.
El sindicato demanda acceder al 15% del beneficio operativo como bonificación de rendimiento, la eliminación del límite actual en esos pagos y un aumento salarial base del 7%. Samsung habría ofrecido condiciones que superan el reparto del 10% presentado por su rival SK hynix, pero el sindicato insiste en formalizar este mecanismo como un sistema permanente.
Estas negociaciones adquieren relevancia ante las previsiones de beneficios operativos de ambas compañías, que este año podrían rondar 330 billones de won para Samsung y 239 billones para SK hynix. El impuesto corporativo conjunto podría superar con creces las estimaciones oficiales de recaudación fiscal total para 2026, según análisis financieros.
Consecuencias y posibles medidas ante una huelga
El sindicato ha fijado el 21 de mayo como posible inicio de una huelga general de 18 días si las conversaciones fracasan. Este escenario preocupa dado el impacto económico que podría ocasionar: durante una huelga parcial en abril, la producción nocturna en una de las plantas contratadas de Samsung cayó un 58%, y se estiman pérdidas directas de entre 6.900 y 11.700 millones de euros si el paro se prolongara.
El Gobierno dispone de un recurso legal muy poco utilizado para suspender temporalmente las huelgas mediante una orden de arbitraje de emergencia de 30 días. Sin embargo, hasta el momento no ha comenzado a considerar esta opción.
La propuesta de un dividendo ciudadano conecta con la creciente discusión global sobre cómo distribuir los beneficios derivados de la inteligencia artificial y la automatización, tipos de tecnología que pueden concentrar la riqueza en pocas manos y alterar la estructura económica tradicional.
La situación en Corea del Sur se convierte así en un caso significativo para observar la interacción entre innovación tecnológica, políticas fiscales y derechos laborales en una economía avanzada que lidera sectores tecnológicos clave.
El desenlace de las negociaciones en Samsung y la respuesta oficial a la propuesta de Kim Yong-beom marcarán el próximo capítulo en este complejo escenario.
