Deezer está experimentando una auténtica avalancha de música generada por inteligencia artificial, con cerca de 75.000 pistas diarias subidas a su plataforma. Esto equivale a un 18% del total de canciones enviadas cada día, lo que revela el impacto creciente de la IA en el entorno del streaming musical.
Esta situación es relevante porque plantea problemas y dilemas para la industria musical, que debe afrontar cómo coexistir con contenidos creados por máquinas que, en muchos casos, resultan indistinguibles de los elaborados por artistas humanos.
El aumento exponencial de la música generada por IA en Deezer
En apenas un año, las pistas generadas por IA en Deezer han crecido un 300%, pasando de alrededor de 18.000 a 75.000 diarias. Esta cifra se extrae de un total aproximado de 417.000 uploads diarios en la plataforma, principalmente procedentes de distribuidoras independientes como DistroKid o TuneCore.
Este volumen masivo complica la detección y diferenciación de artistas reales, afectando también a los sistemas de recomendación personalizadas y la calidad del catálogo, que actualmente supera los 82 millones de canciones.
Detectar, etiquetar y limitar: las respuestas de Deezer
Para hacer frente a esta realidad, Deezer ha desarrollado herramientas de detección de música generada por IA con una precisión superior al 98%. Estas medidas incluyen además el etiquetado obligatorio de dichas pistas. Sin embargo, la plataforma no planea eliminar este contenido, sino reducir su presencia en recomendaciones y playlists a un máximo del 15% a partir de noviembre.
Con estas acciones, Deezer busca preservar la visibilidad de los artistas humanos y evitar que la proliferación de pistas generadas por IA diluya la experiencia del usuario y la justa remuneración a creadores reales.
Percepciones y controversias en torno a la música generada por IA
Una encuesta mundial realizada por Deezer a finales del año pasado con 9.000 participantes mostró que el 97% no era capaz de distinguir entre música creada por humanos y por IA en un test a ciegas. Además, el 80% de los encuestados opinó que las canciones generadas por IA deberían estar claramente señalizadas, y más de la mitad expresó que estos temas no deberían competir en las listas de éxitos junto a la música humana.
Estas cifras evidencian un problema de transparencia que afecta tanto a consumidores como a creadores, sobre todo en un contexto en que la remuneración por streaming suele ser reducida para los músicos profesionales.
Implicaciones para la industria musical y el futuro cercano
El crecimiento de la música generada por IA representa un desafío crítico para la industria. Deezer considera que la subida masiva de pistas con intención de monetización puede calificarse como fraude, y señala un estudio de CISAC que estima que hasta un 25% de los ingresos de los creadores podría estar en riesgo para 2028, lo que equivaldría a pérdidas de 4.000 millones de euros.
El problema no es exclusivo de Deezer. Plataformas como Spotify o YouTube Music también enfrentan el ascenso de la música generada por IA, lo que ha provocado que artistas reconocidos como Billie Eilish denuncien el impacto negativo que este fenómeno tiene en la calidad y la remuneración en el sector.
Más allá de la polémica, este fenómeno plantea una cuestión esencial: qué valor concedemos como sociedad a la creación artística humana frente a los contenidos generados por máquinas y cómo equilibrar innovación y protección de los derechos y el trabajo creativo.
De cara al futuro, la transparencia, la regulación y la mejora en los sistemas de detección serán factores clave para afrontar la expansión de la música generada por IA sin sacrificar la diversidad y calidad del panorama musical.
