Niantic Spatial niega que datos de Pokémon Go se usen para entrenar drones militares

Niantic Spatial niega que datos de Pokémon Go se usen para entrenar drones militares

Niantic Spatial ha negado de forma categórica que datos de jugadores de Pokémon Go estén siendo utilizados para entrenar drones militares, tras la publicación de un reportaje que vinculaba su colaboración con la firma Vantor a proyectos con aplicaciones defensivas.

La discusión nace a raíz de un artículo que señalaba que la alianza entre Niantic Spatial y Vantor podría aprovechar miles de millones de escaneos de localización capturados por usuarios para mejorar la navegación de vehículos en entornos sin GPS. Niantic Spatial responde que ese uso concreto no forma parte del acuerdo y que la colaboración está en una fase muy temprana.

Qué dice Niantic Spatial sobre la colaboración con Vantor

Según la compañía, la alianza tiene por objetivo desarrollar un sistema que permita a sensores y máquinas determinar su posición real incluso sin señal GPS. En palabras de su portavoz, se trata de construir “un sistema capaz de permitir a un sensor determinar su posicionamiento en el mundo real” para que personas y vehículos compartan coordenadas en tiempo real en zonas con mala cobertura o con posible interferencia.

Niantic Spatial ha aclarado además que los escaneos que contribuyeron al entrenamiento de sus modelos fueron de puntos de interés públicos, como estatuas y fuentes, y que los modelos resultantes son productos del entrenamiento, no copias ni accesos directos a los escaneos subyacentes. El portavoz recalcó el compromiso de la compañía con el uso responsable y los principios de derechos humanos.

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Vantor, por su parte, aparece en su web vinculada a soluciones de inteligencia y, según documentos públicos, trabaja con capacidades que incluyen aplicaciones aéreas. No obstante, Niantic puntualiza que su aportación se limita a entornos terrestres y que las capacidades aéreas son un ámbito separado en la web de Vantor.

Lo que sí está confirmado y lo que merece matizar

Hay varios puntos clave que ayudan a separar la alarma de la realidad:

  • Los AR Scans fueron optativos. La función de escaneo en Pokémon Go fue una actividad secundaria voluntaria; solo una fracción de jugadores participó. Niantic recuerda que la recogida se hacía con consentimiento y bajo las políticas vigentes en ese momento.

  • La cifra de “30.000 millones” se interpreta de forma inexacta. El número que cita el reportaje corresponde a la suma de muchos escaneos de distintos juegos de Niantic, incluyendo Ingress, y contabiliza los fotogramas individuales de cada vídeo subido, no entradas de localización únicas por usuario.

  • Transferencia de datos tras ventas corporativas. Niantic apunta que, con la venta de parte de su cartera de juegos a la editora Scopely, los datos de Pokémon Go dejaron de compartirse con Niantic Spatial; además, la función de AR Scans fue eliminada recientemente como parte de esa transición.

En la práctica, esto significa que no hay ninguna prueba pública de que los ejercicios de escaneo de jugadores se hayan usado directamente para crear o entrenar sistemas destinados a drones militares.

Sin embargo, la inquietud pública no es gratuita: tecnologías de navegación en zonas sin GPS tienen aplicaciones civiles legítimas —por ejemplo, robots de reparto o vehículos en entornos urbanos densos— y aplicaciones militares que generan dudas éticas. Que una compañía del sector espacial real y de IA trabaje con una firma con conexiones al sector defensa obliga a transparencia y límites claros en contratos y gobernanza.

Niantic Spatial también ha explicado que los modelos que desarrollan son “modelos de base del mundo real” —es decir, sistemas de IA entrenados para reconocer y entender espacios físicos— y que los escaneos que alimentaron ese entrenamiento eran de puntos públicos y no contenían, según ellos, información adicional que permitiera usos bélicos directos.

No es un detalle menor: el modo en que se cuentan los datos y la granularidad real de los escaneos cambian cómo se puede emplear la información. Contabilizar fotogramas como elementos separados infla una cifra que, fuera de contexto, parece más concluyente de lo que es.

Finalmente, Niantic subraya que su acuerdo con Vantor está en fases iniciales y que comparten compromisos éticos. Aun así, la situación ilustra una tensión habitual en el sector: la misma tecnología que permite experiencias de realidad aumentada y mejores servicios de localización puede tener usos duales que requieren reglas más estrictas y auditorías externas.

Lo que Niantic Spatial no aclara todavía es el detalle exacto de salvaguardas contractuales: quién audita el cumplimiento, qué cláusulas limitan transferencias o usos de modelos entrenados, y qué controles existen para evitar despliegues con fines militares. Son preguntas legítimas que tendrán peso si la colaboración avanza.

Para los jugadores y usuarios preocupados por su privacidad, el dato tangible es que la función de AR Scans en Pokémon Go fue voluntaria y que, según Niantic, el traspaso de datos a Niantic Spatial terminó con la venta a Scopely. Queda por ver si futuros desarrollos públicos de Niantic Spatial incluirán auditorías independientes o publicaciones técnicas que permitan comprobar el alcance real de los datos usados.

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