Rossmann demanda Samsung tras el bloqueo de un reemplazo por su SSD 4TB Samsung 990 Pro: la compañía le ofreció un reembolso de 330 dólares, mientras el mismo modelo aparece a la venta en la tienda oficial de Samsung en Amazon por 949 dólares. El enfrentamiento ha escalado hasta la amenaza de demanda en Austin (Texas) si Samsung no entrega un SSD nuevo en 60 días.
Rossmann demanda Samsung: qué ha pasado
Louis Rossmann, conocido activista del derecho a reparar y técnico de reparación independiente, presentó evidencia —mensajes y registros de errores— que, según él, prueban la muerte del SSD. Tras enviar el dispositivo y toda la documentación, Samsung confirmó inicialmente que los logs indicaban fallo. Sin embargo, después de sus propias pruebas, la multinacional comunicó que el disco estaba sano y acabó devolviéndole el mismo SSD a Rossmann.
Rossmann volvió a testear la unidad con su equipo y la unidad seguía sin funcionar. La respuesta de Samsung fue ofrecer un reembolso original por el importe que él pagó: 330 dólares. La oferta encendió la polémica porque en la tienda oficial de Samsung en Amazon el 990 Pro 4TB aparece en stock por 949 dólares, casi tres veces más.
El caso ha quedado escalonado así: Rossmann exige que Samsung entregue un reemplazo del producto defectuoso; Samsung, amparándose en su política, le propone reembolso por el precio de compra. Rossmann ha anunciado que, si no recibe un reemplazo en 60 días, procederá judicialmente en Austin, Texas.
Qué dice la garantía y los puntos clave del conflicto
El extracto de la garantía limitada que cita Rossmann indica: «{…}during the limited warranty period, and subject to the conditions and exceptions stated in this Agreement, Samsung will, at its option, either: (1) repair or replace the Product with new or refurbished Product of equal or greater capacity and functionality; or (2) refund the then current market value of the Product at the time the warranty claim is made to Samsung if Samsung is unable to repair or replace the Product.»
En la práctica, este texto otorga a Samsung la opción de reparar, reemplazar o reembolsar. El punto de fricción es la interpretación de «refund the then current market value»: Rossmann sostiene que, como el producto está en venta y en stock en la propia tienda de Samsung por 949 dólares, el valor de mercado actual no puede ser el precio original de 330 dólares que él pagó.
Desde el lado de la empresa, la política de ofrecer un reembolso por el importe de compra existe para casos donde no pueden reparar ni sustituir por falta de stock. Muchas garantías comerciales incluyen esa cláusula como solución alternativa. El problema en este caso concreto es que la unidad aparece disponible al público a un precio mayor en el canal oficial de Samsung, lo que debilita el argumento de «sin stock» si se mide sólo por disponibilidad real.
Otros elementos relevantes del conflicto:
- Pruebas técnicas: Rossmann entregó logs que, según él, revelaban claramente la muerte del SSD. Samsung reconoció esos datos inicialmente, pero sus pruebas internas dieron un resultado distinto.
- Cadena de custodia: Samsung devolvió la unidad y Rossmann sostiene que la unidad seguía fallando tras la devolución, lo que sugiere que la prueba de la marca no replicó el problema o que la unidad no fue probada correctamente.
- Impacto en datos: El SSD estaba en un arreglo RAID 1, por lo que Rossmann no perdió datos; eso evita complicaciones añadidas sobre recuperación de información en la demanda actual.
No es un detalle menor: si el tribunal interpreta que «valor de mercado» equivale al precio que pide Samsung en su propio canal de venta, Rossmann tendría un argumento fuerte para exigir un reemplazo en especie. Si, por el contrario, el juez admite la práctica estándar de reembolsar el precio de compra cuando la compañía ofrece dicha opción, la demanda puede fallar en favor del fabricante.
Más allá de la interpretación estricta del contrato, el caso toca fibras sensibles en la comunidad técnica: transparencia en pruebas internas, obligaciones de fabricantes frente a consumidores y la coherencia entre políticas públicas de venta y decisiones de servicio técnico.
Rossmann demanda Samsung también por una cuestión de principio para su audiencia: como figura pública del movimiento de reparación, insistir en que los fabricantes no puedan eludir reemplazos cuando el mercado muestra disponibilidad es estratégico, además de una reclamación individual.
Habrá que ver cómo evalúa el juez la documentación técnica y la cláusula de garantía. El litigio, además de la resolución concreta para Rossmann, podría sentar precedente sobre cómo se interpretan estos apartados de las garantías comerciales en casos donde el mismo producto aparece en venta al público por precios diferentes.
Mientras tanto, el resto de consumidores tiene una lección práctica: conservar registros, errores y comunicaciones con soporte técnico; y exigir por escrito las pruebas y el criterio usado por el fabricante al decidir entre reparar, reemplazar o reembolsar.
El caso se dirime a corto plazo: Rossmann ha puesto el contador a 60 días. Si no hay acuerdo, presentará la demanda en Austin y el conflicto pasará de redes y vídeos a expediente judicial.


