Project Solara es la nueva apuesta de Microsoft para llevar agentes de inteligencia artificial a dispositivos empresariales específicos: un enfoque «chip-to-cloud» que prioriza agentes gestionados en Azure frente a las aplicaciones tradicionales. El anuncio, hecho público en la conferencia Build 2026, define una pila informática ligera en el borde —MDEP— y un modelo de referencia para fabricantes y socios de silicio.
Importa porque, en la práctica, Solara sitúa la lógica y el estado persistente en la nube, y convierte el dispositivo en una puerta de acceso optimizada para agentes contextuales en sectores como retail, salud y servicios de campo.
Project Solara: qué es y cómo funciona
En el núcleo de Project Solara está Microsoft Device Ecosystem Platform (MDEP), un sistema operativo ligero pensado para hardware con recursos limitados. Microsoft ha decidido basarlo en el Android Open Source Project (AOSP) en lugar de Windows, argumentando que AOSP escala mejor a wearables y dispositivos embebidos y evita llevarse la compatibilidad histórica del PC.
La propuesta técnica combina tres capas: dispositivos con MDEP, agentes alojados en Azure y un estado persistente en la nube que permite que los agentes conserven contexto entre sesiones y entre distintos aparatos. Microsoft describe el conjunto como una arquitectura chip-to-cloud, orientada a que los dispositivos actúen como interfaces físicas para agentes, no como ordenadores completos.
Para que una experiencia funcione en distintos factores de forma, Solara incorpora lo que la compañía llama just-in-time UI, una capa adaptativa que permite a un mismo agente renderizarse en pantallas y modos de entrada variados sin que el desarrollador reconstruya la interfaz por cada dispositivo.
Según Steven Bathiche, vicepresidente corporativo del Applied Sciences Group: «El ‘sistema operativo’ es liminal, trasciende el dispositivo y la nube. Trae una ventana ligera al borde, donde el agente se manifiesta y donde el estado, a través de Azure, puede abarcar una constelación de dispositivos especializados».
Hardware, socios y límites: lo que Microsoft no aclara todavía
Microsoft ha anunciado a Qualcomm y MediaTek como sus primeros socios de silicio: Qualcomm para factores portátiles y wearables, MediaTek para dispositivos estacionarios. La compañía no fabricará productos finales; en su lugar ofrece diseños de referencia para OEM y un requisito de «chipsets aprobados» que recuerda al modelo de certificación GMS de Google.
Como ejemplo práctico, Microsoft mostró dos diseños conceptuales: un hub de sobremesa con silicio MediaTek, pantalla, cámara, sensor UWB para presencia, micrófonos de campo lejano y puertos USB-C; y una insignia wearable con Qualcomm que integra pantalla táctil, sensor de huella compatible con Hello for Business, micrófonos, cámara lateral y conectividad 5G/Wi‑Fi/BT/GNSS.
No es un detalle menor: estos conceptos son referencia para OEM, no productos comerciales inmediatos. Microsoft busca que los socios fabriquen, mientras ella mantiene control sobre qué hardware califica para la plataforma.
En el plano software, la compañía trabaja también en un agent dispatcher y un agent task manager que gestionen múltiples agentes y activen el correcto según contexto. Ninguno de estos componentes está aún disponible comercialmente.
Los primeros pilotos anunciados incluyen a Best Buy, CVS Health, Levi’s, Target y AccuWeather; el objetivo son despliegues empresariales en salud, retail, hostelería, finanzas, legal e industrial. Microsoft ha integrado ya algunos agentes concretos, como Dragon Copilot en salud y GitHub Copilot para seguimiento de tareas de desarrollo, como pruebas tempranas de comportamiento persistente y contextual en hardware dedicado.
En cuanto a privacidad y seguridad, Microsoft promete gestión centralizada desde Azure y capacidades de orquestación. Sin embargo, la compañía no ha concretado fechas de disponibilidad, precios ni el alcance exacto de la certificación de chipsets, aspectos clave para que los departamentos de compras valoren migrar a dispositivos agent-first.
Otro punto práctico: al basarse en AOSP, Solara evita la carga que supone mantener compatibilidad con aplicaciones de Windows, pero también redefine expectativas. En la práctica, esto significa que no habrá un ecosistema de aplicaciones Windows tradicional; las experiencias dependerán de agentes en la nube y de la capacidad de los desarrolladores para adaptarlos al modelo just-in-time UI.
Vale la pena esperar a verlo en condiciones reales antes de asumir que empresas grandes podrán sustituir tabletas o smartphones por estos dispositivos; mucho depende del coste del hardware certificado y del soporte de integraciones verticales como historiales clínicos, sistemas POS o ERP.
Desde un punto de vista crítico, Project Solara es coherente con la tendencia de mover modelos y estado a la nube y optimizar el borde para entrada/salida y sensores. La apuesta por AOSP es pragmática, pero la estrategia de control de chipsets y diseños de referencia muestra que Microsoft quiere preservar experiencia y seguridad a costa de cierto grado de centralización.
No está claro cómo se comportarán los agentes ante conectividad intermitente o en entornos con requisitos regulatorios estrictos. En sectores como salud o finanzas, la persistencia de estado en la nube y la latencia son factores que tendrán que demonstrarse en despliegues reales.
En resumen, Project Solara presenta una hoja de ruta técnica y comercial definida: MDEP sobre AOSP, agentes en Azure, socios de silicio y diseños de referencia. Pero lo que falta son fechas, precios y ejemplos de despliegues a escala que confirmen que el modelo es viable fuera de demostraciones y pilotos.
Habrá que ver si los fabricantes adoptan los requisitos de certificación y si los integradores verticales encuentran en Solara un ahorro real frente a soluciones basadas en smartphones o tablets ya conocidas.


