Elon Musk habría invertido cerca de 1.000 millones en una empresa energética para impulsar xAI, según documentos

Elon Musk habría invertido cerca de 1.000 millones en una empresa energética para impulsar xAI, según documentos

Elon Musk habría invertido cerca de 1.000 millones de dólares en APR Energy, una empresa que ofrece generación energética mediante turbinas móviles de gas y diésel, con el objetivo de alimentar su proyecto xAI, según documentos filtrados y registros oficiales.

APR Energy dispone de una flota de turbinas móviles capaces de producir más de 1 gigavatio de potencia. Este dato no es menor, teniendo en cuenta que los centros de datos Colossus 1 y 2 de xAI buscan alcanzar una capacidad cercana a ese nivel, lo que obliga a soluciones energéticas masivas y flexibles.

Una estrategia energética polémica para xAI

Aunque Elon Musk controla Tesla Energy, que incluye generación solar y grandes baterías de almacenamiento, decidió en cambio apostar por los generadores móviles tras la adquisición de APR Energy. Los documentos revelan que Musk pagó al menos 50 millones por un 5% de las acciones que tenía un inversor minoritario, lo que sugiere una inversión total próxima a los 1.000 millones.

Curiosamente, esta operación no se anunció públicamente, sino que salió a la luz gracias a un aviso de término anticipado de revisión por parte de la Federal Trade Commission (FTC), que aprobó la compra sin exigir más pesquisas.

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En la práctica, esta apuesta por turbinas móviles se produce en un contexto complicado: los centros de datos de Musk en Memphis, Tennessee, están bajo investigación por presunta contaminación y generan rechazo en las comunidades negras cercanas, que aseguran que estas instalaciones aumentan la polución.

Musk intenta atenuar las tensiones con medidas como descuentos significativos en los planes residenciales de Starlink para Memphis y su vecina Southaven, pero revelar esta inversión multimillonaria podría debilitar sus gestos.

Costes y retos para energizar los centros de datos Colossus

La razón principal para evitar la conexión directa a la red eléctrica tradicional es la elevada demanda energética proyectada. Alcanzar 1 gigavatio conlleva actualizar infraestructuras, lo que puede tardar meses o años y enfrentarse a la oposición vecinal que teme subidas de precios por la expansión de centros de datos, como ya ha ocurrido con el operador regional PJM.

Además, el uso de turbinas móviles evita algunos trámites regulatorios iniciales, aunque no elimina las críticas por las emisiones y riesgos asociados. Ya hay una demanda judicial presentada por residentes contra SpaceXAI y Musk por este asunto, aunque la intervención del Departamento de Justicia apunta que las operaciones de Colossus 2 son “críticas para la seguridad nacional”, complicando el marco legal.

Lo que Musk no aclara todavía es qué futuro tienen estos generadores si las presiones aumentan. En cualquier caso, mientras se deciden acciones legales y regulatorias, la comunidad continúa expuesta a las emisiones y riesgos que suponen estos sistemas móviles.

Vale la pena esperar a ver cómo evoluciona esta situación, porque no es solo un tema de energía o tecnología, sino de impacto social y ecológico en zonas vulnerables.

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