Anderon foundry cuántica es el nombre del spin-off que IBM ha anunciado para crear la primera foundry cuántica comercial de Estados Unidos, respaldada por hasta 2.000 millones de dólares procedentes de un paquete mixto federal y privado. El movimiento pretende ofrecer fabricación de obleas de 300 mm y servicios a otros fabricantes de hardware cuántico, pero deja en el aire detalles clave sobre garantías de neutralidad y condiciones contractuales.
Qué es la foundry cuántica Anderon y qué ofrecerá
IBM plantea Anderon como una compañía independiente con base en Albany (Nueva York) que operará una fábrica de obleas 300 mm en el Albany NanoTech Complex. La idea es ofrecer servicios de fabricación para procesadores cuánticos, especialmente para arquitecturas superconductoras, y poner a disposición de terceros procesos, test en línea y kits de diseño.
El paquete anunciado incluye una propuesta de 1.000 millones de dólares del CHIPS Act y una contrapartida de otros 1.000 millones en efectivo por parte de IBM, que sumarían los citados 2.000 millones. Anderon comenzará con procesos para cableado superconductores, through-silicon vias y bump interconnects, y contempla ampliar su oferta a otras modalidades de qubit con el tiempo.
IBM ya fabrica sus actuales y futuros procesadores cuánticos en obleas de 300 mm en Albany. Según la compañía, la transición desde 200 mm a 300 mm multiplica la complejidad de los dispositivos por diez y triplica el número de piezas por línea, lo que se traduce en una mayor capacidad productiva. Entre los chips mencionados por IBM están Heron r2 y Nighthawk; la empresa también ha fijado hoja de ruta hacia procesadores orientados a tolerancia a fallos como Starling (2029) y Blue Jay (2033).
En la práctica, una foundry estandarizada y accesible podría ahorrar años y cientos de millones a empresas que hoy construyen su propia cadena de fabricación y limpia sus propias salas blancas. Pero no todos los actores del sector comparten el interés por externalizar.
Financiación, competencia y riesgos
El anuncio se dio en el contexto de un paquete federal de 2.013 millones dividido entre nueve beneficiarios. Además de IBM, GlobalFoundries obtuvo 375 millones para lanzar una oferta multi-arquitectura. Otros seis actores —D-Wave, Rigetti, Atom Computing, Infleqtion, PsiQuantum y Quantinuum— recibieron asignaciones de 100 millones cada uno; la australiana Diraq, hasta 38 millones.
No es un detalle menor: varios de esos beneficiarios aceptan a cambio una participación minoritaria no controladora del gobierno federal. Por ejemplo, GlobalFoundries ha divulgado un 1% de participación para el gobierno, y Rigetti menciona acciones comunes con un 15% de descuento en su memorandum. IBM, sin embargo, no ha hecho pública ninguna cláusula similar respecto a Anderon en su comunicado inicial.
En la práctica, eso deja preguntas regulatorias y de gobernanza sin respuesta. ¿Cómo se protegerá la propiedad intelectual de empresas que subcontraten a una foundry controlada por su mayor rival? La comparación con TSMC es inevitable: TSMC se forjó como fabricante neutral gracias, entre otras cosas, a la promesa explícita de no competir con clientes. IBM no puede hacer la misma promesa sin comprometer su propio negocio; opera más de 90 ordenadores cuánticos y una amplia base de clientes corporativos y académicos.
Por eso, el mercado real de clientes potenciales de Anderon parece limitado en el corto plazo a otras compañías que trabajen con qubits superconductores: nombres como Rigetti, IQM o SEEQC podrían plantearse la opción, aunque compartir procesos con tu principal competidor es un riesgo estratégico evidente.
Además, conviene recordar que el acuerdo con el Departamento de Comercio aún no está cerrado definitivamente. Historiales de la CHIPS Act muestran que importes propuestos pueden reducirse tras la due diligence; en casos previos los montos finales se han ajustado a la baja.
El contexto global también matiza el anuncio. El impulso público por la computación cuántica se acelera: China, Japón y la UE están invirtiendo miles de millones en distintos programas. El paquete estadounidense es importante, pero no es un cheque que garantice liderazgo absoluto ni una adopción inmediata por parte de la industria.
Desde la perspectiva técnica, la apuesta por 300 mm es coherente con la hoja de ruta de IBM. Un salto a 300 mm aumenta la producción y permite economías a escala que los procesos de 200 mm no consiguen. Eso facilita la fabricación de chips más complejos, con decenas o cientos de qubits y la interconexión necesaria para avanzar hacia qubits lógicos.
Sin embargo, la fabricación cuántica no es solo tamaño de oblea. Requiere procesos específicos, mediciones de coherencia y cadena de suministro para materiales y equipos muy especializados. Montar una foundry comercialmente viable exige además certificaciones, acuerdos de confidencialidad y garantías contractuales que aún no se han detallado.
En el plano económico, las proyecciones de valor para la computación cuántica varían mucho. La cifra optimista que cita IBM aparece en estudios que proyectan impacto económico a largo plazo. Otras estimaciones reducen el mercado real de proveedores a decenas de miles de millones durante la próxima década. Es decir: hay mucho capital público y privado entrando, pero también incertidumbre sobre cuándo llegará la demanda industrial suficiente para sostener múltiples foundries especializadas.
Por último, hay una dimensión local: la elección de Albany se conecta con el ecosistema ya existente. El Albany NanoTech Complex concentra inversiones públicas y privadas por más de 25.000 millones y alberga socios de peso en semiconductores. Irónicamente, IBM vendió instalaciones similares a GlobalFoundries en 2014 y la relación entre ambas empresas quedó salpicada por litigios que se resolvieron en 2025.
En resumen: Anderon representaría un avance técnico y una apuesta industrial significativa, pero quedan preguntas legales, comerciales y de gobernanza por resolver. La posibilidad de un fabricante neutro para qubits superconductores es atractiva, pero su éxito dependerá tanto de acuerdos contractuales como de la voluntad de otros actores de compartir procesos con su competidor más grande.
Vale la pena seguir la evolución del acuerdo definitivo entre IBM y el Departamento de Comercio y comprobar cómo se concretan las garantías para clientes externos. Mientras tanto, Anderon entra en la lista de iniciativas públicas y privadas que aceleran la industrialización cuántica, pero no elimina las fricciones estratégicas que definen el sector hoy.

