La impresión 3D metálica da un paso poco habitual hacia el escritorio con la presentación de Scrap 1, una máquina de sobremesa que busca acercar una tecnología industrial a talleres, laboratorios y centros educativos. Scrap Labs, una startup de Colorado, la mostró en el Rocky Mountain RepRap Festival celebrado en Loveland los días 18 y 19 de abril.
La propuesta es relevante porque la fabricación aditiva en metal sigue siendo, en la práctica, terreno de grandes empresas y centros con presupuesto elevado. Scrap Labs intenta romper esa barrera con un sistema compacto, más fácil de integrar en espacios pequeños y con un precio muy inferior al habitual en este segmento.
Impresión 3D metálica en formato de sobremesa
Scrap 1 utiliza láser powder bed fusion, un método en el que se extienden capas finas de polvo metálico y un láser las funde selectivamente hasta formar la pieza. Es una de las técnicas más avanzadas de impresión 3D metálica, porque permite fabricar geometrías complejas, estructuras internas y piezas con una densidad de material muy alta.
La diferencia está en el tamaño y en la intención comercial. Frente a sistemas industriales que suelen exigir espacio dedicado, infraestructura eléctrica específica y medidas de seguridad adicionales, Scrap 1 se plantea para una mesa de trabajo. Sus dimensiones son de 43 x 50 x 57 cm y pesa 30 kilos, cifras que la sitúan lejos de los equipos tradicionales del sector.
También cambia la barrera económica. Las máquinas de entrada de fabricantes consolidados como EOS o Trumpf suelen superar ampliamente los 200.000 dólares, mientras que modelos más asequibles de firmas como Xact Metal todavía arrancan en torno a los 65.000 dólares. Scrap Labs quiere jugar en un rango mucho más accesible.
Qué ofrece Scrap 1 y qué recorta para bajar el precio
La ficha técnica de Scrap 1 apunta a una máquina pensada para prototipado, iteración rápida y producción limitada. Su volumen de construcción es de 100 x 100 x 100 mm, suficiente para piezas pequeñas y series cortas, pero claramente alejado de los sistemas industriales de gran formato.
En conectividad incluye Ethernet, Wi-Fi y USB, además de un panel web desde el navegador. Scrap Labs también apuesta por flujos de trabajo abiertos y compatibilidad con ScrapSlicer, PrusaSlicer y OrcaSlicer, en lugar de encerrar al usuario en un ecosistema cerrado. El firmware se basa en Klipper, una elección conocida en el mundo de la fabricación y la impresión 3D de consumo.
La máquina trabaja con acero inoxidable, acero para herramientas, cobre, aleaciones de níquel y cobalto-cromo. Esa compatibilidad cubre usos de prototipado, mantenimiento, joyería técnica y componentes pequeños para automoción o competición. Aun así, conviene no perder de vista que la impresión 3D metálica sigue exigiendo control de proceso, conocimiento de materiales y una cierta disciplina de taller.
Un precio que la acerca a más perfiles, pero no la convierte en trivial
Scrap 1 se ha anunciado en formato de kit con un precio inicial de 9.600 dólares bajo una oferta limitada para fundadores. Después del 30 de abril de 2026, ese precio subirá a 14.200 dólares. La versión montada y probada parte de 17.990 dólares. Son cifras altas para un aficionado, pero muy inferiores a las del mercado profesional de la impresión 3D metálica.
Ese cambio de escala puede tener recorrido en entornos donde fabricar una pieza metálica por cuenta propia ahorra tiempo y dependencia externa. La empresa menciona laboratorios universitarios, centros de formación, talleres de reparación, garajes de motorsport, estudios de diseño, departamentos de mantenimiento y pequeños fabricantes por contrato.
Ahora bien, el precio de entrada no elimina la complejidad de la tecnología. Hay que sumar consumibles, ventilación, filtrado, mantenimiento y formación. Scrap Labs afirma que incorpora refrigeración mixta de líquido y aire, además de un filtro HEPA, pero la operación de una máquina de este tipo no es comparable a la de una impresora de filamento común.
Calendario, pruebas y lo que falta por demostrar
Por ahora, Scrap 1 no está a la venta de forma inmediata. La compañía dice que los envíos comenzarían a principios de 2027, con producción completa prevista para junio de ese año. Antes de eso, está trabajando con testers alfa y socios iniciales, tras haber cerrado la fase de prueba de concepto en diciembre de 2025.
Este calendario importa porque separa la presentación de la disponibilidad real. En un mercado donde muchas máquinas prometen más de lo que luego cumplen, la impresión 3D metálica de sobremesa tendrá que demostrar repetibilidad, calidad de acabado y estabilidad de proceso. Sin esas pruebas, el tamaño compacto y el precio reducido se quedan en una promesa atractiva, pero incompleta.
Si Scrap Labs logra mantener prestaciones industriales en un formato accesible, podría abrir una vía interesante para centros pequeños que hasta ahora dependían de subcontratar piezas metálicas. Si no lo consigue, Scrap 1 acabará siendo una demostración ambiciosa de hasta dónde puede comprimirse esta tecnología sin perder utilidad real. La diferencia entre ambas cosas se verá cuando empiecen a llegar las primeras unidades y no en la presentación.
