Meta confirma que trabaja en varios cascos next‑gen; ¿qué sabemos del Meta Quest 4?

Meta confirma que trabaja en varios cascos next‑gen; ¿qué sabemos del Meta Quest 4?

Meta Quest 4 vuelve a estar en la agenda: la compañía asegura que sigue invirtiendo en realidad virtual y que está desarrollando “múltiples” cascos de próxima generación. La declaración llega tras meses de recortes y dudas sobre la estrategia de Meta en VR, pero la empresa no ha aclarado aún qué modelo llegará primero ni su precio.

Que Meta reafirme su apuesta importa porque la industria vive una fase de transición: hay interés por dispositivos más potentes, pero el contexto económico y tecnológico complica la producción y la disponibilidad de componentes clave.

Qué ha dicho Meta y qué no

El mensaje central proviene del CTO Andrew Bosworth en una sesión de preguntas en Instagram, donde negó que la compañía haya abandonado la realidad virtual y aseguró que están construyendo múltiples cascos de nueva generación. Esa misma línea fue respaldada por la directora financiera Susan Li en la llamada de resultados del cuarto trimestre, cuando confirmó que Meta sigue desarrollando futuros auriculares.

Lo que Meta no aclara todavía es el calendario real ni el alcance de esos equipos. Bosworth añadió que se han producido ajustes internos que han hecho la operación más sostenible —en referencia al cierre de tres estudios de VR y a la reestructuración anunciada a principios de año—, pero defendió que la inversión en hardware continúa.

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La compañía emplazó a su conferencia anual, Meta Connect, los días 23 y 24 de septiembre, como el lugar más probable para ver al menos un adelanto o una confirmación oficial. Vale la pena esperar a verlo en condiciones reales antes de sacar conclusiones sobre diseño, funciones o precio.

Hardware, competencia y por qué el precio será el gran interrogante

En paralelo a los anuncios de Meta, otra pieza del puzle llega desde Valve: el denominado Steam Frame —un auricular que ha aparecido en envíos recientes hacia Estados Unidos y cuyo lanzamiento Valve situó para el verano— ha mostrado especificaciones orientadas a potencia, con 16 GB de memoria LPDDR5X según los datos filtrados.

Para comparar, el Meta Quest 3 usa 8 GB de LPDDR5. En la práctica, esto significa que la próxima generación necesita más memoria y otra clase de componentes para integrar funciones avanzadas como seguimiento mejorado, resolución superior o procesamiento local de inteligencia artificial.

No es un detalle menor: la demanda de hardware para centros de datos y dispositivos inteligentes ha elevado el precio de componentes críticos y ha puesto presión en la cadena de suministro. Hay cierta ironía en que una empresa como Meta, que apuesta fuerte por la inteligencia artificial, tenga que competir por esos mismos recursos.

El resultado probable es que los próximos cascos sean técnicamente más ambiciosos, pero también más caros. Meta tiene ahora menos margen para experimentar después de las reducciones de plantilla y los cierres de estudios, por lo que el acierto comercial del primer modelo que presente será importante.

Además de la memoria, habrá que vigilar otros factores: la calidad de ópticas y pantallas, el sistema de refrigeración y autonomía, y las soluciones de conectividad para contenidos. Lo que Meta no aclara todavía es cómo equilibrará rendimiento y precio sin sacrificar experiencia de usuario.

Qué podemos esperar de Meta Connect y cómo leer los anuncios

Meta Connect suele servir para mostrar tanto prototipos como hojas de ruta. En este caso, hay tres posibilidades plausibles: un teaser técnico sin precio ni fecha, el anuncio de un modelo concreto con especificaciones completas o la presentación de varias plataformas pensadas para segmentos distintos (por ejemplo, un casco premium y otro más orientado al gran público).

Si Meta presenta un prototipo o un render, hay que tomarlo por lo que es: un adelanto. No obstante, dado el ritmo de la industria y las declaraciones públicas de la compañía, es razonable esperar al menos una confirmación sobre la existencia de un Meta Quest 4 o un modelo sucesor en la gama Quest.

No conviene olvidar la competencia: Valve, y fabricantes que apuestan por soluciones tethered o por experiencias mixtas, empujan a que Meta ofrezca algo competitivo en potencia y catálogo de software. En la práctica, la pelea se decidirá por la combinación de experiencia, precio y el acceso a contenido de calidad.

En lo inmediato, el foco está en el coste y la disponibilidad de componentes. Un casco verdaderamente “next‑gen” necesita hardware que hoy sigue siendo caro; por tanto, la compañía debería justificar cualquier salto de precio con mejoras tangibles en experiencia y catálogo.

Septiembre será un mes clave para la estrategia de Meta en VR: la compañía llega con menos músculo creativo tras sus recortes y con la urgencia de demostrar que la inversión en hardware puede dar retorno. Habrá que ver si los anuncios de Meta Connect responden a esa necesidad o se quedan en promesas técnicas sin fecha ni precio.

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