China certificó por primera vez chips IA chinos para compras públicas, incluyendo nueve procesadores domésticos que ahora forman parte de una nueva categoría bajo el marco de seguridad Anke. La decisión refuerza el impulso del país por sustituir hardware extranjero en sistemas sensibles y crea un catálogo de referencia para organismos estatales y empresas públicas.
Las certificaciones fueron emitidas conjuntamente por el China Information Technology Security Evaluation Centre y el National Secrecy Science and Technology Evaluation Centre, y son válidas por tres años. En la práctica, esto convierte la lista en una guía de compra de facto para entidades cubiertas por la iniciativa Xinchuang.
Qué chips IA chinos fueron aprobados y quiénes quedan fuera
Entre los productos certificados aparecen: Huawei Ascend 310 y Ascend 910, los procesadores T-Head Zhenwu M530 y M890 de Alibaba, y chips de Biren Technology, Hygon Information Technology, Iluvatar CoreX, MetaX y Moore Threads. En total son nueve opciones aprobadas.
Dos ausencias notables son Cambricon y Kunlunxin (respaldado por Baidu), compañías que han sido protagonistas del desarrollo de aceleradores de IA en China. Cambricon sí había aparecido en una lista diferente en diciembre, lo que sugiere que la ausencia actual no implica necesariamente un rechazo técnico: las empresas deciden si presentan productos para evaluación y cada chip debe superar las pruebas bajo los requisitos Anke V3.0.
Qué implica la inclusión en la lista y los límites prácticos
La entrada en la lista Anke tiene consecuencias operativas reales: gobierno, empresas estatales y organismos bajo Xinchuang priorizarán estos chips en sus compras. Es un paso más en la estrategia de sustitución de tecnología occidental que ya había atacado CPUs como las de Intel y AMD y software como bases de datos de Oracle.
Sin embargo, no es una garantía de adopción masiva inmediata. La capacidad de producción sigue siendo el cuello de botella: todos los fabricantes certificados compiten por obleas en SMIC, cuya tecnología estable más avanzada (N2) se sitúa alrededor de un nodo equivalente a 7 nm. SMIC declaró utilizaciones superiores al 93% en 2025 y mantuvo un gasto de capital elevado; aun así, la limitación en capacidad de fundición condiciona volúmenes y tiempos de entrega.
Las cifras del mercado reflejan la penetración local: en 2025 los fabricantes chinos entregaron aproximadamente 1,65 millones de GPUs de IA de un total de 4 millones, es decir, alrededor del 41% de los envíos domésticos de servidores de IA. Huawei, por su parte, reportó el envío de cerca de 812.000 chips y realiza previsiones agresivas de ingresos en este segmento.
Desde la perspectiva técnica y comercial, la certificación Anke promueve confianza regulatoria, pero no elimina riesgos: compatibilidad de software, soporte a largo plazo, y rendimiento real por vatio en entornos de entrenamiento y inferencia siguen siendo factores decisivos. Vale la pena esperar a pruebas independientes y despliegues en condiciones reales antes de considerar estos chips como sustitutos inmediatos de soluciones ya establecidas.
Otro aspecto no menor es la heterogeneidad del ecosistema: la aparición de múltiples proveedores certificados reduce la dependencia de un único actor, pero complica la estandarización de herramientas y drivers. En la práctica, las instituciones tendrán que equilibrar requisitos de seguridad, entrega y coste.
En resumen, la inclusión de chips IA chinos en la lista oficial es un avance tangible en la política industrial y de seguridad de China, pero su impacto dependerá de la capacidad de producción, la madurez del software asociado y la voluntad de las entidades públicas y estatales de migrar a estas alternativas.

