Ubisoft cierra estudios y anuncia el cierre de sus instalaciones en Winnipeg y Belgrado, además de una nueva ola de despidos que, según fuentes internas, podría afectar a hasta 380 personas. La medida se enmarca en una reestructuración más amplia de la compañía que cambia el mapa interno de equipos y prioridades creativas.
Es una noticia relevante porque llega en medio de una reorganización profunda de Ubisoft: reducción de costes, traslado de recursos y una apuesta visible por la inteligencia artificial generativa. En la práctica, esto significa pérdidas de talento, cambios en proyectos y una concentración de responsabilidades en menos estudios.
Qué implica que Ubisoft cierra estudios
Los cierres confirmados —las sedes de Winnipeg y Belgrado— son la parte más visible del recorte, pero no los únicos movimientos. La compañía planea que hasta 380 empleados pierdan su puesto como resultado de esta ronda de reestructuración. Entre los afectados, el informe más detallado apunta a Ubisoft Barcelona, donde se habrían producido alrededor de 51 despidos, una cifra equivalente al 28% de su plantilla según testimonios internos publicados en redes profesionales.
Ubisoft Barcelona, que había trabajado en múltiples franquicias como Assassin’s Creed, The Crew, Ghost Recon y Immortals: Fenyx Rising, verá su foco creativo reducido: la compañía ha decidido concentrar ese estudio en la franquicia Rainbow Six. En la práctica, eso implica que varios proyectos auxiliares o iniciativas propias podrían quedar en segundo plano o cancelarse.
No es un detalle menor: la concentración en menos IPs y en equipos más pequeños cambia cómo se distribuyen los recursos y el riesgo creativo dentro de la compañía. Para los empleados afectados, supone la pérdida de entorno de trabajo y, para la industria, un ajuste en la oferta de talento disponible.
Reorganización interna, liderazgo y apuesta por la IA
Estos recortes se producen en un contexto de cambio organizativo mayor dentro de Ubisoft. La empresa ha redistribuido sus estudios en cinco “creative houses”, cada una encargada de una porción del catálogo. La más grande, conocida como Vantage Studios, está dirigida por Charlie Guillemot, hijo del CEO Yves Guillemot.
Al mismo tiempo, Ubisoft fortalece su apuesta por la inteligencia artificial generativa, invirtiendo en herramientas y equipos dedicados a esa tecnología. Esa decisión ha generado debate interno y externo: mientras la dirección apunta a mejoras de productividad y reducción de costes, parte del sector muestra escepticismo ante riesgos creativos y éticos de la IA en videojuegos.
La reorganización también ha venido acompañada por salidas de alto perfil en los equipos creativos: nombres como Marc-Alexis Côté, Clint Hocking y Benoit Richer han abandonado la compañía en los últimos meses. Côté incluso presentó una demanda contra Ubisoft por casi un millón, alegando despido improcedente.
Según medios franceses, como Les Echos, la restructuración podría ampliarse a las operaciones americanas de Ubisoft. La compañía no ha hecho públicos todos los detalles de manera oficial, por lo que algunas cifras y afectaciones se basan en fuentes internas y reportes periodísticos.
En resumen: Ubisoft cierra estudios físicos en Winnipeg y Belgrado, anuncia despidos que rondan los 380 puestos y reorienta equipos —como el de Barcelona— hacia proyectos concretos como Rainbow Six. Todo ello mientras la empresa rediseña su estructura en torno a cinco creative houses y aumenta su apuesta por la IA.
Los movimientos son coherentes con una estrategia de contención de costes y concentración de IPs, pero también dejan interrogantes sobre la capacidad de Ubisoft para mantener diversidad creativa y la estabilidad de su plantilla a medio plazo.
Habrá que ver si esta nueva fase de reestructuración cumple con la meta de sostenibilidad financiera sin sacrificar talento y proyectos clave, y cómo responde la comunidad creativa a una mayor adopción de tecnologías generativas dentro de los procesos de desarrollo.


