Amazon, junto a Microsoft y Google, se encuentra bajo la creciente presión de sus inversores para revelar cifras detalladas de consumo de agua y energía en sus centros de datos en Estados Unidos. La solicitud responde al peso ambiental que estas infraestructuras tienen sobre recursos clave, justo en un momento donde la demanda de servicios en la nube y tecnologías de inteligencia artificial no deja de crecer. La transparencia en el consumo de agua y energía, clave para el futuro de Amazon
Más de una docena de inversores han presentado resoluciones para exigir información específica y localizada sobre el impacto de los centros de datos de Amazon, Microsoft y Google.
Entre sus preocupaciones destaca la falta de datos públicos sobre la cantidad de agua utilizada, tanto para la refrigeración de servidores como para la generación de electricidad consumida en estas instalaciones. La magnitud del problema se ilustra con la cifra de 2025: los centros de datos en Norteamérica consumieron cerca de un billón de litros de agua, volumen comparable al consumo anual de una ciudad como Nueva York.
Además, un estudio reciente apunta que gran parte de este consumo es indirecto, es decir, derivado de la producción eléctrica. Para los inversores, la falta de transparencia dificulta la evaluación de riesgos operativos y reputacionales, especialmente en comunidades donde la escasez de agua ya es una preocupación real. «No hemos visto la necesaria divulgación sobre el uso de agua y su impacto en las comunidades locales», ha señalado Jason Qi, analista de Calvert Research and Management, subrayando la importancia de abordar este asunto.
Estrategias y fricciones en la refrigeración y la eficiencia
Amazon ha manifestado estar mejorando la publicación de datos sobre el consumo hídrico a nivel local y reafirma su compromiso de ser un «buen vecino», invirtiendo en eficiencia y reducción del uso de agua. Además, la compañía sostiene que para el año 2030 repondrán toda el agua utilizada en las operaciones de sus centros de datos, mediante proyectos como la recarga de acuíferos.
Microsoft, por su parte, avanza en el diseño de instalaciones que no emplean agua en la refrigeración, optando por sistemas de circuito cerrado que requieren menos recursos. Google, aunque no ha comentado públicamente sobre esta presión, mantiene compromisos de reducción de emisiones, aunque los avances reportados no cumplen las expectativas fijadas en 2020.
La diversidad de enfoques tecnológicos aporta matices importantes: mientras los sistemas de circuito cerrado reducen el uso directo de agua, la mayoría del consumo total sigue teniendo lugar fuera del propio centro de datos, en la generación de la electricidad que alimenta estos gigantes tecnológicos.
El rol de los accionistas y la expansión de la inteligencia artificial
La presión de los inversores llega tras la cancelación o retraso de varios grandes proyectos de centros de datos en Estados Unidos, incentivada por el rechazo de comunidades locales por razones medioambientales y de infraestructura. Este escenario evidencia un choque entre el crecimiento acelerado del sector digital y la capacidad real de los territorios para absorber nuevas infraestructuras de alto consumo.
En 2026, cerca de la mitad de los desarrollos previstos de centros de datos en Estados Unidos han visto alterada su hoja de ruta debido a dificultades para garantizar el suministro de agua y energía. El auge de la inteligencia artificial y la creciente necesidad de almacenaje digital disparan tanto la inversión de capital como la presión sobre recursos básicos, generando debates sobre la viabilidad y sostenibilidad del sector a largo plazo.
Algunas voces expertas apuntan, además, al significativo coste hidrológico de la inteligencia artificial: estudios recientes alertan de que generar unas pocas líneas de texto con algunos modelos supone consumir más agua de la que cabría esperar, uno de los asuntos que los accionistas quieren ver monitorizados y evaluados con mayor rigurosidad.
Amazon, Microsoft y Google ante la exigencia de una nueva responsabilidad ambiental
El debate sobre el consumo de agua y energía en los centros de datos de Amazon y otras tecnológicas no solo afecta a la agenda empresarial, sino que coloca en el centro del debate la responsabilidad de las grandes corporaciones en la gestión eficiente y sostenible de los recursos naturales.
Aunque existen iniciativas concretas —como la transición a energías renovables o la implantación de tecnologías que minimizan el impacto ambiental— la presión de inversores refleja una demanda clara de acceso a datos verificables y a estrategias más ambiciosas en materia de sostenibilidad. Las empresas tecnológicas están obligadas a encontrar el equilibrio entre la expansión de servicios digitales, la innovación y la protección del entorno.
Este contexto invita a mirar con mayor escepticismo las promesas corporativas y a demandar estándares claros y verificables sobre el uso de recursos, especialmente cuando el crecimiento de la inteligencia artificial y la nube no muestra signos de desaceleración.
Para más información sobre sostenibilidad y compromisos medioambientales de Amazon, se puede consultar su apartado oficial de medio ambiente (Amazon Sustainability).

