Assassin’s Creed Hexe ha perdido a otro de sus responsables principales en un momento especialmente delicado para el proyecto. Benoit Richer, hasta ahora director de juego, ha confirmado que deja Ubisoft para centrarse en su propio estudio independiente, apenas semanas después de la salida del director creativo Clint Hocking.
La noticia vuelve a poner el foco en un desarrollo que Ubisoft describe como ambicioso y de tono más oscuro, pero que sigue acumulando cambios internos. En un proyecto narrativo de estas características, cada relevo pesa más de lo habitual porque afecta tanto a la ejecución como a la coherencia de la visión creativa.
Assassin’s Creed Hexe vuelve a mover su organigrama
Benoit Richer comunicó su salida en LinkedIn y confirmó que ya no forma parte de Ubisoft. Su trayectoria dentro de la compañía era amplia: antes de ocupar un papel clave en Assassin’s Creed Hexe, fue director de juego en Batman: Arkham Origins para Warner Bros. Montreal, codirector de Assassin’s Creed Valhalla y también trabajó en varios títulos de Rainbow Six.
Su marcha se suma a la reorganización que Ubisoft ha aplicado recientemente sobre la franquicia Assassin’s Creed, ahora bajo un nuevo equipo de liderazgo. No se trata de un caso aislado, sino de otro movimiento dentro de una etapa de transición en la que la compañía está redistribuyendo responsabilidades en varios proyectos importantes.
En términos de producción, la salida del director de juego suele tener impacto en áreas muy concretas: diseño de sistemas, estructura de misiones, ritmo general y coordinación entre equipos. No siempre implica un problema visible para el usuario final, pero sí puede alargar decisiones internas y hacer más lenta la consolidación del proyecto.
Qué papel tiene Assassin’s Creed Hexe dentro de la saga
Assassin’s Creed Hexe es uno de los cuatro juegos premium anunciados por Ubisoft para la franquicia. Aunque la compañía no ha detallado demasiado el proyecto, sí ha insistido en que se trata de una experiencia “única”, con un enfoque más oscuro y una fuerte carga narrativa, ambientada en un momento histórico clave.
Jean Guesdon, nuevo responsable de Assassin’s Creed, asumió además la dirección creativa de Hexe tras la marcha de Hocking. En su comunicación interna y pública, Ubisoft ha pedido paciencia: el estudio quiere tomarse el tiempo necesario para cumplir la ambición del juego, lo que en la práctica significa que aún tardará en mostrar materiales nuevos.
Ese silencio no es necesariamente una mala señal, pero sí deja claro que Ubisoft no quiere precipitarse. En una saga tan grande como Assassin’s Creed, y con el recuerdo de entregas que llegaron con problemas de enfoque o calendario, la compañía parece optar por un desarrollo más cauteloso, aunque eso implique menos información a corto plazo.
Una salida más en un momento de reajuste para Ubisoft
La marcha de Richer llega poco después de que Ubisoft reconociera un cambio más amplio en su estrategia para la franquicia. En paralelo, el estudio ha asegurado que Codename Invictus avanza “de forma constante” con un enfoque de prueba y aprendizaje, mientras que la semana pasada anunció oficialmente el remake de Assassin’s Creed IV: Black Flag.
Ese contraste es relevante. Por un lado, Ubisoft quiere reforzar la marca con proyectos que conocen bien los aficionados; por otro, mantiene en marcha una propuesta como Hexe, pensada para ser distinta dentro de la serie. El problema es que, cuanto más cambia el equipo de dirección, más difícil resulta saber hasta qué punto la idea original sigue intacta.
La compañía ya había descrito Hexe como un juego especialmente cuidado por su equipo veterano en Ubisoft Montreal. Sin embargo, la combinación de una dirección creativa nueva y la salida del director de juego plantea una pregunta lógica: cuánto de ese plan inicial se mantendrá cuando llegue el momento de enseñar el proyecto de forma pública.
Lo que significa para los jugadores de Assassin’s Creed
Para el público, la principal consecuencia es sencilla: Assassin’s Creed Hexe seguirá sin mostrarse durante un tiempo. Ubisoft ha dejado entrever que no tiene prisa por enseñar avances, y los cambios en el equipo refuerzan esa sensación de desarrollo largo y todavía en consolidación.
Eso no implica necesariamente que el juego esté en problemas, pero sí que la producción está pasando por una fase de ajuste más profunda de lo que parecía en un principio. En una licencia tan importante para Ubisoft, estos movimientos suelen indicar que la empresa está intentando proteger la identidad del proyecto antes de comprometerse con fechas o presentaciones.
La lectura más prudente es que Hexe continúa en marcha, pero con una dirección menos estable de la que el anuncio inicial hacía pensar. Y en videojuegos, sobre todo en producciones de gran presupuesto, la estabilidad de liderazgo suele ser una de las señales más importantes para anticipar si un desarrollo avanza con claridad o sigue buscando su forma definitiva.
Por ahora, Assassin’s Creed Hexe queda como una de las apuestas más enigmáticas del catálogo de Ubisoft. La idea sigue ahí, pero cada salida en su organigrama recuerda que todavía no estamos ante un proyecto cerrado, sino ante un juego que continúa definiéndose mientras la compañía reorganiza su casa por dentro.
