El test de Rorschach en Fallout: New Vegas provocó un problema legal que hasta ahora había pasado relativamente desapercibido. Chris Avellone, antiguo director creativo de Obsidian, ha contado que la referencia al famoso examen psicológico acabó obligando a Bethesda a actuar para evitar una posible demanda.
La anécdota no cambia el legado del juego, pero sí recuerda que incluso un detalle de la creación de personaje puede abrir una disputa por derechos. En este caso, lo que parecía un guiño más del universo Fallout terminó teniendo un coste real para la editora.
El test de Rorschach en Fallout: New Vegas, más que un chiste
Avellone explicó la situación en una entrevista reciente con el creador de contenido TKs-Mantis. Según su relato, Obsidian incorporó el test de Rorschach en la fase inicial de Fallout: New Vegas como parte del proceso de creación de personaje, cuando el doctor Mitchell interroga al jugador en Goodsprings y sus respuestas sirven para recomendar habilidades iniciales.
La idea encajaba con el tono satírico de la saga. Fallout 3 ya había convertido su cuestionario inicial en una parodia del célebre GOAT, y New Vegas llevó esa lógica un paso más allá con una interpretación del examen de las manchas de tinta. El problema, según Avellone, es que el equipo no comprobó que ese uso pudiera requerir licencia.
“No se trasladó qué bromas eran cuáles”, resumió el creativo al recordar aquella conversación interna. Cuando Bethesda supo que el test de Rorschach había generado una reclamación, la reacción fue de sorpresa. A partir de ahí, la editora tuvo que negociar para evitar un conflicto mayor.
Por qué el test de Rorschach seguía protegido
La parte más llamativa de esta historia es que el test de Rorschach no estaba tan libre de derechos como muchos podrían pensar. Aunque Hermann Rorschach murió en 1922, la denominación seguía sujeta a una reclamación comercial mantenida por un editor suizo durante décadas. No se trataba de copyright en sentido estricto, sino de una cuestión de marca registrada, que puede renovarse de forma indefinida.
Ese matiz explica por qué una referencia aparentemente inocente puede causar problemas. En el entorno del videojuego, donde los guiños culturales son constantes, no siempre se tiene presente que una idea histórica o científica también puede estar protegida si su nombre se ha registrado como marca. Avellone reconoce que ni Obsidian ni Bethesda lo previeron a tiempo.
La comparación con otros casos conocidos ayuda a entender la situación. No todo lo antiguo entra automáticamente en dominio público, y tampoco todas las referencias famosas pueden usarse sin más en un producto comercial. La industria del videojuego convive con esa frontera difusa desde hace años, aunque pocas veces se explica con tanta claridad como en este caso.
Un coste incómodo, pero con una secuela curiosa
Avellone no detalló cuánto tuvo que pagar Bethesda, pero sí dejó claro que el estudio no acogió la noticia con entusiasmo. Pese a ello, la referencia acabó quedándose en el juego porque encajaba demasiado bien con su diseño y con el humor de Fallout: New Vegas. El resultado es uno de esos detalles que los jugadores recuerdan años después.
El episodio también dejó una huella inesperada: el gag de “Two Bears High-Fiving”, una broma que terminó ganando vida propia. Una versión temprana de un mod añadió esa respuesta como una posible opción frente a la mancha de tinta, y más tarde el chiste reapareció en otras formas, hasta llegar a ser citado dentro del contenido oficial de la saga. Incluso apareció de nuevo en Avowed, muchos años después.
Ese recorrido muestra cómo una anécdota legal puede acabar convirtiéndose en parte del folklore de un RPG. Lo que empezó como un problema por derechos derivó en uno de los guiños más recordados de la comunidad, con una vida mucho más larga que la de la propia escena original.
Más allá del anecdotario, el caso del test de Rorschach en Fallout: New Vegas deja una lección bastante clara: en los videojuegos, la frontera entre homenaje y uso comercial no siempre está donde parece. Para estudios grandes y pequeños, revisar marcas y licencias sigue siendo una tarea tan importante como escribir diálogos o ajustar sistemas de combate. Y a veces, una simple prueba de manchas puede acabar costando más de lo que nadie esperaba.


