La Armada de Estados Unidos ha firmado un contrato cercano a los 100 millones de dólares con la empresa especializada Domino Data Lab, para incorporar inteligencia artificial en drones submarinos encargados de detectar minas en el Estrecho de Ormuz. Esta iniciativa pretende acelerar la actualización de los algoritmos de detección, reduciendo el tiempo necesario de meses a apenas días.
El Estrecho de Ormuz es un paso estratégico para el transporte marítimo internacional, especialmente para el envío de petróleo y mercancías. Tras el inicio del conflicto entre Estados Unidos e Irán este año, la zona ha sido minada de manera irregular, lo que dificulta el tránsito y aumenta el peligro para las operaciones navales.
Inteligencia artificial aplicada a drones submarinos para detección de minas
El contrato firmado con Domino Data Lab tiene como objetivo dotar a los drones submarinos, o vehículos no tripulados, de sistemas de detección basados en múltiples sensores, como son el sonar de exploración lateral y sistemas de imagen visual. Estos sistemas estarán supervisados y gestionados por modelos de inteligencia artificial que podrán aprender y adaptarse a nuevas amenazas de forma ágil.
Esta tecnología permitirá que los operadores detecten fallos en tiempo real y puedan aplicar correcciones sin necesidad de enviar los datos de vuelta a laboratorios ni depender de largos procesos de reentrenamiento de los algoritmos. En palabras del CEO de Domino, Thomas Robinson, la tarea de localizar minas submarinas dejará de ser exclusiva de los barcos para convertirse en función de la inteligencia artificial, permitiendo actuar con la rapidez necesaria en aguas donde la seguridad está comprometida.
Por ejemplo, si drones formados para detectar minas en el Mar Báltico deben ser enviados al Estrecho de Ormuz, el sistema podrá ajustarse en pocos días en lugar de requerir meses de preparación. Esto responde a la necesidad de adaptarse a diferentes tipos de minas en distintos escenarios geopolíticos.
Contexto y relevancia estratégica
La apuesta por la inteligencia artificial en este ámbito refleja una tendencia más amplia dentro del Pentágono, que está incrementando su colaboración con empresas de tecnología para integrar herramientas avanzadas en sus sistemas militares. Compañías como SpaceX, OpenAI, Google o Microsoft participan en proyectos para desplegar modelos de lenguaje y análisis rápidamente en redes clasificadas, con el fin de optimizar la gestión de grandes volúmenes de datos.
De forma paralela, la agencia DARPA impulsa el desarrollo de la próxima generación de drones submarinos de rápida construcción para aproximarse a los retos que plantea el conflicto actual con Irán. Las operaciones de limpieza de minas en una zona con un alto nivel de tensión y riesgo de ataques repentinos requieren métodos que reduzcan la exposición de la tripulación y aceleren la labor, minimizando así el peligro.
Implementar inteligencia artificial en drones submarinos dedica a la detección de minas supone un avance en la rapidez y seguridad de estas actividades, disminuyendo la dependencia de procesos manuales lentos y la necesidad de intervención directa en ambientes hostiles.
Esta tecnología también abre la puerta a una mayor autonomía en las operaciones militares navales y una capacidad de respuesta más rápida ante amenazas cambiantes, un factor crítico en zonas clave para la economía global como el Estrecho de Ormuz.
