All Will Rise es un videojuego de construcción de mazos que se distingue por combinar mecánicas complejas con una narrativa fuertemente comprometida con temas sociales y ecológicos, lejos de caer en un discurso simplista o puramente ideológico.
En esta obra, asumimos el papel de un grupo de activistas y voluntarios en la ciudad india de Muziris, donde un dios del río ha sido asesinado. El objetivo central es construir un mazo capaz de llevar a juicio a un ejecutivo responsable de este crimen ambiental, aunque el juego también aborda la corrupción, la desigualdad y la pobreza desde múltiples perspectivas.
Un enfoque narrativo innovador en la construcción de mazos
Al contrario de otros juegos del género, All Will Rise combina la jugabilidad con una narrativa interactiva y elementos de diálogo reactivo. El diseño permite que las cartas se jueguen únicamente si tienen sentido narrativo junto a las cartas vecinas, lo que obliga a crear una especie de conversación argumental, más que una simple batalla numérica.
Este sistema, desarrollado bajo criterios menos explícitos en sus reglas, crea una experiencia que es mitad juego de cartas, mitad ficción interactiva. Según el director narrativo, Meghna Jayanth, esto se traduce en una historia que avanza entre alegatos judiciales y actuaciones que reflejan las frustraciones y la rabia ante abusos de poder reales.
Temáticas de fondo y ironía para evitar clichés
All Will Rise representa una narrativa progresista, pero sus responsables desean evitar que el título sea encasillado simplemente como un producto “woke” o de izquierdas. La propuesta incluye autocrítica y humor que desarman la seriedad de sus temas, incluyendo diálogos autodepreciativos entre personajes y críticas satíricas hacia activistas, abogados e incluso su propio universo ficticio.
Este enfoque busca reflejar la complejidad de la realidad, donde la lucha por la justicia ambiental y social está plagada de contradicciones y momentos de esperanza y humor, alejándose de un discurso panfletario o maniqueo.
Mecánicas profundas para una experiencia retadora
El juego hace un uso avanzado de tres recursos emocionales —valor, empatía y razón— que afectan tanto a los jugadores como a sus oponentes y que pueden desencadenar estados que abren nuevas cartas y caminos en la partida.
Además, las cartas evolucionan de simples sospechas a hechos probados, lo que otorga dinamismo tanto a la estrategia como al desarrollo de la historia. El sistema de confianza entre personajes también condiciona las interacciones y la obtención de apoyo para progresar.
Estas mecánicas generan un nivel de complejidad que, aunque puede resultar abrumador inicialmente, busca equilibrarse con una aproximación intuitiva y una curva de aprendizaje progresiva, similar a grandes títulos de rol conocidos por su profundidad.
Un videojuego con mirada hacia futuros alternativos
La intención última de All Will Rise es mucho más ambiciosa que contar una historia crítica: quiere abrir espacios a imaginar otros futuros posibles y maneras de actuar en el mundo. Desde el equipo desarrollador, la convicción es que el medio interactivo ofrece herramientas únicas para explorar realidades alternativas y motivar agentes de cambio, más allá de una narrativa alarmista sobre la crisis climática.
La apuesta es doble: invitar a la reflexión sobre las realidades actuales y también fomentar la idea de que la realidad puede ser moldeada. Como destaca Jayanth, una pequeña inspiración o cambio que genere el videojuego en alguien puede tener un valor real y tangible, aunque sea modesto.
El lanzamiento completo está previsto para finales de año. La demo disponible en Steam permite ya experimentar una fase inicial en la que se desafía la legislación para reconocer los derechos de un río, mientras se prepara el caso judicial contra el poder corporativo. La propuesta de All Will Rise resulta prometedora por su combinación única de narrativa comprometida y mecánicas innovadoras en la construcción de mazos, perfilándose como uno de los juegos más singulares en el panorama actual.
