Google está en negociaciones con SpaceX para lanzar centros de datos en órbita, un concepto que ha sido discutido durante años pero que nunca ha dejado de lado los grandes retos técnicos y económicos.
Esta iniciativa, que responde al interés creciente en portar la computación avanzada, especialmente la relacionada con inteligencia artificial, fuera de la Tierra, resulta relevante por su potencial para transformar la forma en que se gestionan los servicios de datos y el procesamiento de información a gran escala.
Un modelo complicado pero con ventajas naturales
Los centros de datos en órbita tienen como principal ventaja el aprovechamiento de la energía solar disponible de manera constante, lo que reduce la dependencia de fuentes energéticas terrestres y las limitaciones habituales en refrigeración y suministro. Sin embargo, el principal obstáculo es el coste astronómico de llevar servidores al espacio. Según estimaciones, el precio por kilogramo lanzado al espacio ronda los 7.000 euros en precios estándar para lanzamientos compartidos con SpaceX, una cifra que está muy lejos de los 200 euros por kilogramo que teóricamente harían viable esta infraestructura.
Google tiene en marcha el Proyecto Suncatcher, que contempla el lanzamiento de satélites equipados con procesadores Tensor especializados en inteligencia artificial a partir de 2027. La colaboración con SpaceX podría facilitar este objetivo.
SpaceX como actor principal en lanzamientos comerciales
El dominio de SpaceX en el sector de lanzamientos orbíticos es indiscutible, con cifras que muestran un liderazgo contundente en 2025, superando en número de lanzamientos y satélites puestos en órbita a cualquier otro actor a nivel global.
Además, la compañía ha solicitado permiso para desplegar hasta un millón de satélites dedicados a infraestructura de datos y mantiene acuerdos con otras empresas del sector tecnológico, como Anthropic, para generar capacidad masiva de computación en órbita.
Este contexto posiciona a SpaceX como el mejor candidato para asumir proyectos de centros de datos orbitales, aunque las limitaciones técnicas y económicas siguen siendo un reto.
Desafíos técnicos y económicos a superar
La reutilización de lanzaderas Falcon 9 ha permitido a SpaceX reducir costes, aumentando la frecuencia de lanzamientos y el número de reutilizaciones de cohetes. Este factor abre la posibilidad de acercarse al coste operativo que haría rentable la computación en órbita.
No obstante, expertos señalan que todavía existe una brecha considerable entre los costes actuales y los necesarios para que estos centros de datos sean competitivos frente a los terrestres.
El elevado coste de lanzamiento, la necesidad de sistemas de refrigeración eficientes y la complejidad técnica de operar servidores en un entorno tan hostil hacen que estos proyectos se mantengan en una fase experimental, aunque la colaboración entre Google y SpaceX introduce un nuevo nivel de realismo a estos planes.
En definitiva, la negociación refleja un avance significativo en la idea de utilizar el espacio para computación avanzada, un paso que puede tener implicaciones importantes para la industria tecnológica y las próximas salidas a bolsa como la de SpaceX, que podría beneficiarse del interés de nuevos clientes en este nicho.
