evento MindsEye: la iniciativa de Build A Rocket Boy para invitar a aficionados a probar las novedades del juego se ha topado con la denuncia del sindicato IWGB, que asegura que el encuentro convirtió a jugadores en probadores por conveniencia y gasto.
La polémica no es solo por el formato: el sindicato apunta al contexto laboral detrás del movimiento, con entre 250 y 300 despidos en los últimos 13 meses relacionados con el problemático lanzamiento de MindsEye.
Qué ocurrió en el evento MindsEye
La semana pasada el estudio escocés organizó un encuentro «con todos los gastos pagados» para aficionados, en el que se permitió a los asistentes probar próximos contenidos y mecánicas de MindsEye. Según el comunicado del sindicato Independent Workers’ Union of Great Britain (IWGB), esa sesión no fue solo una muestra para fans, sino que implicó tareas que habitualmente corresponden a equipos profesionales de pruebas y control de calidad.
En concreto, el IWGB sostiene que durante el evento se pidió a aficionados que realizaran pruebas de funcionamiento y búsqueda de errores, labores que en la práctica forman parte del trabajo de QA. Chris Bratt, presidente del sindicato, calificó el encuentro como «un derroche de dinero» y «una afrenta para los trabajadores despedidos», en referencia a las salidas masivas tras el lanzamiento caótico del juego.
Reacciones y contexto laboral
La acusación del sindicato enlaza dos frentes: por un lado, la gestión económica del estudio —que habría pagado desplazamientos y estancias para atraer público— y, por otro, el coste humano de los despidos masivos. El dato central destacado por el IWGB es la cifra de entre 250 y 300 empleados despedidos en 13 meses, un volumen que el sindicato asocia directamente a los problemas del lanzamiento de MindsEye.
Usar pruebas abiertas con aficionados no es, en sí mismo, una práctica inédita en la industria. Las betas públicas y las pruebas con la comunidad se emplean para recabar feedback real y probar servidores a gran escala. La crítica del IWGB, sin embargo, subraya la sustitución de trabajo remunerado y especializado por la mano de obra no profesional, en un contexto donde la plantilla ha sufrido recortes significativos.
En la práctica, esto significa que tareas como la ejecución de planes de prueba, la documentación de fallos y la verificación de correcciones podrían haber sido realizadas por aficionados sin la estructura ni la supervisión que ofrece un equipo de QA interno o contratado.
Desde el punto de vista de coste, el sindicato describe el evento como un gasto «extravagante» cuando, según su argumento, parte de ese presupuesto podría haberse destinado a mantener empleos técnicos que ahora han desaparecido. Para los empleados despedidos, la presencia de aficionados realizando pruebas puede leerse como una humillación añadida.
No hay en el comunicado del IWGB detalles sobre si Build A Rocket Boy respondió públicamente a estas críticas ni sobre las condiciones concretas en las que se solicitó la colaboración de los asistentes. Tampoco se aportan evidencias públicas de que las tareas asignadas fueran idénticas a las de QA profesionales, más allá del testimonio y la interpretación sindical.
En términos laborales y de relaciones públicas, el choque sirve como recordatorio de que la transición entre pruebas comunitarias y trabajo profesional debe gestionarse con claridad. La industria suele beneficiarse de la retroalimentación de la comunidad, pero la línea entre beta abierta y sustitución de personal es sensible cuando hay despidos recientes.
Habrá que ver si este episodio provoca alguna respuesta oficial por parte de Build A Rocket Boy o si el IWGB da pasos adicionales, como sumar reclamaciones formales o presionar por cambios en las prácticas de contratación y pruebas del estudio.


