Convertir un viejo portátil en algo que recuerde a un MacBook es una de esas ideas que aparecen cada cierto tiempo. Ahora vuelve a cobrar fuerza con el regreso de PearOS, una distribución Linux que lleva años intentando replicar la experiencia visual de macOS. Tras una década desaparecida, el proyecto reaparece con una versión estable actualizada y adaptada a los tiempos.
pearOS NiceC0re 26.2 llega después de una versión preliminar lanzada a finales de 2025. El objetivo es el mismo de siempre, pero con tecnología moderna: ofrecer una alternativa libre con una interfaz muy cercana a la de macOS.
Un Linux que quiere parecerse, de verdad, a macOS
No es ningún secreto que muchas distribuciones Linux intentan atraer a usuarios procedentes de Windows o macOS copiando su estética. El problema es que no todas lo consiguen con el mismo nivel de detalle.

PearOS juega esa carta desde su propio nombre. Su nueva versión apuesta por una interfaz con diseño Liquid Glass, con efectos translúcidos, animaciones suaves y un acabado visual muy pulido. La inspiración en el macOS más reciente es evidente, aunque bajo el capó todo es Linux.
A nivel técnico, la base es Manjaro, una distribución conocida por su equilibrio entre estabilidad y actualización constante. Sobre ella se monta KDE Plasma, en su versión 6.x, lo que ya marca una diferencia importante respecto al PearOS original de hace diez años.
También utiliza Wayland como servidor de pantalla por defecto, dejando atrás X11. Esto se traduce en una mejor fluidez, mayor rendimiento gráfico y mejoras en seguridad. Todo ello apoyado en un kernel Linux de la serie 6.x, lo que garantiza compatibilidad con hardware actual.
Qué trae de nuevo pearOS NiceC0re 26.2
Más allá de la estética, el proyecto se ha renovado en varios frentes. El sistema promete un arranque más rápido y una multitarea más fluida, con optimizaciones generales de rendimiento.
Incluye un centro de control más sencillo e intuitivo, aplicaciones preinstaladas adaptadas a la experiencia visual del sistema y un instalador renovado. La personalización sigue siendo uno de sus puntos fuertes, permitiendo modificar temas, iconos y elementos visuales con facilidad.

También se han reforzado aspectos relacionados con privacidad y seguridad, algo que cada vez pesa más en la decisión de muchos usuarios que valoran abandonar sistemas cerrados.
En definitiva, no es solo una capa estética sobre un Linux cualquiera. Es un intento de ofrecer una experiencia coherente para quienes buscan algo visualmente cercano a macOS, pero sin depender del ecosistema de Apple.
¿Puede tu portátil moverlo?
Si estás pensando en rescatar ese equipo que lleva años en un cajón, los requisitos no son especialmente exigentes.
PearOS NiceC0re 26.2 necesita un procesador dual-core a 2 GHz, al menos 4 GB de RAM y 25 GB de espacio en disco. La resolución mínima soportada es de 1024 x 768 píxeles. Para instalarlo, basta con una memoria USB de 4 GB o más.
La imagen ISO oficial pesa algo más de 3 GB y es compatible con arquitecturas x86 y x64.
Sobre el papel, cualquier portátil de gama media de los últimos diez años debería poder moverlo sin demasiados problemas. Eso sí, conviene tener claro que la experiencia final dependerá mucho del hardware disponible, especialmente si se quiere aprovechar bien KDE Plasma 6 y los efectos visuales.
Más que una copia, una puerta de entrada a Linux

PearOS desapareció hace aproximadamente una década. Su regreso no es solo un ejercicio de nostalgia, sino también una muestra de cómo el ecosistema Linux ha evolucionado.
Hoy, herramientas como KDE Plasma 6 y Wayland permiten construir interfaces modernas, fluidas y visualmente atractivas sin necesidad de recurrir a soluciones improvisadas. En ese contexto, PearOS intenta posicionarse como una puerta de entrada para quienes siempre han sentido curiosidad por macOS, pero no han dado el salto por precio o por limitaciones de hardware.
No es un MacBook, ni pretende serlo. Pero sí puede convertir un portátil antiguo en un equipo con una estética cuidada, moderno en lo técnico y completamente libre.
Para muchos, esa combinación puede ser más que suficiente.
