Assassin’s Creed Hexe vuelve a sufrir un movimiento interno relevante: Benoit Richer, hasta ahora director de juego del proyecto, ha abandonado Ubisoft para incorporarse a Servo Games, un estudio independiente con sede en Quebec del que será cofundador. La salida añade incertidumbre a un juego que, por ahora, sigue siendo una de las entregas más opacas de la serie.
La noticia importa porque no se trata de un ajuste menor en el organigrama. Es la segunda marcha de peso que afecta a Assassin’s Creed Hexe en pocos meses, después de la salida del director creativo Clint Hocking, que dejó el puesto en febrero.
Assassin’s Creed Hexe pierde otra figura clave
Richer confirmó su marcha a través de una publicación en LinkedIn, donde explicó que deja Ubisoft Montreal para iniciar una nueva etapa profesional en Servo Games como cofundador y director de juego. En la práctica, eso deja vacante un puesto central en un proyecto que todavía no ha mostrado materiales oficiales más allá de su logotipo.
Según la información disponible, Ubisoft no ha detallado quién asumirá ahora sus funciones. IGN ha contactado con la compañía para pedir una valoración, pero por el momento no hay respuesta pública. Ese silencio encaja con la política habitual de la editora en proyectos todavía muy tempranos o sensibles.
Un desarrollo con más cambios de los deseables
Assassin’s Creed Hexe llegó al escaparate público en 2022, al mismo tiempo que Assassin’s Creed Infinity, hoy rebautizado como Animus Hub, y el proyecto que acabaría convirtiéndose en Assassin’s Creed Shadows. En aquel momento, el vicepresidente ejecutivo de la franquicia, Marc-Alexis Côté, lo describió como un nuevo título estrella y como un juego “muy diferente” dentro de la saga.
Desde entonces, la información ha sido escasa. No hay fecha de lanzamiento, no se han mostrado avances oficiales amplios y ni siquiera se ha confirmado de forma pública su planteamiento exacto más allá de la expectativa generada por su nombre en clave. En ese contexto, cada salida de un responsable principal pesa más de lo normal.
La marcha de Hocking en febrero ya había dejado la impresión de que el proyecto atravesaba una fase de reajuste. Con la salida de Richer, esa sensación se refuerza: no necesariamente por problemas graves, pero sí por una falta de continuidad en la dirección creativa que suele traducirse en cambios de prioridades, calendarios más flexibles o, simplemente, una producción menos lineal.
El recorrido de Benoit Richer dentro de Ubisoft
Richer no era un nombre nuevo dentro de la industria ni tampoco en Ubisoft. Entró en Ubisoft Montreal en 2000 como diseñador de niveles y trabajó en títulos como Rainbow Six Vegas 2. Tras salir de la empresa en 2008, pasó por WB Games Montreal, donde ejerció como director de juego en Batman: Arkham Origins, antes de regresar a Ubisoft en 2017 para colaborar en Assassin’s Creed Valhalla.
Su perfil apunta a un desarrollador con experiencia en proyectos de gran escala y en franquicias consolidadas. Por eso su salida no parece responder a una pérdida de peso profesional, sino más bien a una decisión de carrera que lo lleva a un entorno más pequeño y con más margen para definir una nueva propuesta desde cero.
Que un veterano de Ubisoft opte por un estudio independiente también encaja con una tendencia conocida en la industria: algunos desarrolladores con décadas en grandes editoras buscan estructuras menos rígidas y con mayor control creativo. En este caso, la noticia no solo afecta a Assassin’s Creed Hexe, sino que también refuerza el papel de Servo Games como nuevo proyecto a vigilar en Quebec.
Qué significa para Assassin’s Creed Hexe
Por ahora, lo prudente es evitar conclusiones exageradas. Una salida directiva no implica automáticamente retrasos ni cambios radicales en la producción. Sin embargo, cuando un proyecto aún no ha mostrado prácticamente nada al público, cada relevo interno obliga a reinterpretar su estado real.
Assassin’s Creed Hexe sigue siendo una incógnita dentro de la estrategia de Ubisoft. Si realmente aspira a ser una entrega distinta dentro de la franquicia, como apuntó la compañía en su anuncio inicial, necesitará estabilidad para desarrollar una identidad propia y no quedar como otro proyecto atrapado entre ajustes de rumbo.
Mientras tanto, la imagen pública es la de un juego con potencial, pero también con bastante cautela alrededor. La falta de fecha, la escasez de detalles y los cambios en puestos clave dibujan un desarrollo que avanza, pero sin señales claras de cercanía ni de una ventana de lanzamiento definida. En una saga tan visible como Assassin’s Creed, ese tipo de incertidumbre no suele pasar desapercibida.
Lo que ocurra en los próximos meses será importante para medir si estas salidas forman parte de una reorganización normal o si Hexe atraviesa una fase más compleja de lo que Ubisoft ha querido trasladar hasta ahora. De momento, la lectura más sólida es simple: Assassin’s Creed Hexe sigue en marcha, pero lo hace con menos continuidad interna de la que cabría esperar.
