Wildlight Entertainment ha confirmado un recorte significativo en su plantilla tras el lanzamiento de Highguard, su primer videojuego. A pesar de que la compañía no ha detallado el número exacto de despidos, ha asegurado que mantendrá un «grupo central» de desarrolladores encargado de seguir dando soporte y desarrollo al título. Esta medida se ha producido apenas semanas después del estreno del juego, evidenciando las dificultades que está atravesando el estudio.
Despidos masivos tras el lanzamiento de Highguard
El estudio, fundado por veteranos de Respawn y antiguos desarrolladores de sagas como Call of Duty, presentó Highguard en diciembre durante los The Game Awards. El título se promocionaba como un shooter en primera persona que combinaba combates tradicionales con monturas y asaltos estilo raid, enfrentando a equipos que deben infiltrarse en las bases rivales. El juego llegó como free-to-play el 26 de enero para PC y consolas, alcanzando inicialmente casi 100.000 usuarios simultáneos en Steam y situándose entre los 20 juegos con mayor actividad semanal en PlayStation y Xbox en Estados Unidos.
Sin embargo, la recepción crítica en Steam fue negativa y el descenso en la base de jugadores fue rápido. En febrero, el número de usuarios simultáneos cayó por debajo de los 5.000, y según datos recientes, el 11 de febrero el pico fue apenas de 3.500 usuarios concurrentes. Esta caída en el interés coincide con las denuncias de exempleados sobre la escala de los despidos. Alex Graner, diseñador con experiencia en Apex Legends y Battlefield 6, compartió en LinkedIn que fue despedido junto con «la mayoría del equipo de Wildlight». Otros responsables tanto de producción como de audio han confirmado esta situación, expresando frustración especialmente por contenido adicional diseñado para Highguard que nunca verá la luz.
Consecuencias para el desarrollo y soporte de Highguard
Wildlight ha justificado los recortes como una «decisión increíblemente difícil» pero necesaria para sostener el proyecto a largo plazo. La intención es mantener activo el desarrollo con un equipo reducido, lo que plantea dudas sobre la capacidad para introducir nuevas funcionalidades o mejorar aspectos criticados por la comunidad. El estudio ha agradecido el trabajo del equipo y la fidelidad de los jugadores que otorgaron una oportunidad al juego, aunque no ha detallado planes específicos para su futuro.
Estos movimientos reflejan el riesgo que enfrentan incluso estudios fundados por profesionales con trayectoria en grandes franquicias, en un mercado cada vez más competitivo y saturado de títulos multijugador free-to-play. La pérdida de una gran parte del equipo puede afectar la calidad y evolución de Highguard, especialmente cuando el juego sigue en fase temprana de consolidación de usuarios.
El caso de Wildlight y Highguard subraya la volatilidad inherente al desarrollo de videojuegos en la actualidad, donde un lanzamiento inicial con cifras prometedoras no garantiza la estabilidad del producto ni del estudio. El descenso rápido del interés y la respuesta crítica son factores que obligan a replantear estrategias, a menudo con consecuencias laborales duras para los equipos responsables.
Mantener sólo un equipo central podría preservar las funciones básicas y actualizaciones esenciales, pero probablemente limitará el alcance creativo y la capacidad de innovación previstos inicialmente. El devenir de Highguard dependerá ahora de cómo Wildlight logre equilibrar sus recursos y las expectativas de una comunidad que ya ha sido testigo de un lanzamiento irregular y una respuesta variada.
Este episodio es representativo de los desafíos que afrontan muchas desarrolladoras medianas, incluso con talento experimentado, para consolidar sus proyectos en un entorno dominado por grandes pesos pesados y un público cada vez más exigente y volátil.
