Una reciente investigación ha sacado a la luz cómo ejecutivos vinculados a Supermicro emplearon una entidad gubernamental tailandesa para enviar unidades de procesamiento gráfico (GPUs) de Nvidia restringidas a China, en un proceso que involucró a la gigante tecnológica Alibaba.
Este caso, que ha atraído atención internacional, evidencia una supuesta violación grave de los controles de exportación de Estados Unidos al transportar hardware especializado para inteligencia artificial hacia países considerados adversarios, como China y Rusia.
El papel de la entidad tailandesa en el envío de GPUs Nvidia
Según el informe de Bloomberg, la empresa tailandesa Obon Corp, relacionada con iniciativas soberanas de inteligencia artificial del país, actuó como intermediaria en esta red de distribución. Identificada anteriormente en documentos judiciales como “Company-1”, Obon permitió la reexpedición de servidores que contenían GPUs Nvidia H200 hacia Alibaba.
Estas unidades, sujetas a estrictas restricciones de exportación estadounidense, están diseñadas para proteger el acceso a tecnología de última generación en inteligencia artificial. Aunque las restricciones al modelo H200 han sido recientemente revisadas, en el momento del envío este tipo de hardware estaba prohibido sin autorización gubernamental.
Modus operandi y alcances de la supuesta red de contrabando
El procedimiento utilizado para evitar los controles basó en la creación de documentación falsa y la utilización de inventarios de servidores ficticios para ocultar las entregas reales. Entre los métodos denunciados destaca el traslado fraudulento de etiquetas de números de serie de servidores legítimos a chasis vacíos, para posteriormente instalar las GPUs restringidas de forma encubierta.
El caso ha involucrado a altos cargos de Supermicro, entre ellos su cofundador Yih-Shyan «Wally» Liaw y otros empleados responsables de ventas y corredores externos. Mientras Liaw y uno de sus colaboradores fueron detenidos, otro implicado se encuentra actualmente en paradero desconocido, intentando evadir la justicia.
Implicaciones de la investigación para el control internacional de tecnología
Las estimaciones oficiales sitúan el valor total de las operaciones ilegales en aproximadamente 2.500 millones de euros desde principios de 2024. Este caso pone sobre la mesa dificultades persistentes en la aplicación efectiva de regulaciones de exportación en el sudeste asiático y plantea preguntas importantes sobre la capacidad de bloquear el flujo de tecnología sensible hacia mercados estratégicos como China.
Alibaba, por su parte, ha negado categóricamente cualquier implicación directa, asegurando que nunca ha desplegado el hardware restringido en sus centros de datos.
El desarrollo de estas situaciones indica que mientras exista demanda y mercados con alta capacidad tecnológica, la cadena de suministro seguirá encontrando vías para la distribución, a menudo al margen de las normativas internacionales.
