El Samsung 990 Pro está en el centro de una disputa pública tras la decisión del reparador y divulgador Louis Rossmann de demandar a Samsung por negarle un reemplazo durante la garantía. La polémica reaviva dudas sobre cómo las marcas gestionan RMAs cuando un componente caro deja de funcionar.
Qué pasó con el Samsung 990 Pro
Rossmann compró una unidad Samsung 990 Pro de 4 TB y la integró en un arreglo RAID‑1. Cuando la unidad dejó de responder correctamente, activó el proceso de garantía y contactó con el soporte de Samsung. En su vídeo público muestra la comunicación completa: desde el primer contacto hasta la devolución del disco tras unas pruebas que, según Samsung, no detectaron fallo.
Tras recibir la unidad de vuelta, Rossmann demostró que el disco no funcionaba: en pruebas reales las velocidades de escritura oscilaban entre 20 y 160 MB/s, cifras que están muy lejos de lo esperado en un NVMe PCIe 4.0 de alto rendimiento como el Samsung 990 Pro (modelos similares anuncian velocidades de varios miles de MB/s en condiciones normales).
La respuesta de Samsung añadió combustible a la disputa: la compañía alegó una «gran escasez de productos de memoria en el mercado» que impedía ofrecer una unidad de reemplazo o un modelo equivalente. Rossmann, que comprobó que la tienda oficial de Samsung en Amazon listaba unidades de 4 TB disponibles a un precio nominalmente superior, considera que la excusa no se sostiene y finalizó el asunto presentando una demanda en un tribunal de reclamaciones menores.
Por qué importa este caso
Al margen del enfrentamiento entre una figura pública del mundo de la reparación y una gran fabricante, el litigio plantea dos cuestiones prácticas para cualquiera que monte o mantenga ordenadores potentes:
- Expectativas de garantía: comprar componentes caros suele venir acompañado de la tranquilidad de una garantía. Si el fabricante no puede —o no quiere— cumplirla por «falta de stock», esa tranquilidad pierde valor real.
- Transparencia en el proceso de RMA: el caso muestra cómo errores administrativos (contactar con el departamento equivocado, exigencias de pruebas fotográficas en plazos ajustados) pueden complicar una reclamación legítima.
En el contenido que Rossmann hizo público se ve además que la gestión inicial quedó enredada por un malentendido: la primera comunicación fue con el soporte B2B en Canadá en vez del servicio en EE. UU., lo que provocó un cierre de ticket por ausencia de una foto solicitada en un plazo que Rossmann considera irrazonable.
Cuando finalmente Samsung recogió la unidad y declaró que «según los resultados de las pruebas, la unidad devuelta fue verificada como buena», la empresa limitó su actuación a devolver el disco sin ofrecer una explicación técnica convincente ni una alternativa de reemplazo.
Rossmann, que dirige un servicio de recuperación de datos y está acostumbrado a evaluar discos dañados, mostró en su vídeo cómo la unidad fallaba en condiciones prácticas, lo que refuerza su argumento de que la comprobación realizada por el servicio técnico no detectó un problema real o fue insuficiente.
Opciones para el consumidor y riesgos
No es raro que en situaciones similares usuarios actúen por su cuenta: comprar una nueva unidad, colocar la defectuosa en su embalaje y reclamar al vendedor una devolución por producto defectuoso. Rossmann advierte de que esa vía es fraudulenta y no es la solución correcta, aunque entiende que muchos la contemplarían como atajo para recuperar un sistema funcional.
Legalmente, las vías dependen del país y del vendedor. En EE. UU., Europa y España existen mecanismos de defensa del consumidor, pero su aplicación práctica exige tiempo y a veces recursos legales mínimos. Rossmann decidió presentar una demanda de reclamación menor, buscando una solución proporcional al coste del producto y, según sus palabras, cargando a Samsung con gastos legales y judiciales.
Más allá del proceso judicial, hay una cuestión técnica: un SSD que muestra tasas de escritura de decenas de MB/s en lugar de miles no es un problema menor, y en muchos casos apunta a fallos en la memoria NAND, el controlador o la corrompida gestión interna del firmware. Para usuarios que dependen de unidades de alto rendimiento, la ausencia de un reemplazo fiable supone un riesgo real para la integridad del sistema y los datos.
También hay un aspecto económico: modelos como el Samsung 990 Pro han sufrido oscilaciones de precio notables desde su lanzamiento. Rossmann señala la diferencia entre el precio que pagó y el precio de mercado actual en Amazon, lo que añade tensión al argumento de Samsung sobre problemas de stock: si hay unidades disponibles a la venta, ¿por qué no sustituir una unidad en garantía?
Lo que Samsung no aclara todavía es el método exacto de verificación que aplicó para declarar la unidad como «buena». En la práctica, esto significa que el usuario no tiene un diagnóstico claro ni un informe técnico que respalde la negativa a reemplazar el producto.
Para quien gestione equipos de alto rendimiento, no es un detalle menor: cambia la forma en que se calcula el riesgo de fallo de componentes y la necesidad de estrategias de respaldo o redundancia adicionales.
La demanda de Rossmann no es sólo un caso puntual: sirve como recordatorio de que la relación entre fabricante y consumidor en sectores con componentes caros puede fracturarse cuando la disponibilidad o las políticas de RMA no coinciden con las expectativas del cliente.
En lo inmediato, la recomendación práctica para quienes dependan de unidades como el Samsung 990 Pro es mantener copias de seguridad frecuentes, documentar cualquier anomalía con pruebas reproducibles y conservar toda la correspondencia con el fabricante. Si la garantía no cumple su función, la reclamación formal y, en su caso, la vía judicial son herramientas que existen y que algunos consumidores están dispuestos a usar.
Sea cual sea el desenlace del procedimiento legal iniciado por Louis Rossmann, el caso pone en evidencia que la garantía de un componente de alto precio no es efectiva si la política del fabricante no se traduce en soluciones prácticas para el usuario.


