La demanda de Elon Musk contra OpenAI fue desestimada hoy por un jurado federal en Oakland que declaró que todas las reclamaciones estaban caducadas. El veredicto unánime eliminó la principal amenaza legal contra la reestructuración y los planes de salida a bolsa de OpenAI.
Las deliberaciones comenzaron a las 8:30 a.m. y terminaron a las 10:23 a.m., y el juez Yvonne Gonzalez Rogers aceptó inmediatamente el fallo.
Por qué la demanda de Elon Musk contra OpenAI fue desestimada
El jurado, compuesto por nueve miembros, sostuvo que todas las reclamaciones estaban prescritas y, por tanto, no procedía entrar en el fondo del asunto. Las dos normas clave invocadas fueron el plazo de tres años para reclamaciones relacionadas con fideicomisos caritativos y el plazo de dos años para enriquecimiento injusto, según la ley de California.
Musk pedía alrededor de 130.000 millones de dólares a la rama sin ánimo de lucro de OpenAI, además de la destitución de Sam Altman y Greg Brockman y el desmantelamiento de la entidad con fines de lucro que hoy tiene una valoración millonaria.
Durante el juicio, Musk sostuvo que no presentó la demanda hasta 2023 porque confiaba en las garantías de Altman y que el giro llegó con la inversión de 10.000 millones de dólares de Microsoft en 2023, momento en el que, dijo, la organización benéfica había sido «robada». La defensa de OpenAI replicó que Musk conocía la transformación hacia un modelo con fines de lucro desde al menos 2017 y que incluso llegó a impulsar ese camino, registrando una compañía desde su oficina familiar destinada a una versión con ánimo de lucro de OpenAI.
El juez señaló que la cuestión de la prescripción era un hecho, no un punto puramente jurídico, lo que, según ella, hará difícil revocar el veredicto en una apelación.
Qué queda para OpenAI y cuáles fueron las cifras en juego
Con el fallo, se elimina el principal freno legal sobre la actualización societaria de OpenAI hacia una public benefit corporation con fines de lucro limitado. La empresa cerró en marzo una ronda de financiación de 122.000 millones de dólares que situó su valoración en aproximadamente 852.000 millones de dólares, con aportaciones destacadas de Nvidia, Amazon y SoftBank.
Microsoft, nombrada como co-demandada por supuestamente facilitar la supuesta desviación del propósito original, también fue exonerada por el mismo motivo de prescripción. Entre 2019 y 2023 Microsoft invirtió, según la denuncia, unos 13.000 millones de dólares en OpenAI; esa cifra y su papel en la compañía habían sido centro de buena parte del debate en la sala.
El juicio duró tres semanas, con testimonio de seis magnates tecnológicos, incluidos cofundadores de OpenAI, y la presentación de cientos de páginas de correos, mensajes y notas internas. Afuera de la sala, el abogado de OpenAI calificó la demanda como un intento hipócrita de sabotear a un competidor.
Lo que OpenAI no aclara todavía es si este veredicto despeja definitivamente todas las incertidumbres regulatorias y de reputación; la decisión del jurado evitó pronunciarse sobre si Altman y Brockman vulneraron su deber fiduciario hacia la entidad original sin ánimo de lucro.
No está descartada una apelación por parte del equipo de Musk, pero el camino parece estrecho: el núcleo del fallo fue temporal —la prescripción— y no un juicio sobre el mérito de las acciones de los directivos.
En la práctica, esto significa que los planes de salida a bolsa y la reestructuración empresarial pierden un riesgo legal muy visible, aunque la discusión pública sobre la misión original de OpenAI y su conversión en un actor lucrativo sigue abierta.
