Las reestructuraciones en la industria del videojuego continúan marcando la agenda de este 2026. Ubisoft ha confirmado hoy miércoles el cierre definitivo de su estudio en Halifax (Canadá), una decisión que deja en la calle a 71 trabajadores. La noticia ha levantado suspicacias en el sector, ya que la clausura se produce apenas unas semanas después de que la plantilla votase a favor de formar un sindicato, aunque la compañía francesa insiste en desvincular ambos hechos.
El anuncio se ha comunicado a la plantilla a través de un correo electrónico interno enviado durante la jornada de hoy. En el comunicado, la empresa matriz justifica este movimiento como parte de una estrategia global de reducción de costes y reorganización interna que llevan ejecutando durante los últimos dos años.
La sombra de la sindicalización
El aspecto más controvertido de este cierre reside en la cronología de los acontecimientos. El mes pasado, los trabajadores de Ubisoft Halifax lograron un hito al organizarse formalmente bajo el paraguas del Game & Media Workers Guild of Canada, con cerca de 60 empleados firmando su adhesión.
Ante las inevitables preguntas sobre si este cierre supone una represalia por la organización laboral de sus empleados, Ubisoft ha sido tajante. Un portavoz de la compañía ha asegurado que la decisión de cerrar Halifax se tomó «mucho antes» de la votación sindical y ha reiterado que la empresa «respeta totalmente» el derecho de sus trabajadores a la representación colectiva.
Según la versión oficial, el cierre responde a una hoja de ruta puramente financiera: «En los últimos 24 meses, Ubisoft ha emprendido acciones en toda la empresa para agilizar las operaciones, mejorar la eficiencia y reducir costes», explica la compañía. Dentro de este plan de ajuste, el estudio canadiense ha sido la pieza sacrificada.
El fin de Assassin’s Creed Rebellion
Ubisoft Halifax era conocido principalmente por ser el estudio responsable de Assassin’s Creed Rebellion, un juego de rol y estrategia free-to-play para dispositivos móviles lanzado en 2018. Si bien el título gozó de cierta popularidad en su lanzamiento, los datos financieros parecen respaldar la versión de la compañía sobre la falta de rentabilidad.
Los ingresos del juego han sufrido un descenso constante en los últimos tiempos. Junto con el cierre del estudio, Ubisoft ha confirmado el cese de las operaciones en vivo (live operations) y la producción de nuevo contenido para el título. Es el final del ciclo de vida para un producto que ya no encaja en las nuevas proyecciones económicas de la editora.
La compañía ha asegurado que se compromete a apoyar a los 71 empleados afectados durante esta transición, ofreciendo paquetes de indemnización integrales y asistencia para reorientar sus carreras profesionales, aunque no se han especificado detalles sobre posibles reubicaciones en otros estudios de la red canadiense de Ubisoft, como Montreal o Quebec.
Un año de turbulencias y cambios estructurales
Este movimiento no es un hecho aislado, sino un síntoma más de la inestabilidad que atraviesa el gigante francés. El último año ha sido especialmente convulso para la editora de Assassin’s Creed, que busca desesperadamente un nuevo equilibrio financiero y creativo.
A finales del año pasado, vimos cómo Ubisoft abría Vantage Studios, una nueva filial que cuenta con la participación del gigante chino Tencent. Esta nueva entidad, supervisada por los co-CEOs Christophe Derennes y Charlie Guillemot, tiene ahora bajo su mando algunas de las franquicias más importantes de la casa. Tencent posee un 25% de esta subsidiaria y actúa en un rol de asesoría, aunque las decisiones creativas y de negocio siguen, sobre el papel, en manos de los directivos franceses.
El cierre de Halifax encaja con el cambio de modelo operativo que Ubisoft dice estar persiguiendo: un sistema menos centralizado donde se intenta dar más propiedad y responsabilidad a los equipos creativos sobre las marcas que gestionan. Sin embargo, para los desarrolladores de Halifax, esta descentralización ha significado el final del camino.

