Witchbrook lleva casi diez años en desarrollo y, aun así, sigue siendo un juego desconocido para buena parte del público español. Lo nuevo de Chucklefish, el estudio que publicó «Stardew Valley» y desarrolló «Starbound», ha pasado por varios rediseños y etapas de silencio, pero en los últimos meses ha empezado a mostrar su forma final. Con su mezcla de vida escolar, fantasía ligera y un sorprendente nivel de detalle en la personalización, el juego apunta a convertirse en uno de los simuladores de vida más llamativos de 2026.
Qué es Witchbrook y cómo es su mundo
La historia nos sitúa en Mossport, un pequeño pueblo costero donde se encuentra Witchbrook College, una escuela de magia con tradición y un ambiente encantador. El jugador llega como estudiante y debe integrarse en un ritmo de vida basado en clases, encargos, exploración y relaciones sociales. Aunque sobre el papel puede recordar a Stardew Valley, Witchbrook quiere construir su propia identidad: aquí la magia convive con la rutina, los habitantes tienen arcos narrativos propios y todo está diseñado para transmitir la sensación de un lugar vivo.

Los habitantes de Mossport cambian de vestuario según la estación, siguen horarios diarios y reaccionan a eventos locales, desde festivales mágicos hasta situaciones que afectan directamente al estudiante. El clima, el ciclo día-noche y los pequeños detalles visuales del pixel art, cuidado al extremo por Chucklefish y Robotality, buscan que Mossport sea algo más que un escenario. Actividades como la botánica, la pesca, la cocina o ciertos minipuzzles mágicos formarán parte del día a día, siempre desde un enfoque tranquilo y narrativo, no orientado al combate.
Respecto a su lanzamiento, Witchbrook está previsto para 2026, aunque sin fecha concreta, y por ahora solo se ha confirmado para PC. Dada su estética y la relación histórica de Chucklefish con Nintendo, es muy probable que termine llegando también a consolas, especialmente a la próxima generación de Switch. El prolongado desarrollo se debe, según el estudio, a varios cambios de motor, decisiones de diseño más ambiciosas de lo esperado y a un proceso artesanal que recuerda al de «Eastward», un proyecto que también necesitó una década para ver la luz.
Personalización profunda: uno de los pilares del juego
Una de las mayores sorpresas de Witchbrook está en su sistema de personalización, que el estudio ha mostrado en detalle por primera vez. El juego ofrecerá hasta 11 capas de ropa combinables, a las que se suman peinados modulares, flequillos independientes y vello facial, todo sin restricciones de género. La idea, según la artista Jade Evans, es que cualquier jugador pueda verse representado sin limitaciones, algo que ha requerido rehacer el sistema de sprites varias veces para evitar solapamientos y errores visuales.
Habrá tonos de piel variados, texturas de cabello natural, accesorios estacionales y combinaciones que permiten crear siluetas muy distintas dentro de un estilo pixel art, algo bastante inusual en juegos 2D. Los habitantes del pueblo utilizan el mismo sistema, lo que explica la variedad estética de Mossport y la sensación de comunidad dinámica. Además, el salón de belleza de la ciudad permitirá modificar el aspecto en cualquier momento: corte de pelo, color, barba, flequillo o cualquier cambio estético que el jugador quiera experimentar.
Otro detalle llamativo es que algunas prendas reaccionan al entorno. No se trata de físicas complejas, pero sí de pequeños ajustes según la meteorología o el movimiento, un toque sutil que contribuye a hacer del mundo un espacio más creíble. Este nivel de atención a la expresión del jugador está ayudando a que Witchbrook destaque entre otros juegos cozy, donde la personalización suele ser más limitada o superficial.
Qué esperar de Witchbrook y por qué seguirlo de cerca
Aunque todavía quedan aspectos por revelar, como la estructura completa de las clases, la progresión mágica o la duración de la campaña escolar, Witchbrook está construyendo una identidad muy clara: un simulador de vida mágico que prioriza las relaciones, la atmósfera y la libertad de expresión por encima de la acción. Su pixel art detallado, su enfoque inclusivo y su mundo cuidadosamente animado lo colocan como un candidato fuerte dentro del género cozy para 2026.
Si logra equilibrar su narrativa ligera con un ritmo de juego satisfactorio, podría convertirse en uno de esos títulos que acompañan al jugador durante semanas, no por los objetivos, sino por el placer de volver a Mossport y ver cómo evoluciona su comunidad. Tras tantos años de desarrollo, Witchbrook empieza a mostrar por qué ha necesitado tanto tiempo: su ambición está en los pequeños detalles, en la vida cotidiana y en la forma en la que el jugador se integra en ese mundo mágico.



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