Commodore Callback es el nuevo móvil tipo flip de la marca clásica de ordenadores, diseñado para bloquear redes sociales y navegadores a nivel de sistema. La propuesta se sitúa entre un smartphone y un ‘dumb phone’: ofrece algunas apps esenciales pero elimina deliberadamente las puertas de entrada a feeds, publicidad y navegación sin control.
Qué es el Commodore Callback y por qué importa
Commodore Callback nace como respuesta directa a quienes quieren comunicación práctica sin las distracciones de la era smartphone. Según la compañía, el aparato incorpora apps como WhatsApp, Signal, Telegram, Google Maps y Uber, además de un reproductor de música y una cámara trasera de 48MP con sensor Sony.
La clave no es la ausencia de apps, sino el bloqueo: las redes sociales y los navegadores están deshabilitados a nivel de sistema y, según Commodore, no pueden reactivarse. En su FAQ la empresa advierte de forma clara: “No. Callback está construido alrededor de estos bloqueos. Ese es el punto.”
En la práctica, esto significa que el teléfono pretende ofrecer comunicación útil (mensajería, navegación puntual mediante mapas, llamadas) sin permitir el acceso a feeds, vídeo‑scroll infinito o búsquedas que deriven en distracciones.
Características técnicas, precio y limitaciones
El Callback funciona con una versión personalizada de Sailfish OS, desarrollada en colaboración con el equipo de Jolla. En teoría Sailfish es compatible con el 99% de las apps Android, aunque Commodore admite que muchas dependencias táctiles pueden limitar la funcionalidad en un dispositivo sin pantalla táctil.
El teléfono apuesta por una experiencia física: cierre flip, teclado tipo T9 y “fricción consciente” para escribir y navegar por menús. Entre los detalles multimedia, destaca un DAC incorporado para reproducción HD y archivos sin pérdida, junto con auriculares intrauditivos de alta calidad incluidos y ringtones basados en SID del Commodore 64.
Respecto al precio y disponibilidad, Commodore ha anunciado que las reservas comienzan el 30 de junio a las 09:00 BST y quienes entren en la lista de espera obtendrán £50 de descuento sobre el precio final. Las ediciones y precios anunciados son:
- Founders Edition (edición dorada con tecla Commodore chapada en 24 quilates): £520.
- Starlight Edition (azul translúcido): £447.
- Ediciones BASIC Beige, SX Silver y ProtoPET White: £410.
No es un detalle menor: la ausencia de pantalla táctil limita por diseño el uso de muchas aplicaciones modernas, y la compatibilidad con apps Android dependerá tanto del software como de adaptaciones de terceros. Commodore tampoco ha detallado especificaciones clave como la capacidad de batería, soporte de actualizaciones a largo plazo ni la garantía de aplicaciones preinstaladas.
La firma además promociona la emulación del Commodore 64 en el dispositivo, con juegos seleccionados y sonidos SID como guiño nostálgico. El CEO, Peri Fractic, describió el Callback como “un teléfono moderno sin las apps que te generan ansiedad —anuncios, algoritmos, feeds, navegador, bandeja de entrada sin fin o el chat de la oficina que te sigue a casa”.
En términos prácticos, hay puntos a comprobar: ¿cómo gestionará el teléfono la mensajería en entornos escolares o corporativos? ¿Se podrá instalar software adicional por vías alternativas? ¿Qué herramientas de control parental o administración remota ofrecerá Commodore? La compañía no ha aclarado aún esos detalles.
La llegada del Callback coincide con debates regulatorios recientes —por ejemplo, esfuerzos legislativos para limitar el uso de redes sociales en entornos escolares— lo que puede convertir a este tipo de dispositivos en una opción para padres que buscan comunicación básica sin acceso a plataformas sociales. Aun así, la experiencia real dependerá de la usabilidad y del ecosistema de aplicaciones adaptadas al formato flip.
Lo que Commodore no aclara todavía es la política de actualizaciones del sistema y la duración de soporte: dos factores relevantes en un móvil que apuesta por limitar funciones a nivel de sistema.


