La cuota de mercado de Nvidia en China ha menguado drásticamente en los últimos años. Mientras en 2024 controlaba en torno al 66% del sector local de chips de inteligencia artificial —y llegó a afirmar un 95%—, las últimas cifras estiman que en 2026 representará solo un 8%. El descenso es consecuencia directa de las sanciones de exportación impulsadas por Estados Unidos y la solvencia creciente de la industria nacional china.
El auge de los fabricantes locales de chips de IA
En 2025, la reacción de los proveedores chinos fue contundente. Empresas como Huawei, Baidu y Alibaba aumentaron su inversión y comercialización de soluciones propias, llegando a colocar casi el 41% de los servidores de aceleración de IA en el país. Solo Huawei logró entregar unas 812.000 unidades, una cifra relevante en un contexto marcado por la escasez de semiconductores extranjeros.
El gobierno chino ha sido parte activa en este proceso. Las autoridades exigen actualmente que los centros de datos estatales utilicen al menos un 50% de circuitos integrados nacionales. Esta iniciativa no solo pretende reducir la dependencia tecnológica exterior, sino fomentar un ecosistema donde las empresas locales puedan experimentar, competir y crecer.
Nvidia frente a la nueva dinámica del mercado chino
La relación entre Nvidia y el mercado chino ha girado por completo. Si bien fue durante años un actor dominante en servidores de IA y soluciones gráficas, hoy enfrenta una posición cada vez más marginal por la combinación de restricciones comerciales —que limitan la exportación de sus GPU más avanzadas— y el empuje de alternativas nacionales cada vez más competitivas.
Esta disrupción afecta tanto al negocio inmediato como al potencial de futuro: la falta de productos de Nvidia en el tejido tecnológico de China significa que empresas, centros de datos y plataformas emergentes desarrollarán e integrarán arquitecturas diferentes, sin los vínculos clásicos de compatibilidad con los estándares internacionales que durante años han sostenido a la multinacional.
Política tecnológica y adaptación industrial
El caso de Nvidia en China no es solamente una cuestión comercial. Es un reflejo de la competencia tecnológica a nivel global, donde la fabricación de chips de IA se vuelve una cuestión estratégica. Las autoridades chinas han transformado el acceso a hardware y conocimientos técnicos en un elemento central de su política industrial. El enfoque es potenciar la autosuficiencia y reducir cualquier posible vulnerabilidad ante medidas de terceros países.
Grandes empresas como Huawei, con sus propios procesadores Ascend y soluciones de IA, se han posicionado con rapidez. Otros agentes locales exploran soluciones específicas para el mercado chino, desde chips para aprendizaje automático hasta infraestructuras para grandes modelos de lenguaje.
En definitiva, la caída de Nvidia en China es consecuencia directa de una transformación estructural del mercado global de chips de IA. El país asiático prioriza la autonomía y promueve activamente desarrollos internos, cambiando el equilibrio de poder entre gigantes internacionales y nuevos protagonistas regionales.

