Probamos Tomb Raider: Legacy of Atlantis — primeras impresiones

Probamos Tomb Raider: Legacy of Atlantis — primeras impresiones

Tomb Raider: Legacy of Atlantis se presenta como una nueva lectura de la primera aventura de Lara Croft, y lo hace manteniendo la estructura original pero modernizando herramientas y combate. Probamos una demo corta que mezcla puzles de agua, exploración en jungla y un enfrentamiento icónico con dinosaurios; el resultado es familiar, pero con barniz contemporáneo.

Qué cambia en Tomb Raider: Legacy of Atlantis

Lo primero que salta a la vista es la movilidad de Lara: más ágil y menos torpe que en el original, pero aún con cierto tacto de aventura clásica que evita el agarre automático que implantaron otros títulos de acción-aventura. En la demo la sensación fue mixta al principio, porque la protagonista salta y planea con una ligereza que recuerda más a plataformas modernas que a la inercia del juego de 1996. Con el tiempo funciona: transmite la sensación de exploración en un entorno y no de pasillo.

La sección de jungla incluía un puzle tradicional de engranajes y agua, pero actualizado gracias a nuevas herramientas. El añadido más llamativo es un gancho tipo araña que Lara dispara desde la muñeca y que sirve para balancearse, tirar palancas, desatascar mecanismos y manipular pesos. No son mecánicas patentadas, pero su integración con el diseño del escenario moderniza acertadamente los rompecabezas clásicos.

Además, el juego incorpora un escáner para buscar secretos y numerosos coleccionables: documentos que amplían la mitología y objetos que otorgan puntos de habilidad. En la demo el menú del árbol de habilidades estaba bloqueado, por lo que queda por ver cómo afectará al progreso y a la personalización de Lara en la versión final.

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Combate, nuevas habilidades y la escena del T. rex

Tras resolver el puzle se abrió una puerta que dio paso a combate cuerpo a cuerpo contra velociraptores. Aquí la respuesta de las armas fue inmediata y satisfactoria, con las pistolas dobles de siempre —y munición aparentemente ilimitada en la demo—. Donde el juego añade identidad es en el sistema llamado Focus: ejecutar maniobras acrobáticas y esquivar bien recarga una barra que permite activar una suerte de cámara lenta para disparar con ventaja.

El Focus funciona como un multiplicador de estilo y eficacia. Al activarlo, Lara realiza una acrobacia y el tiempo se ralentiza lo suficiente para eliminar enemigos con precisión. Es un recurso que transforma los encuentros y aporta recompensa a un estilo de juego agresivo y coreografiado.

La demo culminó en una reinterpretación de la secuencia con el T. rex, una de las escenas más recordadas del original. La versión nueva ya no es un simple tiroteo; comienza con una persecución jugable por un sendero selvático donde Lara desliza, se balancea y corre para esquivar a la bestia. La puesta en escena es claramente cinematográfica, con uso puntual de cámara lenta y una interpretación vocal de alto impacto por parte de Alix Wilton Regan.

La secuencia finaliza en un cliffhanger cuando Lara cae a un río tras la destrucción de un puente por la criatura. Es un remate efectivo para una demo que quiere mostrar variedad más que profundidad.

Desarrollo y contexto: Legacy of Atlantis está siendo co-desarrollado por Crystal Dynamics —custodio de la saga— y Flying Wild Hog, un estudio que aporta experiencia en acción más inmediata. El proyecto se presenta como un recontado situado en la misma continuidad que la trilogía iniciada en 2013, así que esta Lara llega con experiencia acumulada y habilidades previas.

La fecha de lanzamiento anunciada en la información disponible es el 12 de febrero de 2027, con versiones previstas para PlayStation 5, Xbox Series X/S, PC y Nintendo Switch 2. Esa hoja de ruta posiciona el juego como un lanzamiento a medio plazo para el que ya conviene fijarse expectativas concretas.

En cuanto a actores y dirección, la interpretación de Lara en la demo es expresiva y encaja con el tono aventurero y algo desorientado de la protagonista en situaciones límite. El tratamiento cinematográfico del título sugiere que la narrativa recibirá un énfasis similar al de las entregas recientes, aunque la demo solo deja entrever fragmentos.

Entre lo que queda por resolver están preguntas importantes: cómo se articulará el árbol de habilidades, hasta qué punto las secciones abiertas recompensarán la exploración y si el equilibrio entre puzles clásicos y acción moderna será homogéneo en el juego completo.

Otro punto no menor es la sensación de control. Legacy of Atlantis apuesta por recuperar parte del sabor clásico sin renunciar a mecánicas contemporáneas; eso puede contentar a puristas y jugadores nuevos, pero también corre el riesgo de quedarse a medias si no define con claridad qué parte de la experiencia quiere priorizar.

Finalmente, el gancho y el Focus son dos adiciones que marcan la ambición del proyecto: modernizar sin perder identidad. En la práctica, esto significa puzles con nuevas salidas creativas y combates que premian la habilidad y el ritmo. Queda por ver si el resto del juego mantiene esa coherencia o si algunas decisiones son más cosméticas que de diseño.

Tras la demo, la impresión es positiva: Legacy of Atlantis muestra los ingredientes correctos para rehacer un clásico sin desvirtuarlo, aunque deja abierta la duda de cuánto peso tendrá la narrativa, la progresión y la duración en la versión final. Veremos cómo se ensamblan esos elementos cuando el juego llegue en febrero.

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