Intel ha presentado unos resultados trimestrales que refuerzan el mensaje de su consejero delegado: la compañía dice estar en una fase muy distinta y con más demanda de la que puede cubrir. El giro no es menor, porque hace apenas un año la conversación giraba en torno a su capacidad para sobrevivir y ahora se centra en cómo ampliar producción y aprovechar el tirón de la inteligencia artificial.
El grupo informó de unos ingresos de 13.600 millones de dólares en el primer trimestre, una cifra que, según su director financiero, habría sido mayor si la oferta hubiera seguido el ritmo de la demanda. Además, Intel asegura que su proceso 14A progresa mejor de lo previsto y que ya presenta una evolución más favorable que 18A en una fase comparable.
Intel vende ahora una historia de recuperación
El consejero delegado, Lip-Bu Tan, defendió que Intel es hoy “una compañía muy distinta” de la que encontró al llegar hace algo más de un año. Su mensaje fue claro: la empresa está dejando atrás la etapa en la que se discutía su viabilidad y entra en otra en la que el reto es industrial, no existencial.
Ese cambio de tono encaja con unos resultados que, sin ser espectaculares por sí solos, sí muestran una mejora operativa. La compañía insiste en que la demanda supera la oferta en varias líneas de producto, algo que suele leerse como una señal positiva, aunque también evidencia que Intel sigue ajustando su capacidad de fabricación.
En el mercado, esta lectura tuvo efecto inmediato: la acción de la compañía subió alrededor de un 20% tras la presentación de las cuentas y las previsiones. No es una prueba definitiva de cambio estructural, pero sí indica que los inversores han recibido mejor de lo esperado la evolución reciente del grupo.
La demanda ligada a la IA sostiene el trimestre de Intel
Uno de los datos más relevantes de la presentación es que los negocios vinculados a la IA ya representan el 60% de los ingresos de Intel y crecieron un 40% interanual. En concreto, la compañía situó los ingresos de centros de datos e inteligencia artificial en 5.100 millones de dólares, un 7% más que en el trimestre anterior y un 22% por encima del mismo periodo del año pasado.
También destacó el fuerte avance de los ingresos por ASIC, que casi se duplicaron respecto al mismo trimestre de 2025. En el negocio de consumo, Intel explicó que la facturación del grupo de computación para cliente aumentó en 300 millones de dólares frente al trimestre anterior, apoyada en mejores márgenes de producto, ventas de inventario previamente reservado, mejores rendimientos en 18A y menores gastos operativos.
La lectura es bastante clara: Intel está aprovechando el ciclo de inversión en servidores y centros de datos, un mercado que sigue tensionado por la demanda de chips para IA. Aun así, la compañía no se mueve en un escenario cómodo, porque varios informes del sector apuntan a que algunos de sus chips ya escasean y a que el mercado espera más referencias basadas en sus procesos más recientes.
14A gana protagonismo mientras 18A sigue ajustándose
La otra gran pieza del mensaje corporativo fue la fabricación. Intel afirmó que su proceso 18A muestra mejores rendimientos y “buenos avances”, pero su división de fundición aún registró una pérdida operativa de 2.400 millones de dólares. La cifra mejora en 72 millones respecto al trimestre anterior, aunque sigue reflejando una actividad con costes elevados.
La compañía atribuye parte de ese esfuerzo a la inversión deliberada en 14A, el siguiente gran nodo de fabricación. Tan aseguró que la madurez, el rendimiento y el comportamiento inicial de 14A ya van por delante de 18A en una fase semejante del ciclo, un argumento importante para convencer a clientes externos de que Intel Foundry puede volver a ser competitiva.
En este punto, el dato relevante no es solo técnico. Intel necesita demostrar que puede convertir sus avances industriales en una base comercial sostenible. Si 18A continúa estabilizándose y 14A arranca con más solidez, la compañía podría reforzar su negocio de fundición justo cuando más presión hay sobre la cadena global de semiconductores.
Las alianzas con clientes externos cobran peso
Intel también quiso subrayar que trabaja en kits de diseño de procesos con varios clientes, y mencionó de forma explícita a Tesla. Elon Musk anunció recientemente que Intel fabricará chips de IA para la compañía dentro de su proyecto Terafab, una colaboración que, si se materializa, supondría un respaldo importante para la estrategia de fundición del grupo.
Tan aprovechó para insistir en que el desajuste entre la oferta mundial de semiconductores y la demanda de soluciones para IA sigue siendo grande. Ese es el espacio que Intel intenta ocupar: no solo vender procesadores propios, sino también ganar contratos de fabricación para terceros y convertir su planta industrial en un activo relevante dentro del nuevo ciclo tecnológico.
En paralelo, siguen circulando rumores sobre una posible colaboración con Nvidia, aunque por ahora no hay detalles públicos que permitan dar por hecho ese escenario. Intel apenas la mencionó de forma tangencial en la conferencia de resultados, así que conviene tratar esa posibilidad como especulación y no como un acuerdo cerrado.
Lo que sí parece más sólido es el cambio de narrativa. Intel ya no habla únicamente de contener daños, sino de ampliar capacidad, atraer clientes y exprimir el impulso de la IA. Si esa combinación se traduce en más volumen, mejores rendimientos y menos pérdidas en fundición, la compañía podría consolidar una recuperación real; si no, el optimismo de este trimestre quedará como un buen resultado puntual en un proceso de ajuste todavía incompleto.
