Microsoft ha confirmado que los juegos clásicos de Call of Duty estarán disponibles en Game Pass a partir de 2026, un movimiento que abre nuevas posibilidades para sus suscriptores tras la pérdida de los estrenos inmediatos de la saga en la plataforma.
La noticia cobra relevancia en el contexto de los cambios estratégicos anunciados por Xbox bajo la dirección de Asha Sharma. Desde 2024, las entregas más recientes de Call of Duty ya no llegan a Game Pass en su lanzamiento, sino aproximadamente un año después, coincidiendo con el ciclo natural de la franquicia y la llegada de nuevas entregas.
El regreso de los juegos clásicos a Game Pass en 2026
La incorporación del catálogo antiguo de Call of Duty a Game Pass se concretará en 2026, una vez finalicen ciertas exclusividades contractuales, como el acuerdo con Sony que limita su disponibilidad en otras plataformas durante la primera etapa. Esta medida permitirá expandir significativamente la oferta del servicio, añadiendo títulos emblemáticos que actualmente no están accesibles en la suscripción.
La expectativa está puesta en entregas como Modern Warfare (2007), Black Ops, Ghosts y otros títulos anteriores a la generación actual. Hasta ahora, la suscripción ofrecía sobre todo las últimas entregas como Call of Duty: WWII (2017) o Black Ops 6, pero la inclusión de la amplia biblioteca histórica supone un incentivo considerable para quienes aún valoran estos clásicos.
¿Qué supone este cambio para los usuarios de Game Pass?
Para los suscriptores, esta estrategia amplía la profundidad y valor del servicio, convirtiéndolo en la plataforma de referencia para disfrutar de uno de los mayores fenómenos del entretenimiento digital. A día de hoy, muchos de estos juegos pueden costar entre 30 y 60 euros si se adquieren individualmente en ordenador o consola, e incluso algunos nunca han tenido versión para ordenador.
La llegada del catálogo clásico de Call of Duty a Game Pass supondría la democratización de estas experiencias para millones de jugadores, con acceso fácil, sin compras adicionales, lo que puede revitalizar comunidades y el interés por la historia de la saga.
Motivaciones detrás de la incorporación del catálogo clásico
La medida responde a un escenario complejo. Desde la adquisición de Activision Blizzard por parte de Microsoft, la compañía ha buscado nuevas formas de rentabilizar la franquicia mientras evita impactos negativos en las ventas de títulos actuales. La presencia anticipada de Call of Duty en Game Pass ha tenido efectos contraproducentes en la rentabilidad, como se observó con Black Ops 6 y 7.
Por eso, el retraso en la disponibilidad de los nuevos juegos y la apuesta por un catálogo retro equilibran la oferta y la demanda, además de posibilitar que los suscriptores dispongan de un archivo histórico completo cuando finalicen las limitaciones contractuales, aumentando el valor de la suscripción sin perjudicar las ventas de primera mano.
¿Qué juegos podrían estar incluidos?
Aunque no hay una lista oficial, se estima que el catálogo podría sumar títulos desde el original Call of Duty (2003) hasta al menos juegos como Vanguard (2021), que hasta ahora han quedado fuera de Game Pass. Entre los posibles incluidos destacan:
- Call of Duty 4: Modern Warfare (2007)
- Call of Duty: World at War (2008)
- Call of Duty: Modern Warfare 2 (2009)
- Call of Duty: Black Ops (2010)
- Call of Duty: Black Ops 2 (2012)
- Call of Duty: Ghosts (2013)
- Call of Duty: Advanced Warfare (2014)
Estos títulos han dejado huella en la comunidad y podrían fidelizar a suscriptores tanto veteranos como nuevos.
Una estrategia a largo plazo para Game Pass
La ampliación del catálogo clásico de Call of Duty refuerza el posicionamiento de Game Pass como un servicio premium en el sector del videojuego. Actualmente con más de 34 millones de suscriptores en todo el mundo, la plataforma busca retener usuarios ofreciendo un valor agregado que no se base únicamente en los lanzamientos recientes.
Además, la medida podría equilibrar el ecosistema tras años en que Xbox había puesto a disposición de sus suscriptores los estrenos de Call of Duty simultáneamente con el lanzamiento comercial, una política que activamente afectaba el rendimiento económico de la franquicia.
En definitiva, la llegada en 2026 del catálogo clásico de Call of Duty a Game Pass representa una evolución calculada que responde tanto a motivos comerciales como a demandas de la comunidad de jugadores, ofreciendo un acceso simplificado a décadas de historia de una de las sagas más relevantes del medio.
En adelante, esta oferta podría marcar un precedente para la negociación de exclusividades y el modo en que grandes franquicias se integran en plataformas de suscripción, balanceando intereses económicos con la accesibilidad para usuarios.
