Build a Rocket Boy, el estudio responsable del videojuego MindsEye, ha llevado a cabo una nueva ronda de despidos en plena crisis tras el lanzamiento del DLC Blacklisted, que fue recibido de manera negativa tanto por jugadores como por la crítica. Este movimiento evidencia la profunda dificultad que atraviesa el estudio.
La relevancia de esta noticia radica en que Build a Rocket Boy ha recortado su plantilla varias veces en los últimos meses, reduciendo significativamente su equipo. Según fuentes citadas por Kotaku, hasta 170 empleados han sido prescindibles en esta última ola. Esta situación pone en duda la viabilidad futura del estudio y su capacidad para mantener el desarrollo y soporte de MindsEye.
Contexto de las reducciones en Build a Rocket Boy
Las primeras reducciones de plantilla se produjeron pocos días después del estreno de MindsEye en junio de 2025. Posteriormente, en marzo, se ejecutó una segunda tanda de despidos. Ahora, con este tercer recorte, el estudio ha pasado de tener más de 800 empleados en su momento más álgido a aproximarse a una cifra cercana a los 100, según declaraciones previas del co-CEO Mark Gerhard.
Esta fuerte reducción coincide con el fracaso de Blacklisted, el último contenido descargable para MindsEye, que no logró aportar mejoras ni reactivar el interés de la comunidad. De hecho, ha sido descrito como una misión breve y monótona sin la mínima chispa del juego base, motivo por el cual no consiguió levantar la base de jugadores.
Repercusiones para MindsEye y su comunidad
La comunidad de MindsEye es modesta y con poca permanencia, pero los mensajes de despedida de los miembros del equipo despedidos, especialmente en el canal oficial de Discord, muestran tanto cariño hacia el proyecto como decepción ante los acontecimientos. Tres integrantes del equipo comunitario han confirmado también su salida, lo que sugiere un impacto directo en el soporte y comunicación hacia los jugadores.
Por otro lado, la apuesta de Build a Rocket Boy por el crecimiento a través de la plataforma Arcadia, orientada al contenido generado por usuarios, no parece estar dando frutos. El recuento máximo de jugadores simultáneos registrados en Steam apenas alcanzó los 11, un número que no indica una comunidad activa o crecimiento sostenido.
El futuro incierto del estudio tras los despidos de Build a Rocket Boy
La estrategia de reducir la plantilla tan drásticamente plantea interrogantes sobre las prioridades del estudio. Si bien la intención de alcanzar un equipo más pequeño y manejable podría responder a una reestructuración para asegurar la viabilidad financiera, el camino para recuperar la confianza del público y mejorar la calidad del producto parece lejano.
De momento, Build a Rocket Boy no ha emitido comunicación oficial sobre los despidos. Se mantienen dudas sobre el desarrollo futuro y el soporte que MindsEye recibirá. Este escenario refleja un ejemplo de las dificultades que enfrentan muchos estudios en la industria del videojuego, donde el éxito comercial y la calidad del producto son cruciales para la estabilidad laboral y la supervivencia.
En definitiva, la reducción de plantilla en Build a Rocket Boy tras el lanzamiento fallido de MindsEye y su contenido adicional evidencia los riesgos que conlleva apostar por proyectos con alto presupuesto sin una base sólida de jugadores o una propuesta atractiva y pulida. El estudio debe replantear su estrategia para intentar revertir esta tensa situación.
