El llamado Xbox reset se aceleró tras la dimisión de Craig Duncan y Louise O’Connor de Xbox Game Studios. Las salidas coinciden con el plan de reestructuración anunciado por la nueva dirección de Xbox y alimentan los rumores sobre cierres y recortes en varios estudios.
Qué implica el Xbox reset para los estudios
La marcha de Duncan y O’Connor llegó en un momento sensible: Xbox había reconocido que su red de estudios estaba “sobredimensionada” tras años de adquisiciones. En la práctica, esto significa revisar carteras de proyectos y estructura operativa, y, según reportes, preparar despidos significativos.
Craig Duncan ejerció como responsable de Xbox Game Studios durante poco más de año y medio. Antes de ese nombramiento había dirigido Rare durante casi 13 años. Louise O’Connor, por su parte, llevaba vinculada a Rare desde 1999 y había asumido el puesto de chief of staff el año anterior.
La estructura que quedó bajo su supervisión incluía estudios como Double Fine, inXile, Obsidian, Playground Games, The Coalition y el propio Rare. Los cambios organizativos no solo afectan a la dirección: también ponen en riesgo proyectos y equipos consolidados.
Cambios de liderazgo y rumores de cierres
La transición a la nueva dirección —Asha Sharma y Matt Booty, que tomaron el relevo después de la marcha de Phil Spencer— se presentó públicamente como un intento de dar un nuevo rumbo. En una carta abierta, los nuevos líderes admitieron que la expansión de estudios había llevado a una situación insostenible y justificaron el llamado Xbox reset como una corrección necesaria.
Medios internacionales han apuntado a movimientos drásticos: Bloomberg informó de despidos “significativos” y publicaciones especializadas han señalado que varios estudios podrían verse afectados. Entre los nombres que han circulado en las filtraciones y rumores aparecen Compulsion Games, con especulaciones sobre un cierre, y otros equipos como Double Fine o Ninja Theory como potencialmente en riesgo.
Lo que la compañía no ha aclarado todavía es el alcance exacto de esos recortes: ni la cifra de empleos potencialmente afectados ni qué proyectos concretos quedarían cancelados o en revisión.
Desde Glitcheados hemos pedido comentarios a Microsoft sobre las dimisiones y las informaciones publicadas; hasta el cierre de esta edición no obtuvimos respuesta.
No es un detalle menor: cambios en la cúpula y recortes amplios pueden retrasar lanzamientos, cancelar juegos en desarrollo o dispersar talento que tardó años en consolidar equipos con visión propia. Además, el coste reputacional se suma al económico si la comunicación no acompaña medidas que expliquen prioridades y calendario.
En la práctica, el Xbox reset supone una oportunidad para racionalizar recursos, pero también un riesgo evidente para la diversidad creativa del ecosistema de Xbox Game Studios. Habrá que ver cómo se concretan las medidas y qué garantías se ofrecen a los equipos y a los jugadores afectados.


