Apple demanda a OpenAI en una demanda federal presentada en el Distrito Norte de California, acusando a la empresa de inteligencia artificial y a varios exempleados de haber sustraído secretos comerciales y de orientar a candidatos para que aportaran información confidencial.
La denuncia, que nombra como demandados a OpenAI, al ingeniero técnico Chang Liu, al chief hardware officer Tang Tan y a la compañía io Products, alega una campaña organizada para reclutar talento de Apple y aprovechar su conocimiento interno en beneficio de los proyectos de hardware de OpenAI.
Qué acusa Apple y quiénes aparecen en la demanda
En el texto del pleito Apple sostiene que OpenAI y empleados procedentes de Apple “han reclutado candidatos de Apple, extraído su conocimiento de información sensible y seguida explotando ese conocimiento una vez incorporados”.
Entre las prácticas concretas que describe la demanda están:
- Solicitar a candidatos que llevaran componentes a entrevistas para sesiones tipo «show and tell» donde, según Apple, se habría obtenido información técnica y de diseño.
- El uso de un ordenador portátil de la compañía que no fue devuelto por uno de los exempleados, y la supuesta explotación de un bug de autenticación para acceder a archivos internos.
- Instrucciones a futuros empleados para permanecer en sus puestos anteriores el máximo tiempo posible y no revelar su nuevo destino, con el objetivo de seguir accediendo a documentación confidencial.
La demanda señala a Tang Tan, exvicepresidente de diseño de producto en Apple, por haber pedido componentes para presentaciones y por aprovechar su posición y conocimiento previo en Apple. También incluye a Chang Liu, identificado como antiguo ingeniero eléctrico senior en Apple.
Además de OpenAI y las personas mencionadas, el texto suma a io Products, la empresa que Tan fundó junto a figuras vinculadas al diseño en Apple como Jony Ive y Evans Hankey—aunque la demanda parece evitar mencionar explícitamente a los fundadores en algunos pasajes.
Lo que pide Apple y el contexto legal
Apple solicita juicio por jurado, daños económicos, costas legales y medidas cautelares que impidan a OpenAI usar los secretos comerciales y la información confidencial alegadamente sustraída. En el escrito se afirma que el naciente negocio de hardware de OpenAI “descansa sobre los cimientos más inestables, podridos por su dependencia ilegal de secretos ajenos”.
El caso ya tiene referencia judicial: Apple Inc. v. Liu et al, caso 5:26-cv-07078 en la Corte de Distrito de Estados Unidos. La demanda señala además que actualmente hay más de 400 exempleados de Apple trabajando en OpenAI, cifra que Apple presenta como contexto de riesgo para la protección de su propiedad intelectual.
Desde el punto de vista legal, las demandas por apropiación de secretos comerciales suelen centrarse en tres ejes: si existía información protegida, si esa información fue tomada o usada indebidamente, y el perjuicio económico resultante. Apple basa su argumentación en actuaciones concretas —componentes en «show and tell», acceso a equipos y supuestos consejos para mantener el acceso a recursos— y en la transferencia de personas con conocimiento sensible.
Por su parte, OpenAI no ha hecho una declaración pública contenida en la nota original y no respondió de inmediato a peticiones de comentario. En litigios de este tipo es habitual que la parte demandada opte por negar la intención dolosa, alegar desarrollo independiente o cuestionar la calificación de ciertos datos como secretos comerciales.
En términos prácticos, una corte evaluará la evidencia documental y electrónica, la cadena de custodia de dispositivos y archivos, así como el testimonio de exempleados. La fase de descubrimiento tendrá potencial para traer declaraciones de alto perfil y documentación interna que podrán aclarar hasta qué punto hubo uso indebido de información.
No es un detalle menor: la demanda llega en un momento en el que Apple explora proyectos de hardware con componentes de inteligencia artificial —se mencionan rumores sobre AirPods con cámaras, un colgante y robots domésticos— y OpenAI ha mostrado interés por su propia línea de hardware, aunque sus planes no están tan claros públicamente.
Si la causa avanza a juicio, la disputa podría forzar la publicación de declaraciones y documentos sensibles que normalmente se mantendrían en privado en ambas compañías, y dejará en evidencia los límites entre la contratación de talento y la protección de secretos industriales en la era de la IA.
Lo que Apple no aclara todavía es cómo pretende cuantificar el daño y qué medidas específicas exige para frenar el uso de la información en los proyectos de OpenAI. En la demanda pide medidas preventivas y compensación económica, pero la eficacia de esas órdenes dependerá de la prueba que aporte y de la valoración judicial.
La demanda marca un choque entre dos actores centrales del ecosistema tecnológico: una empresa consolidada con líneas de hardware muy rentables y otra que ha escalado en IA con ambiciones de integrar hardware y software. Más allá del titular, el resultado procesal puede establecer precedentes sobre prácticas de contratación y transferencia de conocimiento en el sector.
Habrá que ver si el litigio avanza rápido o queda atascado en fases de descubrimiento y acuerdos parciales, y si las alegaciones terminan probándose en sala o se resuelven fuera mediante acuerdos que difícilmente serán públicos en detalle.


