Assassin’s Creed Hexe habría sufrido un giro importante en su desarrollo: según una nueva filtración, Ubisoft habría eliminado buena parte de los elementos mágicos previstos para el juego, incluida una mecánica que permitiría controlar a un gato. La información, no confirmada por la compañía, vuelve a poner el foco sobre un proyecto ya marcado por varios cambios internos.
La filtración llega en un momento sensible para la saga, con movimientos en la dirección creativa de Hexe y con otro rumor que apunta al desarrollo de un remake de Assassin’s Creed 1. En conjunto, ambas informaciones dibujan una estrategia de Ubisoft que parece mirar al pasado mientras reajusta uno de sus proyectos más singulares.
Assassin’s Creed Hexe y el recorte de lo “mágico”
La información procede del insider j0nathan, una fuente habitual en filtraciones sobre la serie. Según su mensaje en redes sociales, tras la promoción de Jean Guesdon como responsable de contenido de Assassin’s Creed, se habría decidido “quitar todo lo que era ‘mágico’ en Hexe”. Entre los cambios, destaca el supuesto descarte de una mecánica en la que el jugador podía controlar a un gato.
Ese detalle puede parecer menor, pero apunta a una revisión más amplia del tono y de las mecánicas del juego. Assassin’s Creed Hexe estaba asociándose desde hace tiempo con una ambientación en la Europa central del siglo XVII, en plena época de los juicios por brujería. Un planteamiento así dejaba margen para habilidades sobrenaturales o, al menos, para una interpretación más flexible de la fantasía dentro de la serie.
Que Ubisoft haya decidido rebajar ese componente no sería una decisión extraña si la compañía busca acotar el proyecto hacia un enfoque más terrenal. La saga ha alternado durante años entre el terreno histórico y elementos de ciencia ficción, pero también ha oscilado entre juegos más realistas y otros mucho más cercanos al poder casi divino.
Una saga acostumbrada a moverse entre historia y fantasía
Assassin’s Creed nunca ha sido una franquicia puramente histórica. Su premisa se apoya en el acceso a recuerdos almacenados en el ADN y en artefactos capaces de alterar la percepción o el comportamiento de los personajes. Esa base ha permitido introducir desde la Vista de Águila hasta el control mental mediante la Manzana del Edén.
La frontera, sin embargo, ha sido cambiante. Assassin’s Creed Odyssey llevó la fantasía un paso más lejos, hasta el punto de convertir a Kassandra en una figura casi mitológica. En cambio, Assassin’s Creed Mirage apostó por una escala más contenida, con menos espectacularidad y una jugabilidad más centrada en el sigilo y la ciudad.
En ese contexto, una idea como la de controlar un animal no desentona por sí sola con la serie. De hecho, la franquicia ya había explorado algo similar con el manejo del águila en Origins, una mecánica que se mantuvo en Odyssey y Valhalla. Por eso, el posible recorte de esa opción en Hexe parece responder menos a una limitación técnica que a una intención creativa concreta.
Assassin’s Creed Hexe y el peso de los cambios de dirección
La filtración coincide además con otro movimiento importante: la salida de Benoit Richer, hasta ahora director de juego de Hexe, y la marcha previa de Clint Hocking, director creativo del proyecto. Ambos cambios se produjeron en medio de una reorganización interna en la cúpula de la franquicia, con Jean Guesdon asumiendo más responsabilidad en el rumbo de la saga.
Ese tipo de relevo suele tener consecuencias visibles en proyectos de desarrollo largo. No siempre implica un reinicio total, pero sí puede afectar al tono, al alcance de las mecánicas y al tipo de experiencia que quiere ofrecer el juego. En un proyecto como Assassin’s Creed Hexe, donde la ambientación ya sugería una apuesta distinta, la pérdida de figuras clave aumenta la sensación de que todavía no hay una visión completamente cerrada.
También conviene recordar que la información procede de una filtración y no de un comunicado oficial. Ubisoft no ha confirmado que Hexe haya eliminado sus elementos mágicos ni que el sistema de control de animales haya existido tal y como se describe. Aun así, la coincidencia entre los cambios de personal y estos rumores refuerza la idea de que el juego sigue en plena fase de reajuste.
El remake de Assassin’s Creed 1 sigue sobre la mesa
La misma filtración añade otra pieza de interés: Ubisoft estaría trabajando en un remake de Assassin’s Creed 1, o al menos lo habría hecho hace un par de años. No hay constancia de que el proyecto se haya cancelado, y el rumor encaja con lo que la propia compañía ya había admitido en el pasado, cuando reconoció que tenía varios remakes en preparación.
El primer Assassin’s Creed es, a estas alturas, el episodio más anticuado de la serie. Su diseño de misiones, su estructura y parte de su ritmo han quedado superados por entregas posteriores. Aunque en consolas modernas puede ejecutarse a mejor tasa de imágenes en su versión retrocompatible de Xbox 360, eso no resuelve sus limitaciones de base.
Un remake permitiría actualizar su jugabilidad con las herramientas que la saga ha ido incorporando con el tiempo, pero también plantea una cuestión importante: hasta qué punto seguiría siendo el mismo juego. El original destacó por su tono más seco y por una estructura más rígida, rasgos que hoy podrían suavizarse para hacerlo más accesible. Esa revisión podría ampliar su alcance, pero también alterar parte de su personalidad.
Además, el hecho de que Assassin’s Creed Mirage haya recuperado parte de la esencia del primer juego refuerza la lógica de una revisión completa del original. Si Ubisoft quiere capitalizar el interés por ese estilo más contenido, un remake de AC1 tendría sentido como forma de actualizar el punto de partida de la saga sin renunciar del todo a su identidad.
Por ahora, lo único firme es que Assassin’s Creed Black Flag Resynced llegará el 9 de julio y que Assassin’s Creed Hexe no se espera hasta 2027. Todo lo demás sigue pendiente de confirmación. Pero la combinación de rumores deja una lectura clara: Ubisoft parece estar reajustando la saga desde varias direcciones a la vez, entre la recuperación de sus orígenes y la redefinición de uno de sus proyectos más arriesgados.
