Brad Paisley y el zoológico de Nashville se enfrentan a un centro de datos

Brad Paisley y el zoológico de Nashville se enfrentan a un centro de datos

centro de datos en Nashville es la frase que resume lo que se debate hoy en la ciudad: un proyecto de DC BLOX a menos de 50 metros del zoológico ha desencadenado una protesta masiva, una apelación legal y la intervención pública de figuras como el cantante Brad Paisley.

La disputa llegó a otro nivel esta semana cuando la clínica legal del zoológico presentó una apelación urbanística para anular los permisos ya aprobados para el proyecto de 69.220 pies cuadrados (unos 6.432 m²) en 648 Grassmere Park. La movilización ciudadana se plasma en una petición que supera las 331.000 firmas y en un vídeo de Paisley en Instagram donde califica el proyecto como «un escenario de pesadilla».

centro de datos en Nashville: qué está en juego

El plan de DC BLOX para ese solar prevé una instalación que consumiría aproximadamente 50 MW de la red local. Para el zoológico, la cercanía del centro podría afectar a especies sensibles, entre ellas los leopardos nublados que forman parte de programas de conservación, por ruido y contaminación lumínica.

Desde la compañía, un portavoz defiende que no se trata de una «fábrica de IA» que sobrecargue recursos y recuerda que el terreno ya albergó instalaciones relacionadas con centros de datos. Lo que DC BLOX no aclara todavía es el perfil exacto de sus clientes o si empresas de IA serán inquilinos del nuevo edificio.

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La ordenanza propuesta y sus puntos clave

La presión pública ahora se centra en la Metro Planning Commission, que celebra hoy una audiencia sobre la ordenanza BL2026-1391, impulsada por el concejal del Distrito 20, Rollin Horton. Si prospera, Nashville establecería sus primeras reglas de zonificación específicas para centros de datos.

  • Prohibición para instalaciones mayores de 500.000 pies cuadrados.
  • Autorización condicionada para centros entre 100.000 y 500.000 pies cuadrados mediante audiencia pública y aprobación del Board of Zoning Appeals.
  • Distancias mínimas entre 100 y 500 pies respecto a viviendas, guarderías, iglesias, parques y otros centros de datos; además se plantea un buffer especial de medio milla alrededor de zoológicos y escuelas en iniciativas paralelas.
  • Requisitos técnicos para usar sistemas de enfriamiento de circuito cerrado que no devuelvan agua a la red pública; limitación del uso de generadores de respaldo a emergencias y pruebas.
  • Prueba de capacidad de la red: los promotores deberán demostrar que Nashville Electric Service dispone de capacidad suficiente antes de obtener permisos.

El propio proyecto de DC BLOX estaría por debajo del umbral de prohibición, y la empresa afirma contar con enfriamiento sin consumo directo de agua. Sin embargo, el punto crítico para este caso concreto es la distancia al zoológico: el texto en discusión incluye cláusulas que, de aprobarse, harían inviable el emplazamiento propuesto.

Además, a nivel estatal, el gobernador Bill Lee firmó recientemente una ley que obliga a los centros de datos a sufragar las mejoras necesarias en la infraestructura de la red que su instalación requiera. Esa normativa cambia parte de la relación financiera entre promotores y servicios eléctricos y se suma a la discusión local sobre capacidad y costes.

El conflicto de Nashville encaja en una tendencia nacional: encuestas como la de Gallup muestran que alrededor del 70% de los estadounidenses se oponen a centros de datos cerca de sus casas, y ciudades como Seattle han impuesto moratorias temporales para revisar normativa ante el auge de infraestructuras vinculadas a IA.

No es un detalle menor: en la práctica, las ordenanzas como la que se debate hoy buscan evitar que proyectos concebidos para necesidades de gran escala se implanten en zonas residenciales o junto a equipamientos sensibles sin evaluaciones públicas rigurosas.

La apelación presentada por el zoológico está firmada por el abogado urbanista Bill Herbert, exdirector de códigos municipales, y solicita la revocación de los permisos concedidos. La decisión de la Metro Planning Commission y el eventual recorrido del asunto en tribunales marcarán si el proyecto sigue adelante, se reubica o se modifica para ajustarse a nuevas reglas.

En el terreno político, la iniciativa del concejal Horton y la respuesta ciudadana sitúan a Nashville entre las ciudades con respuestas más estrictas a la expansión de centros de datos, aunque el debate técnico —consumo de energía, impacto ecológico, necesidades industriales— sigue abierto y con argumentos válidos en ambos lados.

Habrá que ver si la comisión mantiene las restricciones propuestas o las modula. Lo que cambia ya es el escenario: el centro de datos en Nashville dejó de ser una cuestión exclusivamente técnica para convertirse en un conflicto urbano con repercusiones políticas y legales.

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