OpenAI bloquea cuentas ChatGPT vinculadas a China que difundieron caricaturas sobre el coste energético de los data centers

OpenAI bloquea cuentas ChatGPT vinculadas a China que difundieron caricaturas sobre el coste energético de los data centers

OpenAI ha bloqueado varias cuentas ChatGPT vinculadas a China que, según su informe, usaron el modelo para diseñar campañas de influencia dirigidas a debates tecnológicos y regulatorios en Estados Unidos. La operación, que incluyó la creación de comentarios y caricaturas generadas por IA, buscaba vincular a los centros de datos con subidas de la factura eléctrica doméstica.

La acción de OpenAI se centra en dos grupos identificados por la compañía: uno bautizado como Data Center Bandwagon y otro como Tech and Tariffs. Ambos habrían operado desde China pidiendo al modelo en chino simplificado (a través de VPN) contenidos destinados a audiencias anglófonas y a usuarios en otros mercados.

Qué hizo OpenAI con las cuentas ChatGPT vinculadas a China

Según el informe, la red Data Center Bandwagon generó comentarios en redes y tiras cómicas que atribuían a los centros de datos la responsabilidad por el aumento de los costes energéticos. Los operadores solicitaron a ChatGPT viñetas sobre los precios de las subastas de capacidad de una red eléctrica regional y luego publicaron esos contenidos en X usando hashtags como #capacityauction, junto a enlaces a noticias legítimas.

OpenAI subraya que, aunque los posteos enlazaban cobertura real sobre la disputa de precios de PJM Interconnection, la actividad tuvo muy poco impacto orgánico. En su escala interna, la compañía catalogó la operación como Category One en el Breakout Scale: se mantuvo en una sola plataforma y no demostró alcance real entre audiencias auténticas.

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El informe identifica que los operadores actuaron como si fueran estadounidenses, con perfiles variados, y trabajaron con instrucciones que prohibían mostrar al líder chino en caricaturas (pidiendo representar al entonces presidente Trump en su lugar). OpenAI atribuye el origen de la red Data Center Bandwagon a un probable equipo de redes sociales de una empresa tecnológica privada china que trabajaba para clientes a nivel provincial.

El segundo grupo, Tech and Tariffs, creó caricaturas contra aranceles y la competencia tecnológico‑industrial entre EE. UU. y China, y produjo lotes de comentarios en varios idiomas (inglés, italiano, japonés y chino tradicional), este último apuntando a audiencias en Taiwán. Parte de la operación también difundió afirmaciones falsas sobre robo de datos de usuarios de ChatGPT, posiblemente para dañar la reputación del propio servicio.

Entre los detalles operativos que reveló OpenAI, destaca que algunos operadores se refirieron a sus cuentas como una «water army» —término chino para referirse a redes coordinadas de trolls— y pidieron al modelo sistemas para rastrear y analizar publicaciones de individuos marcados como riesgos. OpenAI señala que su modelo se negó a ayudar con la recolección práctica de datos, ofreciendo solo consejos genéricos de almacenamiento.

En contraste con la intención de los operadores, la compañía estima que la maniobra no logró impulsar un debate auténtico: «Esto no fue un caso de una operación de influencia creando un debate«, dijo Ben Nimmo, investigador principal en OpenAI.

Contexto técnico y político

La narrativa construida por las cuentas atacaba un punto sensible: la relación entre el crecimiento de centros de datos y la subida de precios energéticos en algunas regiones. Hay una disputa real sobre PJM Interconnection, donde el monitor independiente del mercado atribuyó un aumento del 75,5% en costes de energía en la región y subidas puntuales de hasta el 267% cerca de clústeres de centros de datos en cinco años. Ese dato ha llevado a tres senadores estadounidenses a pedir explicaciones a grandes proveedores cloud como Amazon, Google y Meta por costes trasladados a consumidores.

OpenAI compara la operación descubierta con la campaña Spamouflage de 2022, que atacó a empresas relacionadas con tierras raras tras prioridades estratégicas del gobierno chino. El hallazgo se produce en un contexto geopolítico más amplio: tras las recomendaciones del 15º Plan Quinquenal chino, la IA ha sido elevada a industria estratégica, lo que encaja con un aumento de actividad de influencia y operaciones informativas coordinadas.

En la práctica, la detección y bloqueo de estas cuentas muestra dos cosas claras: por un lado, que actores —privados o con relación gubernamental— intentan explotar modelos generativos para producir contenidos amplificables; por otro, que las plataformas y los propios desarrolladores de IA empiezan a mejorar sus defensas y trazabilidad frente a usos indebidos.

Lo que OpenAI no aclara todavía es el alcance exacto de los vínculos entre los operadores y posibles clientes provinciales o del partido, ni si las mismas tácticas se han probado en otros frentes temáticos con más éxito. También queda pendiente saber cómo las grandes plataformas que alojan contenidos —y los proveedores de infraestructura cloud— ajustarán sus controles sobre campañas coordinadas que mezclan material legítimo con desinformación diseñada para sembrar temor público.

En resumen, la retirada de estas cuentas ChatGPT vinculadas a China es una muestra de que los modelos de lenguaje ya son herramientas apetecibles para campañas de influencia, pero también de que su eficacia práctica no está garantizada cuando las plataformas actúan con detección y transparencia.

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