Bungie despidos: según un informe de Bloomberg, el estudio está preparando un recorte significativo de plantilla tras confirmar que dejará de lanzar actualizaciones para Destiny 2 y sin tener aprobado un Destiny 3.
La noticia importa porque supone un cambio claro en las prioridades del estudio responsable de la saga: fuentes citadas por Bloomberg y VGC indican que Bungie concentrará recursos en su nuevo proyecto, el shooter de extracción Marathon, y que ya ha reasignado a algunos desarrolladores de Destiny 2 a ese título.
Qué dice el informe sobre los despidos en Bungie
Bloomberg describe los planes como un «recorte significativo» de personal, aunque no ofrece una cifra exacta. La compañía no tendría un proyecto nuevo listo para el equipo de Destiny 2 una vez que el juego deje de recibir contenido.
La misma fuente indica que Bungie no planea entrar inmediatamente en producción de un Destiny 3. Varios equipos internos están preparando propuestas —incluidas ideas relacionadas con Destiny— pero, por ahora, ninguna ha recibido la aprobación formal.
En paralelo, Bungie ha confirmado en su web que publicará la última actualización en directo de Destiny 2 el 9 de junio. Según la compañía, este parche será una «colección de cartas de amor para los jugadores», con peticiones recurrentes de la comunidad, el regreso del director y ajustes menores de historia y personajes.
Por qué Marathon y la venta a Sony importan
En la práctica, el movimiento hacia Marathon explica parte de la reestructuración: el título, descrito como shooter de extracción, fue lanzado este año y Bungie ha dirigido esfuerzos hacia su soporte y desarrollo. Bloomberg apunta que algunos desarrolladores de Destiny 2 ya han sido trasladados al equipo de Marathon.
No es un detalle menor: Sony Interactive Entertainment pagó 3.600 millones de dólares por Bungie en 2022. Desde entonces, el rendimiento comercial de los nuevos lanzamientos ha marcado la evaluación del activo dentro de Sony. La compañía informó recientemente de un deterioro contable de 765 millones relacionado con activos de Bungie, según comunicados financieros que citan la recepción de Marathon.
La combinación —ventas por debajo de lo esperado, una expansión de Destiny 2 con recepción tibia y la decisión de terminar actualizaciones— explica por qué la dirección estaría considerando reducir plantilla y reorientar recursos.
Lo que Bungie no aclara todavía es cuántas personas se verán afectadas ni cómo se gestionarán las cesiones, las recolocaciones internas o los paquetes de indemnización. Tampoco hay certidumbre pública sobre si esos recortes incluirán equipos fuera de Estados Unidos o cómo impactarán los acuerdos con socios y editores.
Desde el punto de vista del jugador, la última actualización del 9 de junio se presenta como un cierre enfocado en la comunidad: retornos de modos solicitados y ajustes menores para dejar a los personajes «en lugares interesantes», en palabras de la propia empresa.
No es una nota optimista para los seguidores de la saga, porque no existe un Destiny 3 aprobado que garantice continuidad a gran escala de la franquicia por parte del estudio original.
En resumen, Bloomberg dibuja un escenario de reestructuración: recortes importantes, prioridad a Marathon y una fase de propuestas internas sin garantías de aprobación. Lo que queda por ver es cómo se traducirán estas decisiones en producto, plantilla y en la salud a largo plazo de la saga Destiny.

